El cuerpo entre el espacio del organismo y el del lenguaje

 

Carlos Bermejo

 

giCC

grupo de investigacion en los fenómenos contemporáneos

Formación  sesion del Sábado, 14 de abril del 2007

http://www.geifc.org/grupos/grupos.htm

 

Sesión teórica: El cuerpo, de la geometría a la topología. Carlos Bermejo (CB)

 

Texto trascrito por Isabel Muñoz 

Revisado por Carlos Bermejo

 

 

Geometría y lenguaje

 

a) El significante y su soporte de letras

b) La cadena significante y sus extensiones. La geometría proyectiva del deseo

c) La geometría tórica del cuerpo y la escritura sobre él. La relación entre la letra hablada y la letra escrita como intermediación entre el decir y el cuerpo

d) La tridimensionalidad no cartesiana del aparato psíquico

 

A partir de las pistas que dio Lacan para formalizar algo distinto que la geometría clásica.

 

Introducción:

 

¿Qué significa pensar geométricamente?

 

Las personas que han tenido formación de tipo cientifista, en las ciencias, creen que lo que se llamaba “ciencias” y “letras” son distintas, pero es falso porque las dos son teorías de la letra. Son dos maneras de trabajar las letras de forma distinta. Los de “letras”, como mucho, tienen alguna idea de la geometría del arte pero tienen  formación más cultural, artística o histórico artística, etc.

 

En el arte la geometría está pensada como un soporte, como un apoyo. Lo que importa es la obra, no la geometría (ejemplo: el Cristo de Dalí). En cambio, en las disciplinas científicas ya no es solamente un soporte sino que es la herramienta de trabajo. Ésta seria la diferencia fundamental. Sería una herramienta de trabajo que se dan para pensar y que viene fundamentalmente desde los griegos. Es decir, el pensamiento fundamental, ese momento en que se hace el pensamiento históricamente como saber. El conocimiento filosófico empieza con las geometrías euclidianas y con la lógica. Lo que ha ocurrido es que daba la impresión de que la lógica que siempre estuvo en la filosofía con conexión obligada para el lenguaje, aunque se ha mate -matizado, ha perdido esa conexión, pero la conexión ya estuvo hecha.

 

En cambio, la geometría está absolutamente separada. Nadie había pensado geométricamente el lenguaje, no se le había ocurrido a nadie hasta Lacan. El hecho de pensar geométricamente es un método. No solamente es la manera de hacer las cosas, sino que es un método. El método geométrico. Por eso los lógicos, cuando han intentado hacer de la lógica algo más serio que simplemente cuatro postulados, lo hacen geométricamente, es decir, importan el modelo de la geometría que es la axiomática. Es lo que hace Euclides: los axiomas. O sea, que era una geometría. Sacando deducciones de esos axiomas pueden derivar todo lo demás. Pero fundamentalmente, Euclides está tratando de pensar el espacio y él pensaba el espacio natural, el espacio que nos rodea, en el cual los objetos están como un espacio más inmergidos en el general.

 

Pero cuando entramos en cuestiones psíquicas, entonces nos encontramos que hay que situar bien el psicoanálisis entre las dos disciplinas, la geometría del organismo y el espacio del lenguaje.

 

Creo que el gran salto que Lacan hizo fue darse cuenta que el programa básico de lo humano es el lenguaje. Ése es el programa básico y sobre eso se va a poder construir un montón de cosas, o no, pero ése es el programa básico, nuestro Windows.

 

Lo importante es que bajo una lengua hay una estructura de lenguaje, que los lingüistas no han estudiado. Los lingüistas estudian la gramática de la lengua (Chomski, por ejemplo). Pero la estructura del lenguaje es algo que está por hacer, que sería algo común a todas las lenguas, más allá de una gramática concreta de una o de otra. Si el organismo no tiene, en un momento determinado, esta unión con el programa básico no hay sujeto y si no hay sujeto no tiene cuerpo. Ésta seria la hipótesis primera: no tiene cuerpo.

 

El cuerpo no es el organismo. El organismo es el cuerpo que estudia la biología por ejemplo, y la medicina en particular. Es un organismo con una serie de sistemas que funciona de una manera determinada, o a ellos les parece que funciona de una manera determinada. En algunas cosas aciertan y en otras no.

 

Pero, en cambio, tener cuerpo (eso se ve muy bien sobre todo en las esquizofrenias) es otra cosa. Consiste en que el sujeto que se ha podido constituir a partir de ese programa fundamental del lenguaje y de hacer operaciones mucho más complicadas después, pero gracias a ese “Windows básico” construya un cuerpo. Por ejemplo, como cuando te venden un ordenador y hay que instalar el programa básico porque si no lo instalas no puedes cargar nada más. Si el sujeto no se construye con ese “programa básico del lenguaje” no tiene un cuerpo, en el sentido que se puede decir: un cuerpo libidinal. Un cuerpo propio. Un cuerpo sentido como algo propio. Está el organismo que funciona, vayan ustedes a saber cómo, pero no tiene un cuerpo.

 

La constitución de un cuerpo necesita de alguna manera que el aparato psíquico lo in-corpore. Con lo cual aparece una paradoja: hay un organismo, un objeto físico, que sostiene el aparato psíquico que a su vez tiene que tener internamente un cuerpo. Ahí se ve una especie de dobladura en donde no se sabe quién contiene a quién. Si se le pregunta a un biologicista dirá que el organismo contiene a la psique; pero si le preguntas a un psicoanalista te dirá que la psique contiene un cuerpo y ambos tienen razón. Son dos maneras de verlo desde dos puntos radicalmente distintos.

 

¿Por qué? Porque nadie tiene a nadie; es decir: hay que intentar no pensar en las muñecas rusas, que unas contienen a las otras. Ésta es una manera de pensar muy clásica, es la manera de pensar el espacio clásico más elemental. Pero hay otras muchas maneras de pensar el espacio para poder articular que una cosa contenga a la otra y a su vez sea contenida por ella. Ésta seria un poco la segunda idea fundamental.

 

Las disciplinas orientales siempre pensaron que el organismo y el cuerpo no eran lo mismo, de ahí que a veces se enfrenten con la medicina basada en la anatomo-fisiología. La medicina aparece como ciencia potente cuando acreditan el método anatomo-fisiológico, es decir, cuando empiezan a mirar los cadáveres; a ver como está hecho el cuerpo, que células tiene, como funciona,… es cuando empieza la medicina en sí. Esa medicina, fundamentalmente, empieza no con los médicos curiosamente, sino con los cirujanos que iban  cortando, con bastante alegría, por cierto, y se iban dando cuenta que dependiendo de por dónde cortaban salía una cosa, salía otra… Los médicos hacían medicina sin mirar al paciente: miraban los orines, los pelos, las heces… una serie de cuestiones, pero al paciente no lo miraban.

 

Son los cirujanos los que aportaron la idea de que el organismo tenía una geometría, estaba constituido de una manera determinada y había que respetar esa geometría para cualquier operación que se quisiera hacer sobre ella. Si no se respetaba eso no funcionaba. Fueron los médicos los primeros que dijeron que si hay problemas hay que respetar los bichos y cuidar las infecciones, porque si no se te mueren todos. Entonces, la operación a veces estaba bien, desde el punto de vista mecánico, pero luego aparecía un problema biológico: que se infectaban y se morían… Un cirujano que no conozca la geometría de un organismo no puede trabajar, aparte de saber medicina, y aparte de tener un cierto arte.

 

¿El problema cuál es? Que en el momento que el sujeto se encuentra con esta cosa del lenguaje y el organismo, la única manera de pensar que el lenguaje empalme con el organismo es pensar que el lenguaje también crea un espacio. Es la tercera idea fundamental. Que de la misma manera que compartimos un espacio físico, si le llamamos espacio tridimensional clásico – seria el que estudia la física, también el lenguaje genera un espacio de otro tipo y que es un espacio que se comparte con los demás organismos vía el sujeto.

 

Eso se ve muy bien en las patologías cuando hay alguien que no comparte el espacio del lenguaje con los demás (no me refiero a una lengua); por ejemplo, si uno no comparte una lengua con los demás está con los demás, pero no se entera de nada; si no sabe una lengua bien, parece tonto porque el pensamiento está muy ligado a la lengua. Entonces, si no la dominas bien, no consigues transmitir lo que quieres transmitir y quedas como un poco tonto (el extranjero lo parece un poco a veces porque hace frases muy simples). Pero si no comparte el campo del lenguaje se convierte en aterritorial y es un autista. Si uno se encuentra con un autista lo primero que llama la atención es que es como un ordenador sin “Windows”, no le entró el sistema operativo básico (sobre la causa puede haber hipótesis diferentes: no le entró porque tiene un problema orgánico que no se lo permitió, podría ser una posibilidad, o no le entró por otro motivo… sobre esto se podría discutir). Pero ¿qué es lo que se ve? No comparte el espacio de los demás ¿Qué quiere decir? Que no solamente el lenguaje es saussoriano como la lengua. No solamente estamos compartiendo un espacio con los demás inmergidos, de alguna manera, en el espacio tierra, en el envolvente esférico…, sino que estamos inmergidos en un espacio del lenguaje y que hay que intuir como pensamos geométricamente el espacio del lenguaje para poder hacer el empalme con la geometría del organismo.

 

Esta seria la clave de la cuestión ¿Cómo hacer el empalme entre el organismo como espacio, por un lado, y el espacio del lenguaje donde está el sujeto, que es otra cosa, y en medio, crear el cuerpo como algo espacial pero que tiene una pata en los dos lados? ¿Cómo poder pensarlo espacialmente? Por que si no, no hay manera de empalmarlo.

 

Si miras el organismo geométricamente -las filosofías orientales pensaron siempre más las cuestiones médico biológicas por el lado de un espacio geométrico-, el cuerpo queda más bien visto como una geometría, algo así como meridianos y paralelos. Circuitos, cosa que llama mucho la atención a los médicos occidentales, porqué ellos miran sistemas. Entonces, si para los médicos aquí está el sistema digestivo y aquí está el corazón, en principio, no tienen nada que ver uno con otro, como sistema. Su geometría, la oriental, no tiene nada que ver con la médica. Cuando exploran a alguien a quien le duele algo lo que miran es cual es el sistema que falla. Por contra, desde el punto de vista oriental hablan del organismo ccon meridianos y paralelos, el cuerpo visto como miramos la tierra. Los que piensan el cuerpo sobre ese organismo formado por esos meridianos por los cuales circulan energías, karmas, etc., no se entienden con los que lo piensan como una geometría del organismo por sistemas y en el cual hay una base no energética, sino fisicoquímica, lo que se llama la fisiología. Pero en cualquier caso, los dos usan lo mismo, una doctrina que geometriza el organismo para convertirlo en un cuerpo.

 

¿Cuál seria la geometrización psicológica? Por ejemplo, la psicología científica del cuerpo solamente habla de la imagen del cuerpo: un niño debe tener una imagen propia; entonces, en los colegios, si no la tiene se le refuerza, como lo que hacen las madres como un juego: nariz, orejitas… pero en el cuerpo hay zonas complicadas, es importante darse cuenta de esa diferencia; no solamente son meridianos y paralelos, tenemos “triángulos de las bermudas”; hay un ombligo ahí dificultoso, de los cuales no se puede hablar y si se habla, además, se considera grosero. Hay zonas dificultosas, es importante darse cuenta de eso.

 

¿Por qué es dificultoso? Porque hay un discurso basado en el lenguaje que ha puesto una dificultad. Para el sistémico no hay ninguna dificultad que no sea exactamente cualquier enfermedad que pase por ahí como las que pasan por otros lugares. Es verdad que la naturaleza puso ahí las enfermedades venéreas para fastidiar, pero también están las cardiopatías para fastidiar, es decir, todos pueden tener problemas. Ese punto es absolutamente clave. Este es el marco en el que nos movemos. La psicología científica se mueve en un marco puramente imaginario, desde el punto de vista de las imágenes, en el cual el cuerpo del sujeto es una imagen. Entonces, la imagen debe estar completa, debe estar lo más proporcionada posible en función de las edades; eso se ve muy bien, por ejemplo, cuando un niño pequeño te hace un dibujo de su madre, normalmente la pinta bastante deformada unas veces y es porque no tiene la habilidad, vamos a decir, psicomotora y otra cosa es cuando hace deformaciones buscadas y sobre eso se interpreta. Hay una doctrina sobre eso, unas terapias que se basan en hacerlo dibujar y ver un poco, por ejemplo, el tamaño. El primer concepto geométrico es la distancia, el tamaño, si mamá es así de grande y papá es así de pequeño o si papá no está. Fíjense cómo en un dibujo los niños, sobre todo cuando no se sabe muy bien hacerlos hablar, se usa como una técnica hacerlos dibujar o jugar… y que si aparecen una serie de dificultades ahí -con el tamaño de la imagen-  quiere decir que el sujeto tiene problemas.

 

Con lo cual, sin darse cuenta, lo que están diciendo es que el aparato, la imagen del cuerpo depende de la construcción simbólica. Eso es lo que están diciendo. Lo que pasa es que la psicología mira el cuerpo simplemente desde un punto de vista del aprendizaje, aprender a, saber cómo, resolver problemas.

 

El problema es que el cuerpo tiene otras muchas funciones. El cuerpo que interesa más del lado psicoanalítico es el cuerpo libidinal y el cuerpo de goce. Para el cirujano la pregunta es sobre el cuerpo que goza solamente por las estructuras orgánicas, biológicas, que vienen predeterminadas. Otra pregunta a hacerse sería sobre si goza de otras cosas. Es decir, lo que no deja de preguntarse Young, que decía que evidentemente los estímulos no solamente nos daban información del mundo exterior sino que también producían placer o displacer, que supone algo más. Pero entonces, ese placer o displacer estaba, más o menos, biológicamente predeterminado. Es la teoría hedonista del placer.

 

Pero luego sabemos que, aparte de zonas que biológicamente pueden estar predeterminadas a ser más placenteras o menos (cuando digo placentero es desde un punto de vista muy general; además hay un tipo de placer muy particular que no todo el mundo lo tiene en el mismo sitio), aparte hay zonas particulares. Hay zonas que acumulan un goce en los sujetos que está más allá de la biología y incluso, si se va uno a mirar las perversiones, se ve que lo biológico quedaría absolutamente perdido -que si uno se lo monta con un zapato,…- se puede pensar: ¿y la biología que tiene que ver con eso? Evidentemente,  nadie viene programado biológicamente para montárselo con un zapato. Entonces, había dos alternativas (era la alternativa del siglo XIX): son unos degenerados, tarados mentales, es un tío que tiene unas neuronas estropeadas o han hecho un mal aprendizaje. Pero las neuronas estropeadas dan funcionamientos erróneos, no funcionamientos alternativos. O sea, el que tiene problemas neurológicos no se construye cosas raras ni delirios, a veces se puede quedar clavado o tropezar con la puerta, que es distinto.

 

El cuerpo del que yo quería hablaros es más el cuerpo de goce. Es el cuerpo por el cual transita (el sujeto), es decir, en el momento en que un cuerpo, un organismo, queda atrapado en los discursos del lenguaje, por allí pasa de todo. Todo el mundo va a poner allí su granito de arena. Lo va a usar, para lo que sea. Para la revolución, para la educación, para la enseñanza, para trabajar, para gozar de él, para gobernar… para todo tipo de cuestiones.

 

La geometría, curiosamente, nos va a unir dos cuestiones. Es decir, la idea de que ese lenguaje se tiene que pensar como si fuera una película que se adhiere al cuerpo y eso es lo que se llama las zonas erógenas. La erogenización del cuerpo es como una película del espacio del lenguaje:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Por un lado, tenemos el lenguaje, y sobre él se harán discursos, y esto genera espacios. Y por otro lado, tenemos el organismo que tiene su espacio. En medio tenemos la imagen y el goce.

 

Como se ve en la etología animal, los animales funcionan y desencadenan conductas fundamentalmente por las imágenes. Cuando se dice imagen nos referimos a una imagen visual, auditiva o motriz. Es decir, unos estímulos determinados, por una gestalt determinada, desencadenan conductas de una manera determinada o de otra. Pero los animales no tienen goce, es decir, el único goce que tienen es el del cuerpo imaginario. No gozan de otras cosas (a menos que sean animales domésticos, entonces ya tienen algún goce y tienen que tomar Valium de cuando en cuando). Claro, por que en el momento que un animal es doméstico, ¿qué quiere decir? Que mal que bien está atrapado en el lenguaje circulante de la casa. Es verdad que nunca acaba de entrar, no acaba de entrar y nunca es un sujeto aunque puede ser un objeto, lo cual quiere decir que se neurotizan, mínimamente, en el momento que están atrapados en discursos que les son ajenos. Esto es lo que hay que tener claro: los discursos nos son ajenos de entrada. Qué le importa a un bebé cuando nace toda la cultura que está aquí depositada, y de la cual, en según qué momentos, incluso hacemos bandera y estamos dispuestos a matar por ella, qué le importa eso a ese bebé. Le enchufan la que hay y es ajena, y le enchufan la ideología, y le enchufan la lengua. La ilusión de que la lengua es optativa. La lengua es obligada, se discute cuál, pero una te la meten, porque si no te meten ninguna ya no te pueden preguntar…

 

¿Cuál es el problema? Que esta imagen también introduce algunos aspectos placenteros, pero es el espacio del lenguaje el que goza por su cuenta. Tiene otras estructuras que no llamaremos placenteras sino de goce, para utilizar el término lacaniano, que no deja de ser un término pulsional freudiano, término mucho más amplio, mucho más complicado. O sea, la pulsión freudiana sería un trocito de ese goce, una parte de eso. Y goza por su cuenta.

 

¿Qué quiere decir? Cuando se entra en el universo del discurso del lenguaje no sólo se usa el lenguaje, él le usa a uno. Esto hay que tenerlo claro. En un esquizo se escucha claro cuando dice: “todo lo que tengo aquí dentro”. Hay que colocar todo un montón de estructuras, el sinthome es la fundamental, para que ese lenguaje que ha entrado no funcione solo. Porque si funciona solo se llaman voces y o todo lo que se llaman fenómenos elementales, en la psiquiatría: voces, ruiditos, cantinelas… Es decir, es como si se pusiera un diccionario o una gramática y toda la estructura del lenguaje en un ordenador y se le ordenara decir algo y aquello funcionara. Es decir, hay que hacer toda una estructura reguladora. No sólo va a introducir la capacidad de construir un sujeto y construir un cuerpo, que tendrá a su vez otro cuerpo en medio, sino que eso goza.

 

La pregunta que se podría hacer es, desde el momento que hemos construido este aparato inmenso que tenemos ahí, por ejemplo en un CD, y cuando viene un crío se lo enchufan, ¿quienes se reproducen, los cuerpos o el lenguaje?

 

Pues depende como se mire: la biología tiende a que sean los organismos los que se reproduzcan. El organismo es el que va a hacer presión hacia la reproducción. Pero el problema es que ahora es al revés; si uno lo mira bien, fíjense que lo que quiere el sistema es tener cuerpos para perpetuarse y eso es lo que hacen los padres. Los padres no tienen un instinto biológico como los animales en el cual de pronto dicen: “oye que nos tenemos que reproducir si no la especie se cae…”. Eso no le importa a nadie. En cambio, la idea de que todo lo que yo he hecho, he construido y yo sé y yo soy eso, se tiene que transmitir. Eso sí lo tiene la gente, o las profesiones. Si una profesión se queda sin jóvenes, es como un vampiro sin sangre. El discurso de la profesión se cae. Si no hay sujetos que lo vuelvan a coger y lo vuelvan a reproducir, aunque sea cambiándolo, ese discurso está muerto. El discurso de los herreros, el saber de los herreros y el goce de los herreros está prácticamente perdido, porque no hay nadie que lo quiera continuar. No se puede. Eso cae. O la economía: ¿qué hace la economía? Busca cuerpos, en Ecuador o donde haga falta. Cuando hacen falta para el sistema cuerpos para atrapar, con el discurso del obrero, más explotado o menos explotado – el obrero siempre está explotado- se le trae de donde sea. Depende de eso, de que el sistema los necesite, los va a buscar y los usa. Luego cuando se va a buscar trabajo, por poner un ejemplo, no está claro quién goza de quién: ¿goza uno de su salario, o la empresa goza de uno?

 

Ése es el problema que tiene uno con cualquier discurso. Y ése es el problema que tiene todo sujeto con su madre ¿Cuál es el problema que tiene todo el mundo con su madre? Que cuanto más vas a gozar de ella, más va a gozar ella de ti, con lo cual hay que renunciar. Si no se renuncia a ese goce, se es gozado.

 

Ahora bien, ¿como un cuerpo o como una mente? Los hombres tienen más tendencia a gozar de las mujeres como cuerpo y las mujeres tienen más tendencia a gozar de los hijos o de los hombres como mente, no los sexualizan tanto en el sentido  de la genitalización. Una mujer puede, por decirlo de alguna manera, incestuar con la hija sin tocarla (en cambio el padre sí incestúa pues ya sabemos lo que va a tener que hacer), pero eso no quiere decir que no gocen las mujeres. Gozan y mucho, es decir, las madres tienen hijas para gozar y, además, luego para otras cosas, y como al sistema económico le interesa lo favorece. El sistema siempre favorece a la mujer como madre y a ¿la mujer como mujer? En absoluto. En nuestra antropología Dios es trino: padre, hijo y espíritu santo. A las chicas no las pusieron. Pese a lo cual es bien curioso que sean las mujeres, madres, las que se apuntan más a la religión. Porque como madre sí tenían lugar, aunque como mujer no. Ejemplo de las beatas: la beata había sido madre, pero como chica tenía poco enganche.

 

Esta introducción era para situar un poco esta manera de pensar ¿Cómo podemos pensar el espacio del lenguaje como un espacio y no sólo como una palabra dicha?  Porque si no ¿cómo engancha la palabra con el organismo para hacer cuerpo?

 

Preguntas:

 

Rosó: - Sería como esta imagen a la que te has referido, sobre este cuadro de Dalí, esta cruz abierta. Sería como que el lenguaje, aquellas láminas que hacíamos cuando éramos pequeños que te daban un cubo con un alargo que tenías que recortar… entonces había aquellas lengüetas que tenias que enganchar e ir formando un cuerpo. Lo que estas diciendo sería algo parecido. Primero es plano y después se hacen los pliegues, sería ir formando un espacio con este lenguaje, ir cerrando partes abriendo otras. 

 

CB: - Era lo más elemental. El Téserac era la manera de enseñar cómo se desplegaba del plano al volumen, si no recuerdo mal, una manera de pensar la dimensión cuatro dentro de la dimensión tres. El lenguaje es el que permite pensar un volumen, si no ¿con qué?. Es decir, una cosa existe porque hay una palabra que la nombra. Si no, lo real es continuo. Lo real es una hipótesis. Existe algo ahí que llamamos lo real que suponemos que funciona de una manera y que sigue unas leyes, las llamada leyes deterministas, por ejemplo. Son deterministas o no, quién sabe. Nosotros pensamos que lo son. El lenguaje es como el patrón básico para poder pensar todo eso. Es decir, es como la película  Matrix; hay un programa base que es Matrix y luego te puedes cargar un programa para llevar helicópteros, un programa de judo… pero si no entras en Matrix no puedes cargarte nada, ni el programa para hacer el cubo. Hay un momento en la película en que dice el niño: “no lo entenderás hasta que pienses que no hay cuchara”. Hay un momento en que el niño piensa y se doblan las cucharas. Entonces, si se piensa que la cuchara existe y que es de acero, no se doblará con la mente. Pero si se piensa que no hay cuchara, con la palabra “cuchara” se doblará con la mente. Ésta es la diferencia. Así es como funciona la mente humana. Porque las cucharas no están dentro de la cabeza.

 

Isabel: - ¿Eso qué supone, un vacío?

 

CB: - O una palabra. Porque la cuchara real, el objeto real está fuera de la psique,… el único objeto que hay en la mente es el cuerpo propio. Todo lo demás son exteriores y nunca los tendremos dentro. Tendremos la palabra que lo nombra pero nunca el objeto dentro.

 

Rosó: - ¿Sería el significado?

 

CB: - Claro, se tiene el significado pero nunca se tiene el objeto, lo que los lógico-lingüistas llaman el referente. No se tiene porque habría que abrirse la cabeza para meterlo. Ésa es la ilusión del abrazo amoroso. Cuando dos están muy enamorados, aquel momento en que las miradas se cogen y se enganchan y que el mundo no existe y parece que se ha encontrado la perfección... No se mete dentro. Es decir, dentro se mete su imagen o la palabra que la/lo nombra. El objeto no se meterá nunca. El objeto puede ser como objetos exteriores que se manipulan y a través del lenguaje que ya tiene un programa de manipular objetos y además la habilidad motora… la práctica, porque una vez que se sepa hacer… por ejemplo, ¿cuál es el problema de habilidad motora más duro de un niño que uno recuerda? El cordón de los zapatos.

 

Pero el único objeto al que se tiene acceso es a sí mismo. Nuestro cuerpo es el único que tiene contacto directo con las palabras. Los demás no tienen, son asociativos, pero aquí sólo está la palabra y la imagen. Con lo cual, aquí se ve que uno sólo puede gozar del cuerpo propio. Aunque tenga que utilizar el truquito del cuerpo de los demás… Si fuera solamente gozar del cuerpo propio seríamos todos una colección de individuos con imposibilidad de gozar juntos… Gozan de sí mismos… Autoerótica ¿qué quiere decir? Que no se ha pasado a la fase pulsional.

 

Pero ¿qué quiere decir? Que no se ha hecho un apañito para creer que gozas del cuerpo del otro. Gozas con el cuerpo del otro, pero gozas del propio. Ésta el la teoría del goce de Lacan: el cuerpo del otro simboliza al goce del Otro. Porque a los neurotransmisores del otro no accedes. Me explico, ahí es donde se ve que el cuerpo propio es el único respecto de goce. No hay más objeto pero tenemos que encontrar, de la misma manera que construimos aquí un sujeto, también hacemos un truco que llamamos el objeto pulsional para pensar que gozamos de un objeto exterior. Es el caso de un elefante rascándose la espalda en un árbol. Sin el árbol no obtiene el placer, pero de donde saca el placer es de su espalda. ¿Se entiende la idea?

 

Quica: - Sí pero entonces necesita del zapato.

 

CB: - Necesita el zapato, ésta es la cuestión. Pero el zapato no le da ninguna satisfacción. Lo que le da satisfacción es la parte de su cuerpo que utilice con el zapato.

 

Quica: - Tú gozas, pero sin una intervención de ese otro no funciona.

 

CB: - Si no está ese otro no funciona; pero no gozas de las manos del otro. Gozas de la zona masajeada. Eso es, pero hay que matizarlo. ¿Cómo gozas de tu zona? Depende de cómo te la estimulen va a cambiar. No todas las manos son iguales, ni por sí mismas, hay gente que tiene algo en las manos y luego está el saber articulado de dichas manos; es decir, el goce no se transmite, o se estimula o no. Pero no se transmite.

 

Pero el problema ¿cuál es? (eso es lo que Freud no consigue resolver y Lacan sí): es darse cuenta que, por ejemplo en el caso del masaje, cuando gozan, gozan los dos, no se sabe quién de quién. Hay que hacer un esfuerzo para saber de quién es el goce, si del masajeado o del masajeador. Porque el problema es que el tocado recibe goce, pero el tocador también; no tiene por qué ser el mismo ni de lo mismo, pero está en juego. De la misma manera que cuando un médico toca goza. Otra cosa es que no goce de la misma manera. Porque si el otro no goza con lo que hace, no va. Es así de simple. Cuando un niño no es un objeto de goce para su madre, no le va a hacer caso. Lo deja abandonado. Como mucho va hacer alguna función. En los esquizofrénicos se ve muy bien. ¿Por qué? Porqué no lo ha situado como objeto de goce. Y uno ha sido objeto de goce para alguien, por eso vive. En la antigüedad, cuando los niños no eran objeto de goce, en el siglo XVII, los dejaban tirados por la calle. Ése es el problema actual, que los niños ahora son objetos de goce y por eso están tan tocados. Son supervalorados. En cambio, en otros lugares los venden (en China, por ejemplo…).

 

Volvemos al aspecto geométrico. ¿Cómo hacer el empalme entre este lenguaje y el organismo?

 

Y ahí, la matemática tenia algo, que era como los matemáticos piensan el espacio físico con las letras del lenguaje, con los números. Es el cartesianismo. Es decir, coger el espacio y a cada punto darle dos números, o tres números… Los famosos ejes cartesianos.

 

Hay que pensar que en la licenciatura de exactas la geometría es el 60% de la carrera. Hay muchas geometrías. El problema es que el psicoanálisis no pensó que se podía hacer con los números porque el sujeto habla, no calcula; por ejemplo,  tienes que hacer como los niños: “¿cuánto quieres a mamá?” “Mucho” (abriendo las manos); pero “mucho” ¿qué es? Una frase. Es una frase graficada. Entonces, si ahí veíamos que no se podía hacer un discurso científico porque el discurso científico forcluye al sujeto, no se ocupa no puede estar el sujeto, sólo trata de objetos. Entonces no se podía hacer como una ciencia.

 

Ése fue el avance lacaniano, el pensar cómo vamos a pensar el lenguaje como un espacio. Parecido, pero entonces los espacios van a ser espacios de letras, no de números.

 

¿Qué quiere decir espacios de letras? La letra era punto en común entre lo hablado, lo escrito y los espacios. Un número no deja de tener una letra particular, un número no deja de ser una letra muy especial. Un número que tenga una letra y después se ha convertido en número. Una letra especial muy trabajada…

 

La idea de que entre el significante de la lingüística, el significante hablado, pensado como un espacio de letras podría dar una conexión lingüística y no numérica con el espacio del organismo, es la hipótesis que subyace a la idea. Si se quiere decir de otra manera, entre los fonemas del lenguaje que se pueden letrificar cuando se hace un alfabeto. Lo que se está haciendo, no exactamente biunívoco, pero lo más parecido posible es darle un grafema a cada fonema, una letra, y por eso se puede escribir. Pero si se puede escribir con esa letra se puede rayar y si se puede rayar ¿por qué no rayar un organismo y convertirlo en un cuerpo? Ésta es la conclusión princeps.

 

Si se puede escribir lo dicho con el lenguaje con unas letritas, entonces resulta que cuando se escriben esas letras se están escribiendo, se están grabando, en el cuerpo. Es como los ordenadores, es decir, tenemos el significante, lo pasamos a letra y entonces lo grabamos, lo pasamos a un disco duro. Cogemos una palabra, la pensamos, la decimos… Imaginad un ordenador al que le hacen escuchar (hay un programa que lo hace): se le habla y él escribe. O sea, él escribe, y gracias a que lo ha podido pasar a letras luego lo puede guardar en el disco duro. Pero cuando lo guarda en el disco duro deforma el disco duro. Por picar la letra magnetiza hacia un lado o hacia el otro. Hay todo un sistema de codificación bastante complicado, pero en el fondo, al final se acaba magnetizando a la derecha o magnetizando a la izquierda. Luego leerá, magnetizando a la derecha 1 magnetizando a la izquierda 0. Traduce a 0 y 1 luego lo transformará…

 

…Fijaros cómo lo que parecía tan complicado, cómo hacer el empalme entre el lenguaje, el cuerpo, y el organismo para construir un cuerpo es relativamente simple.  Eso es lo que Freud hace en el Proyecto de una psicología para neurólogos, cuando habla de las bahnung como una energía, decía él, grabada, y deja una huella en el sistema nervioso.

 

La pregunta es ¿qué huella es ésa? Es decir, lo que la psiquiatría viene buscando desde siempre, ese empalme que denominan una psicobiología, no lo encontrarán porque quieren sacar la psicobiología de la biología y no va a salir. No se dan cuenta que el sujeto no sólo nace en un mundo ecológico, en un ambiente, y en un mundo antropológico y social, sino que también nace en un mundo lingüístico, en un espacio de lenguaje. Y ese mundo lingüístico es el que hace de herramienta para lo antropológico, para lo social, incluso, para lo biológico. Uno come palabras… Ahí se ve ese empalme.

 

Hay que pensar los espacios de letras de tal manera que puedan ser empalmables con la geometría del organismo porque no puede ser cualquiera, sino no va a encajar. Porque el organismo tiene una geometría como organismo y ¿es esférica? ¿Acaso una persona es una bolita? Pues no, una persona es un “donut”, hay un agujero de entrada y salida.

 

Es decir, si se deforma bien, es de lo que habla la topología. La topología es una geometría que no mantiene las distancias pero sí la continuidad. Se puede deformar como se quiera, pero sin hacer cortes. Deformen y el cuerpo humano se convierte en un “donut”. Es decir, digerimos fuera del organismo, aunque sea dentro. Uno tiene la sensación de que ha comido y lo tiene dentro, pero no lo tiene. Lo tiene fuera. La comida está fuera. Digerimos exactamente igual que los dinosaurios, que le vomitaban a la presa los jugos digestivos. La mataban y entonces le vomitaban los jugos digestivos. Digerir y luego vomitar. Nosotros hacemos igual, sólo que lo hacemos dentro de nosotros mismos, lo vamos absorbiendo y lo que no sirve se expulsa. Desde el punto de vista puramente topológico somos un “donut”. Se trata de esto:

 

 

 

 

 

 


Entonces, el espacio geométrico del lenguaje (de letras sobre las que se articula el significante) va a tener que ser otro “donut” para que encaje, sino no encajará. A ese espacio que se va como a superponer sobre el organismo y lo va a convertir en un cuerpo, Merlo Ponty lo llamaba la carne para diferenciarlo de lo que sería la proteína del organismo. La carne ya era cuerpo de goce. Pero de un goce que no viene del organismo aunque se apoya en él. Entonces, si uno magnetiza, si no hay magnetismo, no se puede magnetizar. No se puede magnetizar cualquier cosa. Pero lo que se ha puesto ahí ha venido de fuera y está convirtiendo ese organismo ya en un cuerpo de goce, más allá de las imágenes que tenga. Y en función del cuerpo de goce va a funcionar de una manera o de otra y se va a alterar. Es decir, el goce lo que va a hacer es alterar la homeostasis. Eso hay que tenerlo muy claro, es un parásito, y va a tener sus propias estructuras regulativas… Porque si él ya regula el cuerpo, si dicho goce se desregula demasiado, el cuerpo va como va, se le llame psicosomática, se le llame voces, se le llame alteración, o se le llame conversión. En fin, toda la patología psiquiátrica… Es decir, no es porque uno dispara una hormona que se enamora, sino que porque se enamora que se le dispara la hormona… Pero el problema ¿cuál es?, que se instala durante un tiempo, pùlsación,  porque el organismo tiene su propia estructura y no la deja estar todo el tiempo. Por suerte, el amor es muy bonito pero el enamoramiento es muy peligroso (me refiero a la fase de prendamiento, La Verlebteit  de Freud, el prendamiento). Cuando uno se prenda de algo ¡uff! no lo suelta y puede cometer muchos errores.

 

Ahí tenéis el punto de encuentro. Si el organismo es tórico, se tiene que construir un sistema corporal de goce que sea tórico y no esférico -geometría más usada por los orientales-. No se trata de la esfera clásica, meridianos y paralelos, donde no hay hueco. No se trata de pensar el cuerpo como una esfera, o algo parecido a una esfera, es decir, lo que va de arriba abajo, y lo que va de izquierda a derecha por decirlo así.

 

Aparece una tercera posibilidad, al pensar el cuerpo como una esfera, (pensarlo como un “donut”): este hueco que podría estirarse sería la boca y el ano, la famosa pulsión anal y oral de Freud. Este hueco introduce una serie de propiedades. Fíjense que es el hueco de la angustia, por eso el aparato digestivo es tan sensible.

 

 

 

                                  

Piel                       

Elipse:
 


Hueco de la angustia

Hueco                            

 

 

 

 

 

 

El hueco de la angustia coincide con el agujero tórico

 

De pronto aparece un centro del organismo un vacío que aparece en las patologías (“me siento vacía” dice la mujer que pica, o el hombre que come, el bebedor...); de pronto se ve cómo aparece el hueco de la psique que vendrá por otro lado, se grafica en el centro del toro como vacío. Eso es lo que todo el mundo quiere llenar. Fíjense como intentamos llenarlo. ¿Por qué a los perros no se les pone un chupete cuando nacen? A los perros ni se les da chupete ni Play boy, no hay Play boy para chuchos. Tiene su importancia, porque si uno tiene un chucho, está neurótico y le dice el veterinario: “es que estamos en primavera y está como una moto…”, no funciona, porque su cuerpo de goce no funciona. ¿Qué quiere decir? A los perros, en el agujero del tubo digestivo como agujero tórico, que lo tienen exactamente igual que  todos los mamíferos o todos los animales de la misma construcción física, no se les refleja el agujero psíquico. Ahí se ve bien, entonces no hay que tapárselo, porque no tienen lenguaje, porque vienen completos, y no como nosotros. Nosotros venimos como los ordenadores, sin programar. Imaginemos que nos compramos un mono y tuviéramos que saber cómo se es mono para enseñárselo y cada día le llamáramos: “un mono tiene que comportarse así porque mamá mono…”; en cambio, con un niño sí que se tiene que hacer. Si se tiene un mono él sabrá ser mono, porque viene terminado. Nada más nacer lo primero que nos enchufan es un chupete. El niño actual es un chupón; es lo que hacen en Internet. La ilusión de Internet es que lo van a chupar todo. El problema es que es Internet quien los chupa a ellos.

 

Fijémonos si seguimos con el modelo tórico. Como este centro vacío que va a poder reflejar el vacío de otra estructura se va a reflejar aquí, entonces ¿qué tendremos? Que como el toro es una superficie bilátera, tiene dos caras, la de dentro y la de fuera: tenemos los problemas del tubo digestivo y los problemas de piel. Son los lugares, tanto conversivos como psicosomáticos clásicos. Ahora, ¿cómo hacemos esto, cómo se traspasa de aquí, que es donde se pone el chupete? -aquí, de momento te lo dejan abierto (ano). Es decir, cuando eres niño nos dejan gozar de esa zona…

 

 

 

Piel       Hueco de la angustia

                                                                                  Elipse:

 

 

 

 

                                   El embobinado, coger el toro y darle vueltas.

 


                                  

 

 

Ahora vamos a pensar el otro espacio, el de las letras. Y digo el de las letras (no sólo el del significante). Cuando uno habla, lo que hace es un significante tras otro, según la teoría lingüística. Entonces la lingüística se enreda con el significante y entonces pone aquí el significado y entonces convierte a cada uno en un signo. La lingüística se basa toda en el signo.

 

A nosotros ¿qué nos interesa? No nos interesa la relación entre el significante (ste)y el significado (sdo), sino la relación entre el significante y otro significante, y esto es muy importante. ¿Por qué cuando se enseña a hablar al mono se le pueden enseñar hasta 32 signos seguidos pero no hasta 33? Porque a ellos les enseñan signos, pero lo que no saben es hacer la conexión entre significantes para hacer la cadena hablada. Ésa es la estructura lingüística básica hasta que esto sea una cadena y que se encadenen por el ste. Al final, cuando se termine, provoca lo que se llama el significado o efecto de sentido. Esta estructura, en topología, la llaman cadena de significantes. Y tiene una estructura muy compleja, no son fáciles de explicar, o sea, no es por yuxtaposición.

 


 

 

 

Ste       Ste       S          S          S

Signo

Sdo     Sdo

 

S                     S                     S

Cadena significante en topología

 

 

 

 


                                   Pedacito de espacio               Sdo            Efecto de sentido

               Espacio mínimo

 

 

 

De tal manera que a cada significante le adjudican un pedacito de espacio, es decir, lo que se llama un triangulito, el espacio mínimo, su referente que no es el sentido. Entonces, una cadena significante es un triangulo, con otro, con otro… y de ahí es de donde va saliendo un espacio:

 

 

 

 

                                              

 

 

 

 

Las cadenas significantes pueden ser de diferentes dimensiones. Si lo hago con triángulos es de dimensión 2 pero si lo hago con segmentos es de dimensión 1, un segmento, otro, otro… y ya tengo un polígono circular:

 

 

 

 

 

 

 

Vamos a pensar el aparato psíquico así; y ahora estamos en el campo del goce, en el campo del deseo, en el campo del inconsciente… que en función de cómo se graban lo que él llamaba las representaciones-cosa, tenemos representaciones-cosa –no la cosa-.

 

La Cosa quedó fuera. Y en función de cómo se hacen esas cadenas, se hace un proceso re-tórico en el inconsciente, de tal manera que cuando eso pasa al preconsciente, si pasa directamente, produce risa porque menea la lengua de cualquier manera. Ese espacio tenía una propiedad: tal como uno simboliza, construye la realidad. Es decir, igual que los ordenadores. Por ejemplo, si uno va al Corte Ingles y pregunta: “¿tiene estas zapatillas?”. Y te dicen: “quedan dos en Sabadell”. “Entonces voy a Sabadell.” “A lo mejor no están, pero el ordenador me dice que sí.” ¿Qué quiere decir? Yo, mi ordenador, me dice que están simbolizados en dos, pero puede ser que no los hayan dado de baja y ya los hayan vendido y que llegue allí y los zapatos ya no estén, en cambio están en el ordenador. ¿Qué quiere decir? El ordenador es la realidad, no lo real (los zapatos).

 

¿Cómo construimos la realidad? Freud se da cuenta de que la realidad y el deseo son lo mismo. El inconsciente constituye la realidad y el deseo como dos caras de lo mismo. Lo que uno desea es su realidad, y la realidad que uno tiene es lo que  desea. Cosa que uno descubre cuando discute con su madre. ¿Cuál es el deseo de la madre? La realidad que te cuenta. ¿Y qué realidad cuenta? La que desea. Deseo y realidad son la misma cosa, pero no son lo mismo. Entonces, ¿qué hay que pensar? Una superficie unilátera, que sólo tenga un lado y además cerrada. ¿Por qué? Porque lo que nos enseña la psicosis es que si la superficie no es cerrada, tiene bordes, el sujeto se saldría de simbolización y se asusta. Es la posición del esquizofrénico cuando no puede traspasar la puerta, o el pasillo. Entonces, por qué, qué pasa. Un niño pequeño puede ver “papus” ya que entre la punta del pasillo y el lavabo hay de todo.

 

Pero la superficie psíquica, la superficie del aparato psíquico, no debe de tener bordes porque si tiene bordes el sujeto llega a abismos. Lo que sería si la realidad fuera lo simbolizado: donde hay un borde hay un abismo, eso se ve en las grandes patologías.

 

Entonces, si tiene que ser unilátera para que deseo y realidad siempre sean dos cosas localmente (cara del deseo, cara de la realidad), pero que al final sean lo mismo no queda más remedio que coger un tipo de geometría en que la superficie sea unilátera, sólo tenga una cara. ¿Qué superficie es la que no tiene anverso y reverso? Cojo una banda de Moebius

 

 

 

                                                          

 

 

 

Si se pintara de rojo la cara de fuera de una esfera o una cinta, la de dentro no estaría pintada de rojo. Cojo una banda de Moebius: si se empieza a pintar de rojo por un lado, se llega al principio otra vez. Entonces, cuando se le mira localmente, se ven dos caras, pero sólo hay una. Por ejemplo, un sujeto que viviera en un planeta que tuviera forma de banda de Moebius creería que estamos arriba y cuando estuviera arriba pensaría que hay gente abajo. Pero cuando andara se daría cuenta que pasa de arriba a abajo sin pasar por el borde. Otro ejemplo, si uno viviera en una casa en donde su piso y el de su vecino de abajo estuvieran en banda de Moebius, uno localmente lo oiría a él pasando por arriba pero, luego, daría la vuelta y uno estaría arriba y no habría pasado por la escalera. Ésta es la idea básica, o sea, de ser en realidad lo mismo pero al mismo tiempo no lo son.

 

Ahora, cogemos esto (la banda), cogemos un disco y lo cerramos, ya que tiene un solo borde, un borde circular. Si tiene un solo borde tiene un borde circular. Si cogemos un disco circular -en tres dimensiones no se puede hacer- al final vamos a cerrar. Lo podemos taponar. Entonces, si cogemos la banda y le añadimos una pastilla queda la superficie unilateral cerrada. Eso se llama un plano proyectivo y ocurre que en tres dimensiones no se puede construir… lo cual nos está diciendo que el aparato psíquico necesita cuatro. Pero podemos representarlo inmergido mediante el retorcimiento en 3 dimensiones y recibe el nombre de cross-cap, en el que se ve bien que incluye una banda de Moebius:

 

 

                                  

 

 

 

Plano proyectivo y fantasma

 

Ahora se me dirá: “¿y dónde está el agujero si lo he cerrado todo?” Ahora viene la sutileza.

 

Imaginemos una cazuela, una esfera cortada. ¿Cómo tiene acceso un sujeto que vive en una cazuela al mundo exterior? Abriendo la cazuela.

 

 

 

 

                                                             

                                                                                                      

 

 

                                  

 

 

 

Entonces, al abrir la cazuela, vería lo real –lo no simbolizado-. Pero el que vive en un mundo de plano proyectivo que se escribe así (necesita cuatro dimensiones para poderse hacer bien), y para  inmergirlo en tres hay que retorcer para poder hacer ese empalme del disco con la banda de Moebius. Hay que hacer un retorcimiento. Dentro de ese plano hay un corte, un corte muy raro. Si hacemos ese corte se abre como la cazuela pero sin soltarse un pedazo del otro. Se abre como una pulsación, y abre un agujero, ventana a lo real, pero no se hacen dos partes. No es como la cazuela, si partiéramos el aparato psíquico por la mitad y lo dividiéramos en dos sería la imagen de la esquizofrenia, la esquicia, el romperse. Aquí no se rompe. Si esto se escribe en forma plana, lo que se conoce como el esquema R de Lacan, desde este corte, se abre un agujero y da acceso a lo real. Tenemos una estructura entre el plano proyectivo y el toro. Esto es la geometría cuerpo. Aquí le ponemos el fantasma.

 

 

 

                                                           Esquema R

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Joan: -  (en relación a los dibujos de los niños) Hablando del tema del tamaño, la representación de la madre o del padre pequeño, o sea, entre lo simbólico y la imagen las dimensiones, el tamaño, las medidas…

 

CB: - Es diferente dimensión y medida. Aquí ves un lenguaje en doble sentido, cuando hablo de dimensiones lo digo en el sentido de número de dimensiones… tridimensional, volumétrico, cuadrimétrico… Y otra cosa es la medida. En el aparato psíquico no hay medida porque si hubiera medida entonces no se podría deformar nada y es justamente porque no hay medida que una desmesura puede significar algo. Si hubiera, lo que dicen los matemáticos, una distancia… en el momento de que a esto, aparte de la forma, le adjudicamos la distancia, estamos en lo que se llama espacios métricos. En el espacio métrico la distancia hay que conservarla, dicho ampliamente. Por ejemplo, cuando se hace la proyección de una película, si no se conserva la distancia se ve deforme y no se entiende. Justamente porque no está asegurada la medida del aparato, es decir, el Windows (el significante) no lleva incorporado este regulador, si el sujeto lo pone, la desmesura tiene importancia. Si estuviese asegurada por la estructura no representaría nada. Por ejemplo, que uno tenga nariz no quiere decir nada. Porque la genética humana conlleva que tengas nariz, hígado… No dice nada del sujeto; por eso los números no funcionan en análisis y tienen que ser las letras; porque las letras permiten pensar espacios no métricos y lígüísticos; es decir, con los cuales las distancias no tengan que conservarse. Por el contrario, por ejemplo en los espacios de la habitación, la distancia se tiene que conservar. La distancia entre una cosa y la otra, la ha cambiado por algún motivo o no, pero se han de cumplir una serie de axiomas de distancia. La desigualdad triangular… El lenguaje de letras no tiene distancias, tiene dimensiones. ¿Qué quiere decir? En el dibujo de un niño donde la mamá sea muy grande y el padre pequeño no quiere decir justamente que el padre es bajito, o que su madre es muy gorda porque sea muy grande, sino que utiliza la distancia que no está asegurada por el sistema, justamente por eso la puede utilizar como significante de que su  madre “es muy potente” y su padre no o a la inversa, si los presenta a los dos del mismo sexo no quiere decir que sea tonto sino que algo no lo simboliza o lo reniega o…

 

Abordemos ahora el otro problema freudiano, el inconsciente y el lenguaje no tienen dos sexos. Hay que construirlos. Y así estamos, porque nada más hay un significante que es el significante fálico que dará la sexualización, el color sexual, de un lado o del otro. Así como nada más hay uno (ste fálico) y hay dos sexos… si hubiera dos, es decir, si la cultura hubiera levantado dos menhires… por ejemplo…

 

…si entramos en una iglesia musulmana qué vemos: todo limpio. Y si entramos en una iglesia católica qué vemos: todo limpio pero todos torturados, todo lleno de tortura. Es el goce de la tortura, del corte, de coger el cuerpo y destrozarlo y aquello como se ve allí, en forma de imágenes (recuérdese cuando he puesto goce / imagen). Pero cuando vas al altar, como símbolo fundamental nada más hay uno, el falo: Jesucristo, un falo en una modalidad singular. La trinidad es padre, hijo (falo) y espíritu santo (logos). Entonces, tenemos la figura del padre, la figura del falo y la figura del logos. ¿La trinidad qué es? Eso es lo que el psicoanálisis tiene que explicar, lo que para la Iglesia es su dogma de fe. La figura del padre, que es el inconsciente, el nombre del padre (el padre freudiano); por amor al padre se hace de todo. Un analista tiene que hacer caer el amor al padre como sea. El amor al padre puede ser odiándolo a muerte, no hay ningún problema. El logos ¿qué es? El lenguaje. Y un significante ¿qué es? El falo. ¿Qué pasa? Si sólo hay uno o si todos son fálicos, entonces no hay dos sexos. Freud definía a las mujeres por lo que no tienen: no tienen super-yo, no tienen pene, no tienen amor por la cultura… Si lo lees bien, como el capta la inexistencia, lo que pasa es que lo dice, pero no lo puede escribir. En cambio, Lacan dice: “las mujeres no existen, no tienen existencia. No hay ningún significante que las represente, es otra cosa”. Lo que quiere decir que tiene que intentan construirse uno y no pueden. Por eso Lacan propone la cuantificación lógica de la función fálica.

 

Quica: - Sobre el toro… el cuerpo psíquico, el aparato psíquico sería éste, entonces cómo se superpone el toro… el hueco físico del ano – boca donde estaría el síntoma de la angustia del ser (de la existencia) se superpone al no goce psíquico de este mismo…

 

CB: - El problema es que este hueco psíquico hay que taparlo, el del toro. Esto es el objeto pulsional. El aparato psíquico debe construir un objeto para tapar eso. Lo que pasa es que lo construye como puede; y cuando se mueve es cuando tenemos esa sensación de vacío. Cuando se abre en lo real se percibe. Si no, está tapado. Por eso os decía el punto del amor. El punto del amor es cuando está tapado del todo. Tu pulsión escópica coge el ojo de él… y la pulsión del él el ojo tuyo… empalma por arriba y empalma por abajo… todo funcionando como una máquina. Dura diez minutos…  Es decir, el encuentro sexual es temporal. Esto hay muchos psicoanalistas que no lo entienden bien: la dimensión temporal y no espacial. Ahora, cómo se pasa de aquí a aquí, del plano proyectivo al toro, es de una complejidad extrema porque hay que hacer en el toro un corte especial, dos cosimientos… Al final sale una banda retorcida y al final se puede sacar. Requiere unos conocimientos de topología muy altos. Pero podemos dar un explicación sencilla, aunque falsa para ser propedéutica, de como el objeto pulsional (causa del deseo) obtenido del fantasma tapa el agujero tórico.

 

Simplemente, explicar la idea de que se puede hacer una equivalencia entre el momento en que hago este corte doble aquí y hago como si fuera una cazuela, pero se me abre un agujero, tendrá acceso al vacío de fuera, pero no se rompe como en la psicosis. Ese agujerito se grafica, se pasa directamente al agujero tórico. Es por una cierta comunidad de bordes que con otro corte en el toro podemos empalmarle el objeto @ como “al lado” Por eso Lacan lo denominaba la principio el objeto metonímico. Por eso cuando a alguien le tocas el fantasma se mueve rápidamente y lo pasa al cuerpo. Si resulta que la estructura fantasmática está bien construida primero tendrán malestar, si no consigue resolverlo hará síntoma y si tiene la estructura fantasmática mal construida hará fenómeno psicosomático; como no puede pasar por el fantasma irá directamente al cuerpo vía narcisismo. Pasa directamente al toro y entonces es el toro el que enferma. Ahí se ve muy bien como una zona de piel o una zona intestinal que son las que sufren este tipo de problemas rápidamente empiezan a irritarse de un goce que la medicina quiere explicar por un trastorno de base de la homeostasis corporal, lo que pasa es que ahora la cosa no es tan sencilla, se juntan dos cosas. Se junta un trastorno orgánico que ya estaba allí con eso que lo irrita, y entonces es cuando se hace “una bomba”: la unión entre un problema inmunológico con la letra. ¿Qué se ve? Cómo a veces las crisis vienen porque simplemente ha aparecido el Otro y su cadena significante… y se ha producido la reacción.

 

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