El
doble crimen de las hermanas Papin. Jean Allouch, Eric
Porge, Mayette Viltard. Ed. EPEELE. México, 1999.
y
Una
célebre desconocida. Madeleine Lebouc / Pauline Lair Lamotte (1853-1918). Jacques Maître. Ed. EPEELE. México,
1998.
Dos títulos de la
colección “Fabricación de casos / Casos
en fabricación” de
Freud, Dora, los
Estudios sobre la histeria; textos leídos por la gente de
Lacan, su tesis doctoral, Aimée, las hermanas Papin, tal vez otras célebres desconocidas. Aquí sí, unos parroquianos de pro, nos ofrecen su trabajo.
Se trata de dos monografías clínicas profundizadas.
“Una célebre desconocida”
Es la paciente de Pierre Janet, llamada Madeleine Lebouc, internada en la Salpêtrière y que presentó en su obra De la ansiedad al éxtasis a la que hizo célebre como una enferma que manifestaba los fenómenos místicos esenciales, a la manera de Santa Teresa de Ávila. La investigación del autor Jacques Maître no sólo revela la identidad de Pauline Lair Lamotte (1853-1918); además su trabajo permite tener documentos del caso que se reproducen en el libro: correspondencia, poesías, sus expresiones escritas, dibujos, cuadros, fotos que la muestran en distintas etapas de su vida.
En el prefacio de Georges Lantéri-Laura se esboza el trabajo de Maître para situar a Pauline más allá de ser la paciente de Janet, desarrollando su historia personal. El autor realiza una investigación sociológica e histórica de la época y el entorno de Pauline. Lantéri-Laura puntúa la disputa de los diagnósticos: los apropiados para la época, finales del siglo XIX, o diagnósticos contemporáneos de finales del siglo XX. ¿Delirio? ¿Qué tipo? ¿Estructura neurótica o psicótica?
De la introducción de Jacques Maître:
¿Quién era Pauline Lair Lamotte?
Nacida el 21 de
julio de 1853 en Mayenne, Pauline tuvo un destino extraordinario de mística
franciscana extraviada en unos tiempos marcados por la Comuna,
Proveniente de
la “buena” burguesía de una pequeña ciudad del oeste, formada religiosamente
dentro de la órbita de
Maître plantea su
trabajo en tres partes: “Una existencia”, “Sobre las interpretaciones” y “Los
textos”.
La primera parte,
“Una existencia”, consta de cuatro etapas: su infancia y su adolescencia (“En
el tiempo de las crinolinas”); su vocación por la pobreza franciscana (“En el
tiempo de los proletarios”); el decenio en que el delirio la sumerge por
momentos y que pasa en su mayor parte en los hospitales (“En el tiempo de las
histéricas”); el regreso al lado de sus hermanas y la edad madura (“En el
tiempo de las vírgenes sabias”).
La segunda parte,
“Sobre las interpretaciones”, reagrupa la exposición y el examen de diversas
interpretaciones, donde la referencia al psicoanálisis suministra un hilo
conductor. Un enfoque socio-histórico cubre dos capítulos (“La mística como
rechazo de lo político” y “El tiempo de la historia abolido por la mística”),
donde el autor expone el debate que se desarrolla a finales del siglo XIX
alrededor de la democracia cristiana, que provoca la oposición de las dos ramas
de
Los dos capítulos
siguientes hacen eco de una escucha analítica global del discurso, trabajando
los elementos que el autor pudo
reconstituir (“Pauline en el diván”). Y de una cuestión más particular que le
lleva a la anorexia, tema que es central en el análisis de numerosos casos de
la vida mística, y que Janet deja de lado (“¿Una indomable anoréxica?”). Con estos capítulos
sitúa el trayecto de Janet, que bordea al freudismo pero evita vigorosamente
caer en él; tomando en cuenta el peso que tuvo en la psiquiatría y la
psicología francesas la incomprensión ante el psicoanálisis, examina esta
cuestión en el quinto capítulo (“Profesor Janet y Señor Freud”).
El sexto capítulo
aborda el debate de la distinción entre delirio y delirium,
enfrentando el psicoanálisis a la necesidad de renovarse sobre las cuestiones
de la psicosis; da la casualidad que la problemática del síntoma presentado por
Pauline sobre este punto fue el ejemplo tópico utilizado por varios autores
para sostener la pertenencia de esta distinción, cuyo efecto principal consiste
en poner el delirio del lado de la psicosis, como se hace de manera clásica, y
el delirium del lado de la neurosis, lo que correspondería al caso de
Pauline (“Delirio, delirio, cuando nos
atrapas....”). El último capítulo de la segunda parte (“Y Dios, qué piensa de
esto”) versa sobre el ataque que realizan los teólogos contra la autenticidad
de la vida mística de Pauline.
La tercera parte:
“Los textos”. Agrupados en tres subconjuntos: (“A lo largo del tiempo”) donde
ordena cronológicamente la correspondencia, los recuerdos y los testimonios de
Pauline. (“Palabras y poemas”). Y lo expresado por ella en las fases
patológicas (“Pauline exaltada”).
Complementan el
libro un apartado de conclusión de Maître, diversos anexos (Cronología,
personajes, lugares, bibliografía...) y
un Apéndice con textos de Jean Allouch, Laurent Cornaz y el propio Jacques
Maître.
El doble crimen de las hermanas Papin
Nunca, en los
anales de la criminología francesa, se había visto un crimen tan “horrible,
abominable y monstruoso” como el sucedido la tarde del 2 de febrero de 1933 en
la ciudad de Le Mans, en el norte de Francia.
Con estos y otros
calificativos más, los encargados de la justicia civil (policías, procuradores,
jueces, fiscales, abogados, criminólogos, psiquiatras forenses y demás peritos)
expresaban su estupor ante los asesinatos de
En un momento dado
del proceso, la discusión cambió de terreno: del campo de lo jurídico se
desplazó al de lo psiquiátrico. Dada la crueldad del crimen y su aparente falta
de motivo, ¿debía considerárseles responsables de su acto?
La polémica se
desplegó. Hubo diferentes pronunciamientos a favor y en contra. Desde los
peritos hasta los periodistas se pronunciaron. Los hermanos Tharaud escribían
sendas notas periodísticas. También se pronunciaron de inmediato Benjamín Péret
y Paul Eluard en Le surréalisme au service de la révolution, y Jacques
Lacan con su artículo Motifs du crime paranoïque, publicado en la
revista surrealista Le Minotaure. Más tarde, Jean Genet publicaría su
pieza Las Criadas, basado en ese acontecimiento, Jean Paul Sartre
discutiría lo sucedido en Sant Genet, comédien et mártir, mientras que
Simone de Beavoir haría lo propio en La force de l’age. Todavía más tarde,
Vauthier y Papatakis filmarían Les abysses y P. Houdyer publicaría Le
diable dans la peau.
Los párrafos
anteriores, extraídos de la contraportada, nos dan el marco.
Jean Allouch, Eric
Porge y Mayette Viltard fueron los miembros de un cartel de trabajo que llevó a
cabo la fabricación del caso de las hermanas Papin; este trabajo, de 1984,
apareció en Francia con el título La “solution” du pasage à l’acte. Le double crime des souers Papin, bajo la firma de Francis
Dupré. En esta edición castellana
existen algunos cambios y agregados que no aparecen en la versión francesa,
tales como una addenda de Allouch y fotografías inéditas.
El libro está
estructurado en dos partes: “El caso” y “Primeros estudios”.
La primera parte:
“El Caso”. Consta de siete capítulos que hacen un seguimiento y plasmación de
todos los documentos relacionados con el crimen y las hermanas Papin. Desde el
inicial, Las huellas del acto, con las reseñas de prensa, los informes
policiales y forenses, croquis y fotos. En el segundo, “El acto”, aparecen los interrogatorios policiales, su
seguimiento en la prensa, las declaraciones de las hermanas, llegando a
utilizar un cuadro para enmarcar las palabras, los hechos y los comentarios de cada
hermana en las diferentes versiones de sus declaraciones. “El proceso”, tercer capítulo, donde
los autores señalan la articulación defectuosa entre psiquiatría y justicia
sigue la exhaustiva recopilación de documentación con los alegatos de los
abogados, los peritajes. Los autores no se detienen, siguen profundizando en el
caso, ya que Léa Papin muere en 1982; los registros de su internamiento, la
muerte de Christine por caquexia vesánica en 1937, la ruptura de las hermanas
con su madre y el estudio de ambas como una pareja psicológica y su dislocación
completan la primera parte.
Los “Primeros
estudios” es el epígrafe que engloban los tres ensayos teórico-clínicos y la
addenda, titulados ¿Esquizofrenia? ¿Autocastigo o pasión narcisista? Las
hermanas Papin eran tres, Tres faciunt insaniam.
Los ensayos hacen
un recorrido por el diagnóstico de esquizofrenia en la psiquiatría, en Freud y
en Lacan. Los autores sostienen que el caso Papin permite a Lacan, en 1933, el
paso de la paranoia de autopunición (como razón del acto y su solución) a una
primera formalización personal de la función de
Para finalizar, un
par de apuntes sugerentes de las obras:
El santo es el
desecho del goce: Madeleine Lebouc/ Pauline Lair Lamotte luchó toda la vida
contra su tendencia al delirium y acabó triunfando sobre ella
definitivamente, gracias a sus directores de conciencia. Ella renuncia de una
vez por todas a los goces extáticos de la Salpêtrière para mantenerse fiel al
eje de su vocación mística.
Jean Allouch en su
Addenda nos ofrece un trabajado recorrido histórico por la psiquiatría
francesa sobre la conceptualización de
“la locura comunicada” desde Lasàgue y Falret pasando por Clérembault. Al hilo
del caso de las hermanas Papin nos propone la hipótesis del nudo del sinthome, en tanto que anuda a
tres paranoicos con un sinthome que cifra de una manera pertinente la paranoia
común de