LA
IDENTIFICACIÓN PRIMERA
Para plantear la importancia
de este concepto en la estructura del sujeto y su repercusión en cuanto a la
dirección de la cura, en la clínica actual, me iré apoyando en una viñeta
clínica o más bien iré proporcionando ciertas pinceladas de un caso clínico que
presenté en Noviembre de 2006 en el Espai Clínic Psicoanalitic de Barcelona.
El trabajo clínico que estamos realizando, desde hace ya más de seis años,
con una paciente cuya estructura clínica enmarcaría dentro de la psicosis
“esquizofrenia paranoide”, me permitió:
En un primer momento: ver cómo la paciente llegó en fase
esquizofrénica; la estructura de las cadenas significantes estaba rota y la
cadena del I(A) estaba suelta. La estructura del aparato psíquico era un nudo
de trébol. Se presentó como objeto voz= cassette. Éste se puso en marcha por un
enunciado del padrastro desde el I(A): “tienes derecho a hablar de lo que te
pasa”: la paciente habló de ella-habló del padre.
Fijémonos en los gráficos:

Fig. 1
Estructura del aparato psíquico

Fig. 2
Grafo de la palabra o del deseo
Un segundo momento: Que se
inició con el antiguo enunciado del padrastro, que ahora, en este momento, la
paciente hace suyo y enuncia así: “tengo derecho a hablar de todo lo que me
pasa”. Este enunciado le permitió unir el I(A) con el objeto voz: I(A)/a. La
paciente ya no es sólo un objeto voz. Esta insignia de goce le permitió
operaciones nuevas en el registro imaginario.
Grafiquémoslo:

Fig. 3
Identificación primera

Fig. 4
Segundo grafo del deseo
Éstas se efectuaron a través de un recorrido que hizo por las fotografías familiares que correspondían a su etapa infantil para responderse a preguntas que se hizo, tales como: “¿Mi hermano mayor era feliz antes de que yo naciera?” Se respondió: “Parece que en las fotos todos están contentos y mi hermano también.” “Cuando mi madre estaba embarazada de mí, ¿discutían ella y mi padre o todo empezó después?” Dijo: “En las fotografías todo está en calma y ellos no discuten, así que debió empezar todo más tarde.” “¿Mis padres se casaron antes de que yo naciera? Porque si se divorciaron, antes se tenían que haber casado”. Buscó las respuestas en lo que veía en las fotografías y finalmente enunció que ella no era la responsable de la separación de sus padres, que todo empezó después.
¿Cómo lo hizo? ¿Cómo llegó a esta conclusión? Desde el I(A) que le permitió situar su origen como objeto, menos del lado de la causa y más del lado de la consecuencia, lo que produjo un efecto de pacificación. Fue una operación imaginaria, pero con la cadena simbólica del I(A). Rectificó una respuesta sobre su origen.
Luego son imaginarizaciones simbólicas de lo real.
Expliquémoslo: imaginarizaciones (operaciones con las fotografías que remiten a la lógica de la tópica del espejo) simbólicas (la capacidad simbólica de la cadena que apunta hacia el I(A), -”tengo derecho a hablar de lo que me pasa…”-) de lo real (lo traumático, que en este momento sería “que la relación sexual no se puede escribir”).
En este momento de su tratamiento, Elia, la paciente, abordaba sus enigmas
desde el I(A)/a. Lo hacía así, con
distintas operaciones trinas en las que el registro imaginario es el que actúa
sobre lo real mediante el registro simbólico. Podría decir que ésta es la
característica particular de su triskelización que es la que la orienta en su
trabajo clínico y que le permitió ir preparando la salida de la “muerte del
sujeto”. Es decir, pasar de una fase más de tipo esquizofrénico a una fase más
paranoica.
Este tipo de triskelización de la identificación primera me hace pensar que
el nudo borromeo de cuatro hilos o aparato psíquico del sujeto, en esta
paciente, deberá estar construido con un “Nombre del Padre Imaginario”. Pienso
que es lo que la clínica de este caso me va mostrando.
En este segundo momento y a falta de una estructura superior al nudo de trébol, Elia va haciendo las operaciones tal como esta sub-estructura triskelizada las orienta.
¿Por qué el I(A)/a ha permitido este trabajo?
Esta pregunta es la que me hizo pensar en la identificación primera y de mayor valencia, del individuo: la identificación con el padre de la prehistoria personal, de la cual Freud escribe en la nota 10 del capítulo III, “El yo y el superyó (ideal del yo)” de su obra El yo y el ello: primero, que ésta se esconde tras el ideal del yo y segundo que, cito a Freud: “No parece el resultado ni el desenlace de una investidura de objeto: es una identificación directa e inmediata (no mediada), y más temprana que cualquier investidura de objeto”.
Lacan hará referencia a ella cuando nos habla de la identificación como un nudo diciendo: “nudo aquí quiere decir la división que engendra el significante en el sujeto, y nudo verdadero por cuanto no se le podría aplanar… Un nudo que no puede aplanarse es la estructura del símbolo, la que hace que no pueda fundarse una identificación sino a condición de que algo complete la medida para dirimirla.” Podemos leerlo en los Escritos 2, en el texto: “De un silabario a posteriori” en la pág. 703. Texto de conceptos complicados a cuya comprensión puede ayudar el desarrollo que hace de ellos Carlos Bermejo en su trabajo titulado: “Preliminares sobre algunas violencias a la luz de la lógica de la sexuación y la última teoría de los goces”.
Así pues, siguiendo el desarrollo mencionado que hace en su trabajo Carlos Bermejo, respecto a la “identificación primera”, apuntaré algo al respecto que me interesa señalar, que es lo siguiente:
La identificación primera proviene de la triskelización en un nudo de tres registros: real, simbólico e imaginario. En función de cómo se haga esta triskelización, resultará el estilo de operaciones que utilizará el sujeto cuando trate el problema o sus enigmas desde el Ideal del Otro, I(A).
Explicaré brevemente qué es el triskel:

Fig.5
De entrada, Lacan tiene en cuenta los tres registros. Partimos de un real mítico donde aparecerán marcas. Desde allí y con estas marcas puede o no escribirse el primer significante (S1); si se escribe, está el registro simbólico. Al mismo tiempo está también el registro imaginario, por lo que, si se produce anudamiento, surge el objeto “a” y el real perdido, entendido éste como aquello de lo real que no ha pasado al significante: lo que no se escribe, “lo imposible”. Luego la identificación primera es una operación entre registros. Más tarde añadirá el cuarto nudo del sinthoma, del que ahora no voy a hablar.
Esta lógica de tres registros, la hemos visto funcionar antes para explicar el tipo de identificación primera en la viñeta clínica a la que he hecho referencia. Veíamos cómo Elia se iba orientando en su trabajo con operaciones trinas tales como imaginarizaciones simbólicas de lo real, siendo ésta la particularidad de su triskelización.
Fijémonos que este triskel es un anudamiento a tres y en el espacio central de la triskelización se alojará al objeto “a”.
Visto el triskel (identificación primera), aún hay algo más: esta identificación primera de la que acabo de hablar es la que favorece la identificación primaria al padre, entendida ésta como la identificación a un significante del padre biológico, transmitido por la madre; en este caso, el de la viñeta clínica a la que hago referencia, el rasgo es a “el padre echado”.
Podría decirles que este rasgo, “el padre echado”, en Elia suscita el temor a ese “Otro terrible del goce”, lugar ocupado por su madre; una madre que, en la vida real, echó a su padre de casa y le negó todo derecho respecto a los hijos por medio de un pacto; luego esta madre también podría echarla a ella y negarle sus derechos. Lo pude corroborar en enunciados de Elia tales como: “Ya verás” y “Tú ve haciendo”.
Al mismo tiempo, esta identificación primera la sostiene y le permite empezar a conectar la cadena del I(A) con la cadena de los S1 (ver fig. 4). Podría nombrarles un S1 importante de Elia, sobre todo al inicio del tratamiento, basado en el significante “no-discutir”.
En este segundo momento del tratamiento, Elia se sostiene del I(A), no discute y habla.
Hay un tercer momento en el
tratamiento de Elia al que aquí no voy a hacer referencia, ya que no es
necesario para trabajar el concepto que nos ocupa: La identificación primera.
Aquí concluyo, esperando y deseando que lo escrito hasta aquí sirva para comprender mejor y ver la utilidad de este concepto en la dirección de la cura de la clínica actual.