Cifra, letra, y real: rasgo unario

 

 Muy bien planteado el tema. La dificultad es grande y sólo daré un par de elementos.

 

Cifra y letra no son lo mismo. En el discurso científico se avanzó cuando se pudo medir. Primero el espacio (distancia), luego el tiempo (duración), y finalmente la masa (cantidad). De ello se obtuvieron todas las demás magnitudes. Como ve, siempre aparece el número tres. En la ciencia siempre se parte de sistemas de medida mínimos de tres magnitudes. Y también en las axiomáticas científicas se parte de tres ecuaciones. Lacan, en el Seminario V, nos da también tres "ecuaciones" del deseo, la demanda y los fantasmas etc.

 

Para obtener el tres es necesario el Uno como rasgo unario. Repetido tres veces es el tres. Lacan los anuda para que se sostengan. Por eso dice que para que el dos se sostenga es necesario el tres. O dicho de otra manera, para que la relación entre los sexos funcione mínimamente hace falta el tres. Con los números se cifra una magnitud. De hecho, es la diferencia entre una aplicación algébrica y una función: ésta se refiere a números.

 

Aquí comienza el lío; el rasgo unario es lo que homogeneiza cosas diversas en tanto cada una es un Uno. Por eso Lacan lo usa para la Identificación del Ideal (A) en el Seminario IX. Allí es un dibujo que va perdiendo su gestalt y queda como un trazo. Es decir, que proviene como alfabeto de un discurso, en el caso de nuestro alfabeto proviene del mercado. Luego parece ser que la letra de dicho alfabeto (necesaria para codificar en sentido amplio) proviene de su difuminado.

 

El número será, pues, posterior porque supone contar, es decir, algo más que la pura repetición. Se necesita que se acumule y para ello los nudos, dice Lacan.

 

Tenemos pues una sucesión: discurso, dibujo, borrado hasta ser marca, pasa a ser un alfabeto, escritura de algo del lenguaje en ese alfabeto (ya no es el Otro del significante), precipitación de nuevas marcas como ravinement, borrado de la marca = aparición del significante... Usted lo marca bien cuando dice que se trata del cifrado de algo real y ya no del mensaje.

 

En psicoanálisis tenemos que, si el significante es topológico, no hay ninguna medida posible, ya que no hay métrica ninguna. El espacio del significante no es un espacio métrico (el que tiene establecida una distancia). Esto encaja con el problema del goce descontrolado. Si no hay métrica ¿cómo se trata el goce? Pues el significante directamente no puede. Además el significante es la pura diferencia con otro, luego la teoría del rasgo unario aquí no va bien ya que volveríamos al I(A), es decir, a la lógica de las insignias o la lógica proposicional. Es un paso atrás de consecuencias nefastas seguir ese camino de insignias de goce. Y en el inconsciente eso no funciona. Vayamos por partes.

 

a) ¿Quién y cómo? Cifra el goce sin utilizar los números

b) ¿Cómo el significante en el inconsciente descifra dicho goce, mas allá del descifrado del mensaje que lo envuelve (entre los simbólico y lo imaginario)?

c)  ¿Qué lógica para dicho desciframiento si sabemos que la lógica de predicados es para el Ideal y la de relaciones no nos sirve, pues la relación sexual no se puede escribir?

 

 

Lacan, cuando se dio cuenta que el aspecto económico no podía tratarse con números pues el espacio del significante no los acepta (lo dicho de que no hay métrica en el inconsciente), se dio cuenta poco a poco de que el rasgo unario tenía un problema para la teoría del significante. Lo oculta todo lo que puede, ya que tampoco se trataba de que se le echaran más encima de lo que ya hacían; además, era histérico: sabía camuflar muy bien para hacer desear. Cuando Lacan se pone muy metonímico y saca mucho goce del lenguaje es muchas veces porque no lo tiene claro, exactamente como los analizantes. ¿Cual es el problema?

 

Pues que el significante, S, es la diferencia pura y no la homogeneización. Eso lo resuelve sin decir ni pío al respecto en el Seminario XI cuando habla del "S índice uno" y "S índice dos". Una vez más, ha recurrido a la escritura matemática. En ésta, una colección o familia de conjuntos se define mediante una letra, A por ejemplo, y luego cada elemento es un A sub i, un A índice i. Uno cualquiera, quiero decir. Ha aparecido la variable "i" que es numérica y perteneciente a los enteros naturales "1, 2, 3...".

 

Luego S es la diferencia pura, pero lo importante es que el sujeto cuente. El conjunto imposible de cerrar en la cadena de S índice uno es entonces el enjambre y así resuelve que el significante sea pura diferencia, pero al ser contado haga una cierta estructura que permita la identificación por acumulación como en el tiempo lógico. ¿Ve que ya no es sólo el rasgo unario del 1 del Seminario de la identificación lo que se repite en el inconsciente?

 

A los S índice dos Lacan pasa de denominarlos, en el Seminario XI, representante (¿de qué? de la representación -no del sujeto en ningún caso-) a trabajarlos como un Saber. Ello supone el problema del objeto y representación al que ya he aludido en otro mail y además darle estatuto de goce también.     

 

Volvamos al goce.

 

En el discurso analítico no se puede medir el goce, decía, pero sí podemos cifrarlo, eso es la metonímia (en su vertiente de Enstellungvirement-). Pero cifrarlo no con números, sino con letras. Luego el inconsciente lo descifrará mediante el significante. Y aquí Lacan nos dejó todo por hacer, porque en el desciframiento por medio de la palabra (no hay otro) resulta que el goce de ella o goce fálico (homofónico) se encuentra que con todo él no puede y a eso lo denominamos para el varón los objetos “a” como letras, y para la hembra lo mismo y un plus.  

 

La dificultad es articular las letras de goce del litoral del significante (ése que va hacia lo literal ya que de lo real no pillamos nada que no haya sido metonimizado) con esas letras "a". Yo no las veo iguales y Lacan creo que tampoco. De hecho, no podemos pasar a los números más que como variable contador; si pudiésemos, se acabaría el problema con los infinitos de orden superior. Es decir, si tuviese en el inconsciente acceso a los números no tendríamos problemas con la feminidad tomada como alehf1 y no como el significante que es alefh0.

 

Creo que ese trabajo Lacan nos lo dejó y yo me lo he tomado en serio; por eso me alegro de sus observaciones, que me estimulan a no retroceder. Lacan nos dejó dos pistas: una, que un Uno en serio es un alehf1, luego parece que dio un paso más que lo de alehf cero para el significante (topológicamente denso) y alefh 1 para el goce (topológicamente compacto); dos, buscaba sistemáticamente una relación entre la letra y el significante en la segunda división del sujeto efectuada no por la palabra sino por lo escrito, pero de forma que no le apareciese un Otro de lo escrito. Es decir, tenía buen cuidado de no obtener un Otro del Otro. 

 

En mis gráficos de triskelización está en el espacio entre la recta de la relación al Otro y el Otro del goce. Por eso creo que Lacan abandonó el término freudiano del "Ello" (que no olvidemos es toda la estructura del lenguaje) y volvió al Otro del goce.

 

Quizás si hubiese tenido tiempo de echarle un vistazo a la nueva lógica, que en el año 65 comienza su andadura con la postulación por L. Zadeh de la lógica denominada hoy difusa, lo hubiese visto claro. Es una lógica ya convertida en matemática difusa y que parece que se podría tragar toda la matemática actual como un caso "sencillo" de ella. ¿Por qué indico esto? Pues porque en dicha lógica se pueden establecer por primera vez variables (funciones) lingüísticas. Es decir, cuyos valores son no números, sino palabras (significantes).

 

Por ejemplo, la variable verdad tiene 9 valores: falso, nada verdadero, poco verdadero, verdadero, más o menos verdadero, bastante verdadero, muy verdadero...

 

Es la primera vez que se utiliza así, aprovechando las lógicas multivalentes de Lukasievich. Pero, y es lo importante, puede articularse con variables numéricas que miden (cifran) lo real.  Además, la lógica difusa no necesita cumplir el principio de no-contradicción con el que Lacan se enreda mucho en el Seminario de los nombres del padre desde el lado de la lógica modal.

 

Si nosotros planteamos que la variable lingüística se articule con una variable letrificada creo que habremos dado el salto fundamental para el tratamiento del goce.

 

En dicha lógica se establece una pertenencia parcial a un conjunto o predicado, lo que permite situar la cuantificación de la lógica de la sexuación con mucha mas suavidad y permitiendo una gradación del no-todo más de acorde con la clínica. Y todavía más, aparece una negación nueva que ya existía en lalengua: el antónimo, que creo permite situar mucho mejor la fórmula del varón. Lacan, ya en el seminario de los nombres del padre (un seminario de lógica del psicoanálisis, no hay que olvidarlo) ya apunta algo así cuando intenta una lógica de "no-todos son hombres". O sea, un intento de definir lo femenino desde lo masculino, desde la teoría del Uno. Creo que hay que darle la vuelta y partir de lo femenino y obtener lo masculino por "antónimo". 

 

Eso ya estaba apuntado en el caballeros-damas de la segregación mingitoria. Creo que así se ve mucho mejor lo de que la mujer permite al hombre cerrar su nudo. 

 

Como ve, el tema de la metonimia al que usted alude indirectamente y su relación con la letra es bien complicado. Sólo he querido apuntarlo para diferenciarlo del camino de la metáfora que Lacan nos dejó mejor apuntado. Las escrituras científicas nada nos dicen del camino metonímico. No quise entrar en el asunto de la metonimia por la vía topológica de superficies pero haré un apunte. La línea sin puntos de L'Etourdit creo que va en ese sentido, y sería un litoral. Al fin y al cabo, un plano desarguiano se obtiene del plano proyectivo si se elimina una línea y todos sus puntos. Aquí creo que están las letras de los objetos "a" que Lacan sitúa en dicho escrito sólo mediante superficies: la cinta con dos semi-torsiones. Estoy sólo en el instante de la mirada y no tengo ni idea de cómo continuar.

 

Pero, por lo menos, marco la extrema dificultad del asunto: ¡ni él lo veía claro! Y buscaba por todo los manuales de topología y geometría para poder hacer la "lectura" que conviene desde nuestro discurso.   

 

 

Contribución de Rithée Cevasco

 

Una única pequeña contribución:

 

A.

Respecto a las fórmulas de la sexuación:

Estaría de acuerdo en la línea señalada por R. Rojas, aunque Lacan no deja de formular en coexistencia la lógica de las fórmulas de la sexuación y la referencia al "órgano del defecto" como referencia que inclina a inscribirse del lado de la posición masculina de las fórmulas. Pero habría que declinar esta "doble" referencia a lo largo de su enseñanza.

Yo me inclino por la lógica de las fórmulas de la sexuación, y por lo tanto por dejar de lado la asociación macho/posición masculina, hembra/posición femenina. Si no, se pierde la radicalidad de la referencia para establecer la diferencia de los sexos a un "real" de la modalidad de goce (supuesto subyacente en las fórmulas lógicas) cortando radicalmente con todo sustancialismo anatómico y/o genérico. Lacan no escribe en las fórmulas "posición masculina" y posición femenina" y sigue usando "hombre" y "mujer", lo cual trae sin duda alguna sus equívocos y volver a hacer entrar por la ventana lo que se ha sacado por la puerta....

 

Por otra parte:

I. Si lo que  es "hombre" es " no mujer", lo que no funciona es la recíproca: lo que es no mujer es hombre... según la lógica del no todo. El "no todo" impide que en cambio pueda pasarse de "no mujer" a hombre... de "no mujer" quizás hombre, quizás cualquier otra cosa... contingencia, al menos que vuelva a aplicarse sotto voce una lógica binaria...

 

II.

Me interesa particularmente el pasaje de las fórmulas de la sexuación al recurso a los nudos.

Si las fórmulas sostienen el axioma "No hay relación sexual que pueda escribirse", el intento de los nudos (intento que no forzosamente es logrado en este sentido) sería la de escribir una  "no relación sexual". Por ello empieza Lacan por escribir en "nudos" (anudados de "a dos" - lo que sería "la relación sexual"...) y pasa en seguida al nudo "a tres"... Por ello buscaría al comienzo con ahínco (y ansiedad, véanse sus preguntas a Soury y otros) si puede escribirse un "único" nudo de tres... Resultado: no, no hay un único, hay dos... (si se tiene en cuenta la "orientación"...). Por lo cual no puede escribirse una "no-relación sexual"...

 

Bueno, es lo que he sacado a partir de comentarios varios y vale únicamente para delimitar el campo de reflexión de las fórmulas de la sexuación al recurso a los nudos en lo que concierne al intento de "formalizar", escribir el axioma del psicoanálisis: no hay relación sexual que pueda escribirse y al intento de Lacan de escribir entonces ese axioma, vale decir intento de escribir una no relación... Intento fallido, con lo cual vuelve a escribirse el agujero propio de todo intento de cerrar el "campo" con una escritura...

Es lo que va guiando, a mi entender, todo el proceso de las diversas elaboraciones de Lacan: elabora, se encuentra con algo que resiste a la formalizacion (elucubraciones logicas, matematicas y topológicas incluidas), a la elaboración. Encuentro siempre con un resto que relanza las elaboraciones de saber. Estamos aún en el tiempo del recorrido de esas elaboraciones hechas por Lacan... (Yo, al menos, no más allá ni mucho menos...).

 

Recorrerlas paso a paso abrirá en algún momento quizás la prosecución de nuevas "elucubraciones" (uso este término noble -a mi me evoca el de bricolage, que tanto me gusta- según el uso establecido de este término por Levi-Strauss, que emplea Lacan para referirse a sus intentos en La lógica del fantasma y/o Seminario sobre el acto analítico...). Ese recorrido es el que creo que intenta comunicarnos C. Bermejo, el suyo que quizás pueda ayudarnos a recorrer el nuestro, uno por uno, en el punto en el que estemos cada uno singularmente... Porque nuestra pertenencia a una comunidad (digamos hoy la del campo lacaniano para la mayor parte que los que aquí intercambiamos ideas) no nos garantiza ni mucho menos (y está bien que así sea) sincronización alguna... en este sentido.

 

 

 

 

B. Hay muchas cuestiones tratadas en los últimos intercambios, no las puedo seguir en su totalidad. En cambio pondría el acento sobre:

- Volver  sobre las tres identificaciones freudianas y su tratamiento por Lacan (Seminario “La Identificación”, por supuesto): Su "rasgo unario" extraído de la segunda identificación freudiana.

- Cuestionar el sintagma "identificación al sintoma"... que tengo entendido que Lacan no usa más de una o dos veces. ¿Qué valor tiene ahí el término de identificación? ¿De qué identificación se trata? No es evidente. Es verdad que pareciera que sólo podría referirse al "rasgo unario" en la medida en que es esta identificación específica la que entraría en la formación del síntoma (pero ¿acaso no entran en la formación del síntoma otras identificaciones?). En todo caso, y al final del análisis tendría que ver con el aislamiento de ese "rasgo unario" correlacionado con la "unidad" (si me permitís que así me exprese) de valor del goce singular (entonces rasgo unario/marca/letra...a desplegar. Recordad que, por ejemplo, Lacan (“Notas a los Italianos”) habla de la posibilidad de reconocer una "marca").

Todo un tema a proseguir. Volveré a leer los intercambios entre Carlos y Beatriz, a ver si puedo extraer algo más nítido sobre este asunto... en cuyo caso proseguiré.

 

 

Pregunta de Felipe Maino

 

A propósito de sinthoma y nudo borromeo, recuerdo aquel refrán del español aproblemado: "Si no es por hache es por be". Escribo para informar a Beatriz que su trabajo presentado en Medellín ha llegado, al menos a mí, contaminado de números y letras, y ha ocurrido lo mismo con uno de sus correos anteriores. Me tienta señalar ese impasse de ordenador (computador) como análogo a la relación de lalengua y el lenguaje, ése cifrado tras los significantes, forcluido de sentido, pero a partir de cuya función el lenguaje se procura un saber. Y comentar que si así puede ocurrir en un ordenador (que no es deseante) ha de haber algo más que letras en nuestro aparato psíquico: ¿requerimos allí lo Real como Imposible?

 

 

Primera aproximación  a la juntura del aparato del habla y el de escritura

 

Muy bueno su comentario, que viene bien al hilo de lo que estamos debatiendo, y ¡menudo debate!

 

En los ordenadores, la secuencia es la siguiente:

 

a) marca en lo real (magnética, a la derecha o la izquierda)

 

b)  lectura de dicha marca, cifrado del bit, (0 o 1 son las cifras porque cifran una energética)

 

c) secuencia de 32 o 64 (bits) de ceros y unos = Un Uno (aquí es necesario introducir la variable contador para el uno)

 

d) descifrado de dicho Uno (mediante el código exadecimal) = conversión de dicho Uno a exadecimal (número alfanumérico formado con dígitos del 0 al 9 y las letras A,B,C,D,E y F)

 

e) presentación de dicho Uno exadecimal como un gráfico (representación imaginaria) de un alfabeto determinado. En este paso es cuando depende del programa y sistema del ordenador de cada uno. En nuestro caso falló para los que tenían MAC o los que tenían un Word más antiguo.

 

f)  conversión, no por el ordenador, sino por el sujeto que lo "lee" (en el sentido que le da Lacan en el capítulo 3 de “Encore”) de dichos gráficos en letras.

 

g)  apoyándose en ese soporte material de letras (que sólo lo son para los que conocen el alfabeto, si no sólo son dibujitos) dar el salto al significante. es decir a lalengua.

Es decir, a los signos saussurianos, y por tanto al sentido y la semántica.

  

Sobre eso podrá luego trabajar, sólo como significantes, el procesador de textos para después hacer toda la secuencia inversa y grabar los cambios.

  

No es lo mismo para el inconsciente, entre simbólico y real anudado por lo imaginario, pero se parece bastante.

 

Sirva este comentario para diferenciar claramente: marca (en un real); cifrado (rasgo unario, sí o no, en lo simbólico, recordar un texto de la aritmética de Brown en un Ornicar); letra (en lo simbólico, y además un alfabeto).

 

Freud vió la marca, pero todavía muy imaginarizada y la llamó huella, y por eso pasó directamente a la representación imaginaria (Vorstellung) para el Inc. aunque luego usa lalengua continuamente. Lacan tiene una teoría de la representación mucho más elaborada y acorde a su tiempo con lo del significante, que sólo tiene sentido cuando se articula con otro, aunque al final de su obra se pregunta si puede existir el significante sólo.

 

El concepto de elemento no es primario, sino obtenido del significante. Un elemento es cuando el significante se letrifica desde un discurso y no sólo viniendo de la marca, es decir, en el camino de vuelta a lo real y no el de venida, y supone aplicar el principio de identidad, "un elemento es igual a otro elemento". Ese principio no se puede aplicar al significante, que es la diferencia con otro, por eso no hay elemento si no surge de un discurso.

 

En el caso de Lacan, utiliza el del discurso de la teoría de conjuntos y el de la filosofía antigua, como siempre, en la que hay que definir lo que es un elemento dentro de un conjunto y eso se hace mediante uno de los axiomas, el de pertenencia. Pero Lacan lo lee distinto y hace el juego de palabras con el griego y una partícula de negación. Mi griego no es bueno y no lo puedo explicar bien. Pero supone pasar por la lógica de la negación aplicada al significante. Es, pues, muy elaborado el camino al elemento y no primario, por eso en la filosofía griega primero apareció el Uno y luego el elemento en el discurso de la física antigua.

 

Si se tiene interés en leerlo bien recomiendo un libro excelente y de "fácil lectura". Tiene sólo un déficit, que explica la teoría de conjuntos desde la línea formalista y para el psicoanálisis es necesario siempre la línea intuicionista o "constructivista". Pero es muy didáctico. Lo fundamental es el paso de la "descripción" al conjunto como extensión y predecir qué pertenece o no al conjunto. Verdad matemática. Julián Garrido Garrido. Ed. Nívola 2003.

 

Sé que alguno de ustedes tiene buena formación en dichos temas y le recomiendo para la línea constructivista:

 

Logique, ensembles, catégories. Le point vu constructive. Pierre Ageron. Ed.  Ellipses. Sólo con leer los 3 primeros capítulos Lacan empieza a resplandecer y uno entiende qué herramienta usa. Una vez más, modificada como debe ser para nuestro discurso y nuestra clínica.

 

Desde luego que requerimos lo real como imposible, la falla entre los dos sexos biológicos, falla que el saber del inconsciente intenta, mediante los discursos (el disco-corriente) y desde ellos, escribir una relación lógica que la puentee, y como no puede hacerlo, escribe de todo. De esa relación lógica que no se puede escribir, entonces, la lógica fálica como contingencia, es la suplente. Ya Lacan en la significación del falo nos indica que más que cópula es tipográfico, además del flujo vital... Michel Focault indica como puede en Las palabras y las cosas esa fractura mediante el mito del eterno retorno; no era neurótico, y  dice que como no hay manera de cerrarlo aparece la literatura que no calla nunca. Lacan dice que aparecen todo tipo de escrituras. ¡Que bien aprovechó lo que enseña la psicosis!

Lo que no tengo claro es si es para desear. Parece mejor para gozar y de ese goce, y más cosas, se obtendrá el deseo; recuerde el triángulo del Seminario XV en el que el deseo está en el medio de muchas más cosas. Sirve este mail como introducción a la respuesta que debo a Ricardo Rojas, pero primero quiero leerme bien las otras contribuciones.

 

Límites a la escritura

 

Muy de acuerdo con lo de no meter por la puerta de atrás lo que salió por la de delante. La lógica de suplencia está más allá de la a-natomía.

 

Fue usted, en otro espacio, quien me hizo darme cuenta de que masculino y femenino no era apropiado, y sí mâle et femme, tal y como Lacan lo dice siempre; nunca usó otro término, que yo sepa. Eso encaja con lo que Ricardo indica de no darle sentido a lo que sería el sinsentido. Pues aquí lo mismo para el universo de la falta. No podemos caer en que se suture con una afirmación negativa. Sería una Ley universal como en la ciencia.

 

Sea ésta de no hay órgano que asegure la xRy o no se puede escribir o el Otro está en falta.

  

Me parece muy apropiado indicarlo de la forma de que Lacan busca una escritura ahí donde no se puede escribir, como le indicaba a Felipe. Pero claro, se trata de una escritura, hasta donde la matema-ción alcanza en el litoral de lo que no se puede escribir. Aquí está la diferencia en las escrituras entre el discurso del amo y su ciencia, y el discurso analítico y su doxa. Desde luego, no se trata de que se escriba un relación parasexual a "tres" ni a cuatro.

 

La pregunta que yo me hago siempre en "mi recorrido" como usted indica y que es lo máximo a lo que se va llegando desde diferentes lecturas, es ¿cómo usar las escrituras y cómo escribir nuevas? Porque, y creo que es lo que nos parece al final de la cura, hay que situarse con lo que el inconsciente pueda escribir y con lo que ha podido leer. Es decir, debe situarse con esa dificultad. Ver qué se escribió como estructura ahí donde no se puede escribir la relación sexual.

  

Sobre la identificación al sinthoma, Lacan nos dejó la idea, pero todo el trabajo por hacer. Yo de momento me conformo, para la matema-ción, con introducir la nominación como paso previo.

 

El término de técnica fue, a mi juicio, desprestigiado por el uso de la internacional, pero creo que podríamos rescatarlo ahí dónde se trata de la diferencia entre saber hacer y saber hacer ahí. Donde no hay más ganancia de saber y hay imposibles, pues no queda más remedio que una buena "técnica de apaño". ¿No es eso lo que llamamos un buen sinthome? 

 

 Pero claro, para un analista debe ser saber hacer ahí para el que viene...

 

 

Aclaraciones terminológicas

 

1)

De acuerdo con lo de topológico. No creo que R. Cevasco se refiriera a lo semántico, sino a la lo que yo he denominado técnica. Claro que Lacan prefirió el término de política. Así que sería mejor, porque una política contiene una estrategia y una táctica. Con lo que hay discrepancia es con la rigorización mediante el rasgo unario solamente, y creo que es porque nos hace multisentido y no todos entendemos lo mismo. Éste es uno de los efectos peores del estilo o la política de Lacan: gozar mucho del lenguaje al mismo tiempo que lo descifraba todo lo que podía.

 

Por eso debemos plantearnos algunas convenciones terminológicas, sabiendo que el malentendido es imposible de eliminar por ser de estructura. Por eso el recurso a los matemas y los gráficos de los que usted ve que no me privo, y eso que lleva su tiempo hacerlos.

Por eso, en la respuesta a Felipe, le indicaba lo del goce mejor que el deseo de entrada. Lacan gozaba como todo el mundo, y debemos contar con ello al leerlo. Es su recorrido, como indica R.C. aplicándomelo a mí como a cualquier otro. Es verdad que eso intento trasmitir.

Por esa dificultad no he contestado a su primer mail, porque debo elaborar esa cuestión terminológica o algo más. Y prefiero leerme el trabajo de Beatriz primero. Me llevo, pues, sus preguntas dándome vueltas por la cabeza, sin dolor alguno, y el texto de Beatriz y ya responderé desde la lógica de los nombres del padre y no sólo desde los ordenadores.

 

2) Pregunta sobre lalengua y el sentido.

 

Hola, Carlos y los otros. Sólo una pregunta ¿Lalengua es del orden del sentido? ¿Qué diferencia habría entre ésta y la lengua? ¿Por qué Lacan introduce tal neologismo?

 

3) Si no lo entendí mal, Lacan no está de acuerdo con el abordaje científico de la lingüística, y por eso su teoría de La lengua no es conforme a la que hacían los lingüistas. Por eso decía que él hacía lingüistería. En “Encore” y sobre todo en “L'Étourdit” indica que no debemos esperar nada de la ligüística; por eso, para trabajar La lengua generó dicho neologismo, que funciona como una nueva definición.

 

Por otra parte, es verdad que lalengua (ya desde lo del tesoro metonímico en el Otro) introducía el sentido, pero desde el Seminario XVII, con los 4 discursos, el sentido va a ser definido, no ya como una creación metafórica aprovechando las viejas metáforas pasadas al tesoro como metonimias, sino como un cambio de discurso generado por el inconsciente (que una vez más queda con una pata fuera de la cadena, la pata temporal: tiempo lógico como mínimo). Por eso creo que se enfada en "l'insu..." y dice que no hay manera de situar el inconsciente; yo creo que era por buscarlo sólo en un espacio (geometría topológica, o de las dit-mensiones). Hay que situarse en un espacio-tiempo. Y esto es fundamental para el final de la cura y no sólo la geometría. ¿Cómo dejarse cortar ese objeto por analizantes distintos si no se puede "mover el nudo en el tiempo lógico y queda rígido?"

 

Volvamos a la lengua. Es su manera de reestructurar lo que en Freud es la Wortworstelung y la sage-vorstelung, cada una en un registro de la primera tópica y que Lacan reagrupa en varias funciones del Otro. Cuando éste es definido como el punto sincrónico entre la pseudocadena de la a-intencionalidad/demanda y la cadena significante (primero la del piso del enunciado y luego la de la enunciación) y más tarde con el dicho y el decir.

 

Aprovecho para indicar que el dicho = enunciación + enunciado. Es, pues, una revisión del grafo de subversión del deseo, pero que nunca graficó. Supongo que esperaba hacerlo con los nudos. Yo hice una pequeña modificación de dicho gráfico para introducir el decir en un texto sobre el superyo ya mencionado pero no deja de ser un by-pass para el bien elaborado. Es difícil, porque supone un grafo no-plano. Existe una relación estrecha entre los nudos y los grafos, pero no es evidente. Otro tema para pensarlo con calma.

 

Habría que establecer un grafo que tuviese la misma relación con el aparato psíquico presentado por la cadena borromea de 4 que la que tiene el grafo del deseo o de la palabra con respecto al aparato psíquico que representa el esquema R de la cuestión preliminar.   

 

Pregunta sobre el ideal y el rasgo unario y la homogenización

 

Su respuesta es compleja y me suscita una serie de preguntas que, eso sí, me impulsan al trabajo, pues su Seminario produce torbellinos.

 

No entiendo bien lo que usted entiende por “cifra”; me parece que usted la lleva sólo a su dimensión de medida, cuando Cifra= cero, en Lacan va mucho más allá de la magnitud, va mucho más allá de número, y es en esa otra dimensión donde podrían percibirse tal vez la íntima relación entre letra y cifra, entre letra y rasgo unario.

 

¿A qué se refiere con la expresión “para que la relación entre los sexos funcione mínimamente”?

¿La homogeneización del rasgo unario pasa por la diferencia y la singularidad?

¿Es que el rasgo unario sólo remite a I (A), es decir es sólo algo del orden de las insignias?

¿Es que el rasgo unario no está precisamente relacionado con el elemento, y el elemento con la pura diferencia?

¿No es precisamente el rasgo unario el que nos da razón de la identificación al sinthoma, esa extracción de la letra, de la h, sin sonido y sin sentido, que hace la diferencia entre el síntoma del inicio y el síntoma del final?

 

Creo que el asunto del rasgo unario y las identificaciones sí que es un asunto complejo que no se puede despachar tan rápidamente. Estoy de acuerdo con Beatriz Maya que allí se juega el asunto del final del análisis, y que una distorsión del asunto puede llevar a un malentendido acerca de lo que se espera en un final. Por ejemplo llevar el rasgo unario del lado del Ideal, llevar el rasgo unario sólo al lado imaginario cuando el rasgo unario tiene también un lado simbólico y un lado real, y está además en relación con el agujero, estructura tetraédrica como todas las grandes nociones o tal vez conceptos lacanianos. ¿Habría que pensar tal vez en los cuatro conceptos fundamentales lacanianos: Real, Objeto “a”, Acto analítico y Sinthoma? ¿Y no sería tal vez el rasgo unario, el uno-en-más freudiano, einzenger zug, “hay ahí del uno”, el que anudaría estos 4 conceptos al homogeneizar paradójicamente en la diferencia absoluta?

Tercera interpretación equívoca introducida en “El Atolondradicho” con el sintagma Cifra 3, lo descifro entonces como la lógica dispuesta a la contradicción, a la paradoja paraconsistente, al paso de sentido al que se niegan los obispos idealizantes de las iglesias psicoanalíticas que pretenden ser más papistas que el papa (dar o buscar un sentido contundente al máximo del sentido que es el sin sentido), la cifra, el cero estará siempre ahí presente, a pesar de ellos.

Lo que nos enseña Cantor, nos dice Lacan en el Seminario “…O peor”, con el aleph de los transinfinitos, es que el Uno del conjunto es diferente del Uno del elemento. Por ello en el Informe del Seminario “…O peor”, nos dice: “La fecha del discurso analítico indica que al aplicar sobre un real tal que el triangulo aritmético, matemático por excelencia, o sea transmisible fuera del sentido, el análisis del cual Frege engendra el Uno del conjunto vacío, nacido de su tiempo, -o sea, donde el desliz al equívoco del nombre del número cero, para instaurar que cero y uno, eso hacen dos. De donde Cantor cuestiona toda la serie de los números enteros y reenvía lo enumerable al primer infinito ж0 nombrado, el primer Uno otro a remitir al primero cortante: aquel que hace el corte de dos”.

 

Por último, usted nos habla de los machos y las hembras, cuando Lacan, en las fórmulas de la sexuación deja claro que no se trata de un asunto de anatomía. ¿No se trata de los dos lados del sujeto, es decir que todo sujeto está en relación con lo masculino, lado hombre y con lo femenino, lado mujer? ¿No es una lectura distorsionada de las fórmulas de la sexuación pensar que hay una elección de un lado (todo del lado hombre o todo del lado mujer) cuando las fórmulas de la sexuación es una estructura cuatripartita que circula como los discursos en una lógica del no-todo? ¿No son precisamente las lógicas paraconsistentes derivadas de las teorías de M. Lukasiewicz, que Lacan trae como referencia en el Seminario “La lógica del fantasma”, las que ayudan a comprender las paradojas de las fórmulas de la sexuación, que no están precisamente del lado de las lógicas clásicas, es decir, del lado de proposiciones como que todo lo que no es un hombre es una mujer?

 

Tal vez en un texto tan complejo haya más preguntas, pero por hoy dejémoslas aquí.

 

 

4)

 

El problema del referente

 

Si lo real sólo es metaforizado es porque no es jamás alcanzado como referente. El signo de la ciencia (mix del de Saussure y de Pierce), que es un significante tiene un significado y un referente, no aplica para nada en nuestro discurso. En la teoría del significante, no del signo, of course, (tan maltratada por la lectura Mileriana) se supone que ni en el efecto de significación el referente funciona. Lo dice explícitamente en las primeras lecciones el Seminario XII. Y, desde luego, el Seminario XIX  puede leerse de cabo a rabo con ese vector. Por eso no hay una matemática, sino una lógica en el inconsciente. 

 

Como mucho hay denotación. Pero el referente es el discurso mismo. Todo lo elaborado basándose en la estructura del lenguaje (condición del inconsciente) se refiere a un mismo registro. ¿Cómo alcanzar algo del otro registro y fijarse un poco si no hay referencia? Pues en Freud son los 5 tipos de identificación. La primera al padre, las tres primarias del rasgo, histérica y al síntoma, y las secundarias yoicas, por pérdida del objeto. 

 

 

El problema de la diferencia, la homogeneidad y el significante 

 

Comienza con la idea del significante como la diferencia pura, luego como ¿identificar algo? Aquí es cuando el rasgo aparece como homogenizador. El rasgo (en lo simbólico) es el que permite tratar como un Uno a lo diferente. Permite, pues, dos cosas: homogenizar; y en un segundo paso contar, pues si no se homogeneiza no se puede contar. El rasgo es la condición de la aritmética matemática y también de la del sujeto (lo de Piaget y el niño con tengo tres hermanos...).

 

Se puede ser más sutil y hacer la diferencia entre igualar e identificar. Los matemáticos lo indican poniendo = para igual; y tres rayas para idéntico. Idéntico no es lo mismo que igual; requiere, pues, un operación más (de discurso, una vez más).

 

El significante es la diferencia; el rasgo, la homogenización; y la identidad no se puede aplicar (no hay sujeto de la Identidad, pues entonces todo el entramado de la teoría de la clínica se viene abajo). Entonces ¿qué queda? Pues las identificaciones. ¿Cómo se identifica algo con algo si son distintos (todo es distinto de todo en el significante)? Pues aplicando el rasgo unario a cada significante. Esto Lacan lo hace primero para el I(A), pero luego lo aplica para el significante en general. Es la frase "Un Uno". O la diferencia entre el uno de la diferencia, Uno, y el un(o) contable. Un Uno implica la articulación de la diferencia y la igualdad al mismo tiempo (usted hace referencia clara a eso). No se puede hacer sólo con Uno a secas. Por eso indicaba (no me debí de explicar bien) que Lacan lo resuelve con el "S índice uno" significante unario. La diferencia queda del lado de la S, y la igualdad (rasgo unario) del lado del índice. Lo que llamé la variable contable ¿me explico mejor?

 

Insisto, cada significante, como diferencia, es contabilizado como igual por el rasgo unario. Por eso sirve para las identificaciones y por eso Lacan amplía a todas la identificaciones la necesidad de la utilización del rasgo unario (si está el significante en juego), pero que use el rasgo para todas las identificaciones no significa que todas las identificaciones sean al rasgo. El rasgo es un mediador para identificar lo diverso. Beatriz, usted lo indica por algún lado en el trabajo, dicho de otra manera.

 

 

El problema del objeto "a" y la letra

 

Hemos dicho que no hay referente, lo que nos dejaba sólo con las imágenes en el espejo como posibles objetos, lo que es insatisfactorio del todo. Aquí aparece el objeto "a", que no existe en ninguna disciplina científica que yo conozca. En éstas, los significantes se refieren a un objeto siempre. Quizá la única es la economía y su plusvalía, pero muy insuficientemente. Lacan lo crea por necesidad inherente a la teoría del cruce de las cadenas significantes (entre la sincronía y la diacronía y lo que allí se teje). Para él no aplica ahí en absoluto el rasgo unario. Es el estatuto de la causa, que no es lo mismo. Yo no había visto mejor lectura de la paradoja de la causa de Hume; cuando lo entendí, me quedé estupefacto. Lacan había resuelto el problema de que no había manera de obtener la causa de los implicadores en el razonamiento (no confundir implicación con causa) y por eso Hume niega la categoría de la causa y propone el empirismo frente al racionalismo, y pone los pilares del método experimental que hoy nos fuerza la mano siempre que puede.

 

El objeto es la otra cara del sujeto evanescente y temporal del psicoanálisis. El problema de situar la causa distinta del implicador es básico para no salirse de una cierta razón. Incluso Einstein arreglaba su teoría para que jamás la causa fuese antes que el efecto y forzaba la estructura temporal para que eso se cumpliera. La causa siempre tiene relación con el tiempo. Por aquí Lacan empalma el tiempo lógico y la cadena borromea. "El objeto tetiza la prisa", dice.

 

De nuevo la lógica; en el inconsciente, Freud negaba el principio de no-contradicción. Lacan, que supone un inconsciente que no vaya a la deriva, dice que eso no impide hacer lógica (como bien indicabas, ya hay lógicas que no lo usan. La trivalente de Lucasiewicz no cumple ni ése ni el tertium non datur, y la infinitamente valuada tampoco). Sé que, en Brasil, un tal Costa está trabajando la paraconsistente. La intuicionista elimina el tertium non datur pero sí exige el de no-contradicción.

 

Bueno, al principio Lacan propone un inconsciente lógico, intuicionista, la negación de la negación no es la cosa, sino un representante suyo: el objeto "a". Luego el inconsciente tenía "un objeto ahí". Había tres valores: verdadero, falso y "a". Pero Lacan no soltaba el principio de no contradicción. Pero cuando establece la lógica del fantasma con dicho "a", por fin puede situar que el que calcula es el fantasma (muy de acorde con la clínica) y lo hace con el principio de no-contradicción, pero sin el tercero excluido lo que permite meter el objeto "a". Y deja entonces que el inconsciente signifique sin contradicción y sin tertium non datur (fue mi lectura del ). Lo presenté hace años y no conseguí hacerme entender en absoluto, es mi trabajo sobre la proposición del 9 de Octubre.

 

¿Para qué todo esto? Pues para el tema de la letra. Insisto una vez más, no hay letras primarias porque si de lo que se trata es de ir a leer letras grabadas en el origen eso es volver a la mancia de nuevo. No podemos, Beatriz, hacer de la letra un signo. Si así lo hacemos, metemos por la ventana lo que hemos sacado por la puerta, como lo diría R. Cevasco. Y aquí viene el lío que Lacan nos dejó, porque como no se escribe lo real de la relación sexual (por un discurso, insisto) la única letra que parecía quedar es la que da soporte material al significante. Aquí hay que tener cuidado porque es el psicótico el que busca esa letra como lo real (Beatriz nos lo recuerda en el caso de Joyce) y ésa es su salida (tal como anudó de forma precaria) pero no es la salida del neurótico.

 

Las letras sólo pueden provenir de un discurso, de la elaboración paciente de un discurso, pero no son signos de nada. El único signo que Lacan sitúa al final es al objeto como signo del sujeto. Aquí atentos de nuevo con no darle a ese signo estatuto de significante. Y además cuidado con convertir el objeto "a" en el referente del sujeto. Eso es lo que ha hecho JA Miller al volver a la referencia. Recuerdo un testimonio de un AE que estaba al tanto de eso y cómo se le echaron encima los otros que aún no lo habían leído, tuvo su parte divertida.

 

La letra soporte del significante, Lacan la nombra con el concepto de Instancia. Es de Peirce, y quiere decir un signo que se repite, luego cada vez, aunque es el mismo, es una instancia. Lacan en ese momento la sitúa no como la causa, sino como la razón después de Freud. Qué finura para situarnos ese litoral entre el lenguaje y lo real. Lo que llama la articulación entre el goce de lo real y lo real del goce en el Seminario de los nombres del padre, lección 9.

 

Sobre el goce

 

En “Encore” Lacan nos sitúa una sustancia nueva, la sustancia gozante, derivada del significante, pero como una extensión de él. Está entre el organismo y el inconsciente. Es su manera de cargarse el concepto de pulsión entre lo orgánico y lo psíquico: es el cuerpo de goce. Diferencia así el goce del inconsciente como goce fálico (homofónico) del goce del Otro (antiguo pulsional). ¿Cómo rigorizar esas dos caras del Otro?: lugar de la palabra y su goce.

 

Son como dos planos distintos del Otro. Es la frontera entre el sujeto (del lado del inconsciente) y la Otroriedad absoluta, lo que Freud ponía como zona erógena. Ahí hay que construir o recortar el objeto que hará de "separación" entre el campo del cuerpo del sujeto y el del Otro. Lo que yo denomino construir la pulsión para decirlo de alguna manera. Es ahí donde aparecen otro tipo de letras: las del objeto "a", que no son del soporte del significante luego no se les puede aplicar el rasgo unario tal cual. Y por otro lado "son signos para nadie" tal como los define en “Encore”. Aquí es donde aplica, en vez de lo unario, lo uniano. Otro tipo de identificación entre el sujeto y el Otro.

 

Sobre este tema me detengo aquí.

 

 

Sobre el rasgo en el nudo

 

Es lo mismo otra vez: si el nudo es visto como imaginario, presentación, está hecho de tres rasgos o líneas rectas. Mediante el rasgo, cada registro es igual al otro aunque no sean los mismos (imaginario no es simbólico ni real, por ejemplo); bien, pero si es visto desde lo real, es el anudamiento mismo su real, ¿y si es desde lo simbólico? Pues la fórmula que lo diferencia de otro nudo, y en particular del mismo orientado al revés (como nos recordaba R. Cevasco). Esa fórmula aún no se ha encontrado, aunque hay una conjetura que dice que con unos espacios vectoriales especiales sí se podría.

 

Lacan indica eso en RSI (Seminario 22) y lo hace porque ahí está la articulación entre dos tipos de letras. Las del soporte del significante, y las del objeto. Articuladas gracias a la nominación. Por eso los déficits de nominación o cadenas-nudo mal construidas, como la de Joyce, obligan a hacerlo de otra manera distinta de la del neurótico. Joyce no diferenciaba entre la letra soporte del significante, la letra que escribe desde un discurso y la letra del objeto "a". De ahí el empotramiento de los significantes en su letrificación.

 

Nota. Los espacios vectoriales pueden ser trabajados como una combinatoria de letras, y por ello, la letra fuerte de la cadena nudo condiciona todas las operaciones significantes que sobre ellas se efectúan. 

 

Texto de referencia sobre los nudos legible:

 

Alexei SossinsKy. Noeuds. Ed. Seuil

 

En el Seminario del sinthoma JAM hace referencia a él y justamente indica que lo mejor de este libro es lo que no sirve para el análisis y no debe dársele valor. ¡Es que ni una bien!  

 

Sobre la medida, creo que ya he indicado que justamente no podemos medir (no hay referencia ni posibilidad de metrificación) y por ello ciframos goce. Es verdad que se suele usar cifra en otros sentidos pero entonces no se entiende nada. Por ejemplo para lo imaginario, necesario para anudar, a lo que he llamado presentación como gráfico, se le denomina guarismo. El goce y no una energética, como en el ejemplo del ordenador, es lo que se cifra, y el inconsciente descifra, si no ¿cómo atempera el goce?

    

Lo de estar de los dos lados de las fórmulas no lo entiendo así, y creo que Lacan siempre dijo que uno se coloca de uno de los lados. Lados de descifrado del goce.

 

5)

 

Pregunta por las identificaciones y su relación con la diferencia radical y la sustancia gozante

 

1)

 

"Por eso no hay una matemática, sino una lógica en el inconsciente". 

 

¿La lógica es la única que puede operar sin referente alguno o con las consecuencias de un "lenguaje" sin referencia alguna...?

¿La matemática no? Recuerdo que, en “L'Etourdit”, Lacan dice que hay que diferenciar la "lengua" de las matemáticas de su discurso? Es en este sentido que afirma lo que afirma...

¿Podría aclarar ese punto, cuando pueda y le convenga, siempre y cuando sea pertinente al campo de los intercambios?

 

 

II.

"Esto primero Lacan lo hace para el I(A), pero luego lo aplica para el significante en general". 

 

Pues ahí veo un "salto" no cualquiera: ¿cómo podría ser entonces el "apoyo" para una identificación que es singular a cada uno (al sinthoma, en el final)? Si ese rasgo unario es propiedad del significante mismo en tanto Uno y no en tanto definido en su diferencia. 

 

(Uno que, por otra parte, es condición -sincrónica-  de la diferencia misma. Aunque Lacan comenzó por partir de la "diferencia" como impuesta por la estructura de la lengua misma. Parte de la diferencia impuesta por la estructura del lenguaje (universal, digámoslo así...) para más adelante afirmar Il y a de ll'Un).

 

Menos me encaja entonces asociar el rasgo unario con esa identificacion al sinthoma del que habla Lacan al final (singular a cada uno). Si ese "rasgo unario" fuera el "Uno" en general del significante.... Claro que quizás haya un atajo: la envoltura que singularmente toma para cada uno esa propiedad del "Uno" en general. No sigo, porque temo adentrarme en mal camino, por el momento. En todo caso, sigo interrogando sobre qué es esa "identificacion" de la que habla Lacan en su "identificacion al sinthoma" (Beatriz lo retoma en sus trabajos). Recordar que cuando quiere adentrarse en lo que quiere decir con "identificacion en este contexto dice:

- narcisismo secundario

- y que por otra parte, "c'est un peu court"

 

(Con cuidado, tendré que releer, el contexto es confuso: esas referencias de narcisismo secundario y de "es un poco limitado" son referencias a la teoría de la "identificacion" al analista que critica, o es algo que se aplica a su propia expresión de "identificacion al sintoma").

 

En todo caso, son problemas de lectura para mí, no forzosamente para todos si ya habéis adelantado más que yo esta lectura.

 

Claro que, en cambio, el "savoir y faire" (allí, con esto... Acepto precisiones de Beatriz y Ricardo!!!!!) avec le sinthome, me parece nítidamente más acertado de acuerdo a mi experiencia....

 

Sigue en pie, por supuesto, lo que Carlos Bermejo ayuda a distinguir: significante, rasgo unario, letra, marca...

 

 

III.

En cuanto a la introduccion de la "sustancia" gozante, como hace Lacan a partir de cierto momento (“Encore”, no sé si por la primera vez, me parece que sí...) y de la cual afirmará que es nuestra única ontología... pues a mí me parece que es del orden, usando nuevamente la frase, del volver a introducir por la ventana lo que se sacó por la puerta. Por qué hablar de "sustancia" (evidente que es para hacer contrapunto a sustancia extensa y pensante de Descartes, pero...). En todo caso para mí es problemático... pues pareciera que para hacerlo, quiera o no, se refiere a lo que sería esa sustancia "en el mundo animal" sin lenguaje... Vale decir que sustancializa algo "fuera del lenguaje". A mí me parece bien mejor "logicificar" ese "real" que "sustancializarlo", es decir, delimitarlo con una categoría como la de "imposible", mejor que referirse a ese goce "real" (mítico sin duda) que sería el del lirio, o el de la ostra, o el del árbol... (No sé, hay unas cuantas referencias de ese tipo, ni soy exhaustiva, ni recuerdo si exactamente se trata de estos tres supuestos seres "naturales"). Aquí Lacan, que siempre se expresó más bien en términos de "suposiciones" introduce una sustancializacion del goce que, al menos para mí, no me parece convincente...

Y volvemos al punto: cómo cernir ese "real" que sería anterior a toda operación de lenguaje... sólo míticamente, me parece (siendo el "mito" lo que sitúa algo en el "origen") cuando por otra parte no puede localizarse origen alguno, más que como el que se construye en un relato mítico para dar cuenta de un "corte" que es el que genera las categorías de "antes y después" en las que se sustenta el relato mítico: en el origen el padre de la horda, etc.

 

Otra cosa es situarlo lógicamente: como punto de "imposible" a partir de la organización singular para cada una de las modalidades de su goce.....

 

Os aseguro que intenté ser lo mas breve posible...

 

2)

 

a) Sí que creo que es pertinente lo de la lógica y las matemáticas. No me refería a la diferencia discurso y formalización que Lacan indica para la matemáticas. Me refería a que con las matemáticas es prácticamente imposible salirse del metalenguaje: todo en ellas es metalenguaje (excepto un aspecto de la topología). Un signo remite a un objeto y ya está, no tiene por qué tener sentido, pero debe tener interpretación. Dicho de otra manera, son verdades todas necesarias, no hay posibles ni contingentes, como mucho la negación de lo necesario, que es lo imposible.

 

Podría objetárseme que la matemática de la incertidumbre introduce lo contingente también. Eso se creyó durante un tiempo, pero no es correcto. La incertidumbre y su estudio mediante lo probabilístico, ahora ya hay otra manera de estudiarlo denominada lógica de la posibilidad obtenida de la lógica fuzzy, parece que no es lo necesario, pero sí lo es:

 

Decir la proposición "si se tira un dado la probabilidad de sacar un 2 es 1/6" es necesariamente verdad. En la ciencia las verdades son necesariamente verdad. 

 

Por contra, en la lógica modal la verdad se modula, y aparecen lo posible y lo contingente, que tanto jugo le ofrecen a Lacan. Los modifica, pero mantiene esa idea hasta el final. Y seguro que recuerda en “L'Étourdit” todo lo que indica sobre la demanda y lo modal, etc.

 

Entonces la lógica es mucho más amplia que la matemática, aunque luego ella se matematice, lo cual es bien curioso. Del lenguaje se obtiene la lógica, de ella la matemática, y con ella se vuelve a rigorizar la lógica. La matemática, por contra, tiene algo que la lógica no tiene: un real propio: los números. Un alfabeto muy particular, 

 

En este sentido, cuando se hace discurso matemático, es imprescindible hacer, además de un mínimo de lenguaje, lógica modal. También cuando se hace ciencia con lo de las hipótesis.   

 

Lacan, ya lo apunta usted, da un paso más y habla de que para hacer saber hay que hacer suposiciones.

 

Él no paraba de hacerlas, ésta es otra diferencia con el discurso científico: no hacemos hipótesis sino suposiciones. Y creo que la mejor es que la topología podría leerse como una escritura sin metalenguaje y por ello sería, además de por otras muchas razones que ya he ido desgranando, apropiada para el discurso analítico. Por eso dice que no metaforiza cuando dice lo de la metáfora en “Radiofonía” pero sobre todo en "Quizás en Vincennes" (Autres écrits página 314: topologie, "entiendo matemática, y sin que en nada aún, el análisis pueda (en mi criterio) inflexionarla.

 

El  nudo...: todas la formas en las que el espacio hace falla o acumulación, están hechos para implementar al analista de eso de lo que está faltante: o sea, de un apoyo distinto del metafórico, con el fin de sustentar la metonimia...". Bueno, yo no quería entrar en la metonimia, pero he entrado de lleno. Todas sus preguntas van por ese lado.  

 

Insisto, es en el camino inverso de lo real a lo simbólico. Todos nosotros hemos sido formados en disciplinas del saber  basadas sin excepción en la metáfora o en sus reducciones: los modelos. Es lo que conocemos como teoría, filosófica o de lo que sea. Nos cuesta horrores pensar con un saber metonímico, la Enstellung, que es lo que hace el inconsciente. Por eso el análisis repugna tanto a los cientificistas y el efecto al leer Freud es de rechazo, aunque él intentaba ser metafórico del todo: intentó metaforizar la metonimia. Lacan, por contra, es metonímico y de cuando en cuando se ancla en una metáfora. Mucho más analítico.

 

b)

 

Entro ahora en lo del rasgo unario. Totalmente de acuerdo con que si leemos metafóricamente el rasgo unario se llega a un problema que usted marca. ¿Cómo lo más singular iría de la mano de lo universal? Sea para el Uno y no digamos para la identificación al sinthoma.

 

Insisto en que la identificación al sinthoma, aunque se apoye en el rasgo, necesita mucho más pues es una identificación de registros y no sólo de significantes. Por ello el objeto es fundamental y debemos ver bien qué es identificarse a un registro.

 

Pero que el rasgo marque la igualdad dentro de la diferencia no es contradictorio con lo singular. Hay doctrina porque hay rasgo unario, si no estaríamos en lo inefable, imposible de comunicar. Pero el rasgo unario no es lo universal, es lo particular, si quiere leerlo desde la lógica modal existencial. Para que haya universal hay que anteponerle el cuantificador "Todos bajo el rasgo". Es ahí donde empieza la otra sutileza de Lacan y cuestiona el todos, de dos maneras: a la clásica aristotélica (la particular negativa), y a la suya: el no-todos; ésa es la singularidad: me pantès.

 

Pero eso no es suficiente para situar lo singular en el sentido analítico, se necesita el objeto y todavía mas, lo no significantizable ni "objetable". Eso queda ahí siempre fuera. 

 

c)

 

Vayamos ahora a lo de la sustancia,. Me deja usted sorprendido, porque a mí me parece todo lo contrario: arregla por fin el problema del desaguisado de la pulsión de Freud: sus mitos. No se trata de leerlo como que hay una sustancia más allá en el organismo, como los lirios del campo. Es una forma de diferenciar real como imposible y el goce del aparato psíquico.

 

Tiene usted razón en que es la manera de salirse de la ontología del ser, para pasar al ser de goce. El ser de la significancia. En la teoría del conocimiento clásica, y sobre todo en su apoyo lógico, se diferencia la res intensa de la res extensa, pero no significa que sean dos cosas distintas. Son dos caras de lo mismo.   

 

Es verdad que cuando hay metalenguaje no hay problema, ya que los objetos quedan del lado de la res extensa y los significantes del lado de la res intensa. Hoy conocemos la res intensa como las notas intensionales y los objetos mediante las extensiones. La extensión mejor es el espacio y su geometría, por eso una ciencia era geometrizable o nada de nada. La unión entre la intensión y la extensión se hace con la función verdad aplicada a los signos.

 

 

Una ciencia era lógica de su signos, geometría de sus objetos y capacidad de medida (numerificación). ¿Qué los une? Los signos; éstos tienen significado y referente, uno dentro del sistema de signos y el otro en las extensiones, y asunto resuelto. Bueno, les llevó 2.000 años hacerlo bien. Es la ciencia. ¿Y cómo están unidos? Pues por la función verdad, por eso yo digo que son signos cuaternarios.

 

Nosotros vamos con la teoría del significante que una vez construido viniendo de las marcas (ésta sí que es absolutamente diferente para cada individuo, y ya recordó usted que Lacan en la nota a los Italianos decía que ella se podía situar) debe pasar, no por un signo para volver a marcar lo real, sino sólo por el significante. Entonces, en vez de signos tenemos discursos, solución perfecta. De dicho paso salen las letras.

 

 

Ahora si en nuestro discurso sobre lo real no se lo puede atrapar, sólo metaforizado, éste no es nuestra extensión en absoluto, no están en él los referentes como en la ciencia. Sabemos que los movimientos en el organismo tienen su influencia, y por contra los acontecimientos (decires) tienen su influencia en el organismo. ¿Por qué no suponer una sustancia que como una película envuelve al organismo? (Es una imaginarización mía, seguro), por qué no pensar que la extensión del significante es un espacio, algo parecido a la definición de que el inconsciente está entre cuero y carne.

 

Es la corporificación de un organismo, su parasitación. Es verdad que en esa cara del significante no hay sujeto, sino sólo objetos "a". Entre los dos, la lógica fálica produciendo dos tipos de fantasmas, como indicaba en otro mail. Cada disciplina necesita hacer una suposición de una res extensa propia; la medicina no lo hizo hasta que supuso la anatomía y la fisiología; o la sociología hasta que supuso el tejido social, creo.

  

Aquí es cuando la topología viene al dedo. Por eso Lacan trabaja siempre con las superficies uniláteras, o con la relación de las uniláteras con las biláteras. De forma que con el corte en forma de ocho interior sobre el toro del cuerpo "como si fuera una banda aplastada" se obtiene una cinta bilátera con dos semi-torsiones, y que si se la recose a lo largo de uno de sus bordes (se identifica el borde consigo mismo, para eso es necesario el rasgo unario, si no no hay identificación posible de lo diferente; sea lógico o una recta de identificación) se convierte en un banda de Möbius. Pero lo más importante, y que se suele perder de vista, es que lo que estaba en la cara de dentro del toro, ahora se une con lo que estaba en la cara de fuera del toro. La cara de goce de lo extenso ha pasado a lo intenso, o a la inversa

 

Así se lleva la contabilidad del goce (el objeto está ahí por en medio, además). Es la manera de que la otra cara del significante no sea lo real, como una manera muy simplona de transmitir el psicoanálisis nos ha hecho creer. De paso nos enseña por qué la lógica del falo impone que exista uno que esté mas allá  (el falo negado) para que se acceda al goce del cuerpo. Y por otro lado por qué los fallos de metonimia, por ejemplo la holofrase puedan, al juntar el sujeto y el objeto, alterar el cuerpo. 

 

Espero haber sido lo más simple posible sobre estos temas.   

 

Sobre le corte del toro y la banda es muy ilustrativo ver los dibujos en el libro de Vapperau Estoffa; hay versión francesa en Poits Hors Ligne, y en castellano en Argentina En Ed. Klinè. Capítulo VII "la involución significante y el a. Juego relativo de los cortes. La mirada”. Yo no estoy de acuerdo al cien por cien en cómo lo plantea, pero los dibujos son magníficos.   

 

3)

 

Una nota que aclara quizá más lo de la sustancia. Es una manera de resolver que la referencia es dentro del propio espacio del lenguaje, o de hacer el puente entre el sujeto del inconsciente y el objeto, pero estando los dos en el mas acá. Cuando yo mismo leía la lógica del fantasma y veía los cortes que con círculos-borde hacía sobre el plano proyectivo, me hacía una pregunta parecida a la suya. Si el significante deja huecos llamados deseo porque justamente no es compacto, sino denso (digitalizable o discreto si quiere decirlo de otra manera) ¿Cómo es que éste lo plantea en una superficie? Pues la superficie es compacta, es decir, es difícil pensarla sólo con significantes.

 

Me contesté que el espacio del deseo no sería compacto, sino que era una manera de visualizar de Lacan pero que no me debía tomar al pie de la letra que la realidad era un espacio compacto. Bueno, pues es lo mismo ahora. Los espacios en Lacan que son extensión del cuerpo (toro), o del fantasma (plano proyectivo) siempre han sido compactos, es decir, un espacio distinto del significante. Suponía una extensión denominada deseo que tenía que ver en este caso con lo imaginario más que con lo real, pero bueno. Así que tampoco es tan nueva la idea. Es pensar en un espacio de "puntos", en los que cada punto puede ser un objeto complicado. La geometría proyectiva lo hace así. Entonces, lo que denomina un punto puede ser un grupo de significantes, pero en "función de objeto". Con esto, tanto el deseo como el goce pueden pensarse con extensiones compactas.

 

Para el deseo siempre puso la condición de que fuese cerrado. Para el goce añade algo más a cerrado: que sea acotado (traducción correcta de bornée) es decir, que no sobrepase una circunferencia multidimensional dada (una bola, dicen los topólogos finos). Es decir, que no sea infinito en distancia.

 

Es una condición fuerte que creo que va ligada a que sea sólo una ventana a lo real. Como la cadena-nudo enseña que sólo insista desde su ex-sistencia en un pedazo de nuestra realidad, si no todo sería goce del Otro. No sé si esto aclara o oscurece, pero se lo envío.

 

 

4)

Respuesta de R. Cevasco

 

En todo caso, me gusta más pensar así: referencia a un "espacio compacto".

Es, por otra parte, lo que intenta desarrollar en el capítulo I de “Encore”; el "espacio sexual" y su hipótesis sobre la compacidad...(por mas oscuro que sea...).

En todo caso, este abordaje me va mejor que el recurso al término de "sustancia"... Situar los goces (en plural) en el espacio sexual no es lo mismo, me parece a mí, que recurrir a una noción de "sustancia gozante" aunque más no fuera porque esa noción empuja a pensar al goce en singular (lo cual no creo que sea un buen camino).

 

 

Lalengua y la cadena significante

 

 

1)

 

No creo que se deba decir que lo uniano se extrae de lo unario. Aunque Lacan parece que se desliza por ahí, pero a veces dice lo contrario. Lo ha recogido Pierre Bruno en el Seminario "Ego y moi" que los dos seguimos. Si estoy en lo cierto, mi lectura va por otro lado.

 

Creo que hay que separar radicalmente la teoría o doctrina de la cadena significante de la del espacio de referencia. Es decir, no es la misma frontera la que se da entre el campo del sujeto y el del Otro (aquí está lo uniano en su capacidad de identificación), que la que se da entre los significantes en su copulación. La frontera ente el campo del sujeto y del Otro, donde Freud sitúa el mito pulsional, no se basa sólo en el significante. Aquí es donde discrepamos con R. Cevasco. Bueno, discrepa de Lacan con lo de la sustancia. Aquí está el significante y el objeto (el antiguo afecto, no sentimiento ni emoción, freudiano)

 

La cara del Otro del goce, al que el falo reprimido pone ley (o color) sexuada, es otra cosa. Y la cadena nudo de la nominación hace que se repartan dichos goces. Pero debe quedar claro que el goce del cuerpo no es sexuado, sino a-sexuado. Y eso requiere unir dos formalizaciones en las que están los significantes del inconsciente y el objeto que en él se metonimiza articulados con los significantes del goce (antigua pulsión) y el objeto de recubrimiento de dicho Otro (antiguo objeto pulsional).

 

Lacan ya lo indicaba al principio de su obra cuando indica que el sujeto del inconsciente debe hacerse un lugar en la pulsión. Eso se efectuaba mediante la estructura topológica de bordes del inconsciente y bordes de la pulsión, es decir, nunca por el sujeto.   

 

Insisto, una cosa es el Otro y otra el inconsciente, éste es la relación a dicho Otro en su cara de lugar de la palabra (el antiguo sistema significante) que ahora no es cerrable, pero no porque haya un significante en menos (-1) gracias al cual los demás pueden representar al sujeto, ya que sino no representan nada, no hay ningún referente del significante que no sea el semblante, sino porque hay un significante que siempre lo descompleta y le impide ser un conjunto (Seminario XVI, primeras lecciones). Entonces, este significante es el que llamamos unario y a los demás los llamamos binarios.

 

Pero este significante no tiene por qué ser uno sólo, sino unos cuantos. El binario tampoco es uno sólo y como hace un conjunto (abierto, dice en el Seminario XXI) lo vemos más claro como un sistema (por decirlo a la antigua). Por contra, los S1 no pueden hacer conjunto y sólo pueden hacer clase. Ya sabe que un conjunto es una clase (clases propias) que no puede pertenecer a sí misma y una clase sí puede (clases impropias). Por eso en la teoría de conjuntos hay un axioma que dice o asegura que la clase definida por un descripción o axioma de formación (propiedad) es un conjunto, y si no, no vale. 

 

Entonces ¿qué son? Pues un enjambre, pero de qué: no sólo de significantes, sino de significantes Uno: el significante sirve para definir muchas cosas y no sólo una. Por eso necesita el uno del rasgo unario para hacer clase. La clase de los unos que no es un conjunto (no colectivizable, dice Lacan). ¿Por qué no es un conjunto como el Saber? Pues porque el significante, S a secas, por ser diferencia pura antes de que se le aplique el rasgo, cumple el axioma de especificación, o sea, de lo que es un significante (Seminario XIV): Un significante no se puede significar a sí mismo. Traducido: no puede pertenecer a sí mismo. Ésa es la diferencia entre los Unarios y los binarios.

 

Una vez más, el rasgo se usa para poder identificar y no para diferenciar, que eso ya lo hace el significante por sí solo. Es para hacer enjambre. El significante surge del borrado de la marca, no del rasgo unario, pero necesita el rasgo para poder decir un uno (contarlo); Lacan es muy preciso en eso. El ejemplo del cazador y sus muescas es nítido. Por otra parte, el objeto “a” es la diferencia entre una clase y un conjunto, luego está ahí bajo la cópula de la fórmula de la cadena significante al completo:

 

(S1(S1(S1(S1 S2))))   

 

Cadena que permite por la flecha o cópula articular el sujeto, lo que representa un significante para otro (que no lo representa en ningún caso), y el objeto (diferencia entre saber y enjambre). Es, pues, la articulación de la "pulsión" en su recorrido (llamada al Otro, dice en el Seminario XI) y el inconsciente con su saber.

 

Por eso el inconsciente queda del lado del falo, sin él bajo el Otro no hay más que certezas y goce del Otro. Por otra parte, el goce del cuerpo sustituye al mito pulsional. En Freud la pulsión era sexual, pero no ofrecía color de un lado u otro de los sexos. Él creía que la solución era falicizarlo (falo imaginario) en lo que denominaba “lo genital” que debía pasar por la castración. Supongo que se ve la diferencia de formalización de Lacan con su nueva manera de ver la castración del falo simbólico.

 

Por eso la lógica de la sexuación se da, no como yo creía en mi trabajo sobre los cuantificadores entre lo simbólico y lo real, sino entre el significante y el goce del Otro. Para lo real ya está el significante del A barrado.

 

Quizás ahora es más claro. Lean “Encore” con esta visión y ya me dirán si se les hace más transparente y la dirección de la cura mucho más clara.  

    

Lo de la lengua de la demanda no lo había pensado, pero no me parece de entrada desafortunado. Encaja bien con el grafo del deseo y la palabra, siempre que quede claro que la demanda surge de la necesidad, que sí se puede escribir.

 

2)

 

Sobre lo que indicaba de un "conjunto de significantes" tomados como un objeto para pensar la referencia interna dentro del lenguaje, quizá ayude lo que Lacan "obsesivamente", como decía usted, buscaba en el Seminario de "L'insu...". Me refiero a que plantea la cadena significante otra vez mediante toros que se cierran borromeamente sobre otros toros.  Es decir, le ha dado bidimensionalidad a los ronds de fiselle. Es un ejemplo, además, para ver que tanto usa "la herramienta borromea" para la cadena significante como para el anudamiento de los registros. La herramienta es un medio para articular dos cosas. Por eso la herramienta, rasgo unario, está en muchos lugares distintos, no hay que ontologizarla o darle un ser. 

 

Bueno, vuelvo a donde iba. Si un significante, con extensión como toro, es retornado (paso del dentro al fuera y viceversa), envuelve a todos los otros toros que le siguen (a los significantes) dentro de él. O sea, que los objetaliza. Así encuentra una excelente rigorización de un objeto interno a la cadena significante. Es lo que Miller trata con la insignia de goce S1/a, pero lo hace desde los discursos y mal situado, a mi juicio. Eso permite la relación entre el Otro de lo compacto del goce (lo de la sustancia) y el significante en la cadena tal como lo he explicado. Creo que ayuda a entender mejor lo que buscaba Lacan.

 

En el libro Essaim de Vappereau en Ed. Hors Point Ligne, al final, están explicados tanto esos retornos como su relación con la fórmula de la cadena que en el mail anterior he desarrollado.

 

3)

 

Pregunta:

 

 

Si, estoy de acuerdo que lo uniano no se extrae de lo unario, (actualmente trabajo en un texto donde trato de demostrar eso) para lo cual es clave distinguir el campo del sujeto, el de la cadena signficante, del campo del Otro del lenguaje, distincion que me parece que conduce a precisar que El Otro del Lenguaje no es = a todo simbólico.

 

Vuelvo sobre el neologismo Lalangue: ¿de dónde procede? ¿del campo del sujeto?  ¿o del campo del Otro? ¿Y para qué le sirve a La doctrina y a la cura ese neologismo?

 

4)

 

Respuesta:

 

Creo que ese "no todo simbólico" podría decirse mejor así: no todo palabra, sino que está lo escrito,

 

La sustancia gozante podría ser la cara de la escritura, es decir, la otra división del sujeto. Por eso me parece que sigo elaborando plantear la división de la escritura (como efecto del leguaje, del significante y del discurso) como atravesada entre el significante y el significado (tal como lo dice en “Encore”, capítulo 3) nos da la posibilidad de, sin desdoblar al Otro, dejar que aparezca ese espacio. Lacan lo denomina compacto, lo que lo diferencia del espacio significante que yo propongo denominar denso. No es que Lacan no lo hubiese dicho ya, pero no utilizó el término.

 

Denso quiere decir que entre un significante y otro siempre se puede situar un tercero. Eso está dicho ya en Lacan en el Seminario V y en la lingüística o en la topología de cadenas (la combinatoria significante o topología de Poincaré = las homologías). Para hacer esa operación se necesita el soporte de letras del significante. Es la teoría del chiste.

 

Luego lo denso es infinito, pues por intercalación entre un significante y otro hay infinitas posibilidades de significante. El significante es infinito en la cadena e infinito en "profundidad" como los números racionales. Lacan usa mucho esta metáfora, sobre todo en la serie de Fibonacci.

 

Pero lo denso tiene poros en su profundidad: ¡hay huecos en ese infinito! Eso es lo que descubrieron sin darse cuenta los griegos con los irracionales como pi. De ahí que no encontraban el punto de encuentro entre la "profundidad de Aquiles" y la de la tortuga.   

 

Esos huecos son los que Lacan utiliza para el deseo, ese resto que es articulado pero no articulable. Y ese hueco lo taponará el objeto "a" causa del deseo que proviene de la imposibilidad de cerrar las cadenas, es decir, al sujeto (es otra manera de decir lo que luego fue enjambre y saber).