He colgado en la página Web un par de textos. Uno es el link con la revista de psicoanálisis y arte: action.art dirigida por uno de nuestros seminaristas, Alberto Caballero Bemaor. En ella está publicado, junto a los de otros articulistas, un trabajo mío sobre los diversos usos de la letra en el discurso psicoanalítico, trabajo prometido hace tiempo y por fin cumplido. Está en Publicaciones en revistas: "La letra en el discurso psicoanalítico. Entre el matema y el arte".
El segundo texto es un resumen guía de mi intervención en el Seminario de Escuela sobre "La méprise del Sujet Su..." en el que desarrollé el concepto de tiempo en el psicoanálisis para abordar la pulsación del Inconsciente. Está en presentaciones orales: "El tiempo y el Sujeto supuesto Saber.
También podéis acceder a ellos
desde la página principal de
Si queréis imprimir el texto de la revista action.art que os he referenciado, pedidle a la impresora que lo haga con el papel apaisado o horizontal. De lo contrario no sale completo el texto. De esa forma recompone la líneas y aunque no aparece como en la pantalla del ordenador sí que imprime todo el texto. No sé por qué es así, pero es.
C. B.
Os envío adjunta una cadena-nudo borromea o semiborromea. Es de 4 nudos anudados borromeamente pero en ella cada nudo ha sido sustituido por un borromeo de 3. Digo que es semiborromea porque al cortar un nudo se deshace la cadena-nudo de 3 del registro al que pertenece y además los otros tres registros se sueltan pero no se sueltan sus tres componentes. Falta encontrar ahora la manera, si existe, de presentar el borromeo de 4x4 perfecto: cada nudo está formado por cuatro nudos borromeos a su vez de 4.

El nudo enviado está también como “nudo4de3.png” cargado en la página principal del grupo.
C.B.
Os envío la última cadena-nudo con los constructos conocidos en el seminario, añadiendo tres nuevos. En la cadena borromea de 3 nudos que actúa de cuarto nudo he incluido lo que en Lacan es el padre del nombre (simbólico en este caso), tres nudos que son la estructura de dicho padre del nombre simbólico que os propongo:
a) una sucesión de ancestros, es decir lo que ya hemos trabajado como el ancestral, un estructura lógica muy bien definida.
b) el significante mayor: el falo.
c) La doctrina del rasgo-unario escrito.

Si tomamos al padre como sinthoma, este nudo nos sitúa con sencillez los elementos de los que consta dicha nominación.
Es fundamental recordar que no es una cadena borromea de 12 nudos sino un mix, ya que es borromea si no tenemos en cuenta la composición interna de cada cadena de 3 nudos. Esto nos permite introducir los registros "objetivamente" formados por una estructura borromea a su vez, pero el cuarto nudo--cadena, por ser borromeo a 4, nos permite introducir lo "subjetivo". Es decir que no sea paranoico como es la estructura borromea de 3. Y además hemos conseguido hacerlo sin introducir enlaces, que fue una de mis primeras ideas, lo que convertía a la cadena de 12 en finkeana y no borromea.
Propongo así la ampliación para el psicoanálisis del espacio de tres dimensiones, las coordenadas cartesianas, a las "coordenadas borromeas de 3 nudos". Puede aumentarse, igual que en el espacio cartesiano, el número de dimensiones, es decir el número de nudos borromeizados en cada cadena-registro. Quedando ampliado el "objeto" contenido en dicho espacio, en el caso cartesiano, al sujeto-objeto que introduce el cuarto nudo borromeo, pero de 4.
Dicho de otra manera, el borromeo de cuatro introduce la subjetividad y lo que de ella se deriva. Por eso de momento no ampliamos las subcadenas a 4. Así se ve más claro.
Lógicamente, si en el espacio cartesiano de rectas pueden construirse superficies, siendo las más sencillas los planos, en nuestro n'espace cuasi-borromeo también pueden construirse. Las superficies a las que nos hemos referido en el caso muy sencillo de un borromeo de 3 y que Lacan comienza a situar en el Escrito la tercera. Trabajo por hacer queda mucho.
C.B.
Una aclaración sobre el uso de la geometría. En el cartesianismo, inicio de todas las geometrías algébricas que vinieron después, se parte de la idea de punto y de recta.
Todo punto queda situado mediante lo que se conoce como coordenadas cartesianas. Las perpendiculares a tres rectas ortogonales entre sí e intersectadas en el punto (0,0,0). Luego sin esas rectas no es posible establecer coordenadas. Además para obtener el número o distancia del punto a cada eje o recta hay que tener definida un métrica y sobreañadirla.
Ahora vayamos a la topología utilizada como n'espace:
No existe la idea de punto, en principio, sólo hay que definir lo círculos (nudos). No hay intersección.
La intersección (incidencia dicen algunos libros) es sustituida por el anudamiento. ¿Y el punto? Lacan se interroga sobre ello. Y apuesta por indicar que si la intersección de rectas produce el punto en el cartesianismo (una manera de eliminar la definición de punto como axioma), el anudamiento de nudos produce una superficie denominada (en el caso simple de tres nudos borromeos) objeto @.
A la inversa, si un nudo lo aplastamos y producimos intersecciones (no confundir con la mis à plat) el anudamiento se pierde y se convierte en intersecciones y la superficie del objeto @ pasa a fundirse con la superficie sobre la que se aplasta.
¿Se ve que la geometría topológica de cadenas-nudo es una ampliación de la geometría cartesiana? ¿O una apertura igual que el psicoanálisis es un más allá del cartesianismo? Por lo que el cartesianismo es un caso reducido del psicoanálisis, sea en la doctrina sea en la geometría que le es propia. Nos referimos a la doctrina no al discurso. Igual que introducir el Inconsciente supone que cuando se cierra queda el preconsciente (cognitivo, lo llaman ahora). Se comprende mejor lo que significa salir de Aristóteles y Descartes:
a) se cambia la sustancia material por la gozante, aunque se mantiene las otras.
b) se cambia la geometría que les es propia, cae Euclides y seguidores por mucho que sustituyeran el postulado de las paralelas por otros que dan lugar a otras geometrías.
c) se cambia la lógica modal, y su base bivalente por otra. La bivalencia ya la había cambiado Lacan al introducir el intuicionismo y el objeto @.
d) sustitución de la métrica dura de la geometría cartesiana por la significación fálica, si es el caso, razón fálica (geometría proyectiva). Sobreañadida a la lógica de la cadena significante, o no en el caso de forclusión del significante mayor.
El Seminario “Encore” no es otra cosa que eso para introducir lo femenino y el nuevo concepto de castración, entre otros. Se acabó el espacio "partes extra partes" y aparece el n'espace.
C.B.
Ya se ve que insisto mucho en la diferenciación de lo real en la ciencia de lo real en psicoanálisis. La doctrina de la ciencia puede obtenerse como reducción de la doctrina psicoanalítica.
Lo que indiqué sobre la geometría de nudos, de la que se obtiene la geometría de raíz cartesiana (o Euclidiana) por reducción (aplastamiento) es coherente con la doctrina psicoanalítica. Ésta tiene una doctrina (no me refiero al discurso, que por el momento requiere más precisiones) de la que se pude obtener la científica eliminando el universo de la falta y objetivando el Inconsciente. Es decir, efectuar el movimiento que aparece en la clínica de "pasar lo inconsciente a la inconsciencia" tal como Lacan lo indica en "El des-atrape del Sujeto supuesto Saber".
Este tema supone aclarar y precisar bien el registro real en el Lacan de la tercera época.
Lo real como lo imposible, es una manera de situarlo desde la modificación de la lógica aristotélica (que se ha mantenido en toda la lógica a modal por muchas mejoras y modificaciones que se le hayan hecho) que nos propone desde el Seminario XIX y XX.
Lo real en la ciencia está situado, incluso en Freud, mediante el modo de lo necesario. La pulsión freudiana y su coercitividad supone un real (del organismo) escribiéndose en lo simbólico (del aparato psíquico). No se puede huir de ella. Representante-de-la-representación y afecto. Ya comenté el cambio que propone Lacan al introducir el S1 y sobre todo lo que no se escribe más allá del representante y del a-fecto.
El cambio fundamental es situar
lo real como lo imposible, entonces queda "lo pulsional como lo
necesario". Lo imposible en la ciencia sólo sirve para no "hacer
ciencia fantástica". Por el contrario, en psicoanálisis es lo fundamental,
lo que mueve todo el entramado, para que el discurso no sea del
semblante (entendiendo que es una Verneinug,
porque sólo se puede hacer con el semblante). Es con el semblante
como herramienta como se construye el discurso pero es movido desde la
ex-sistencia. Esto ya estaba indicado en el Seminario
VII de la ética del psicoanálisis. La ley implacable de
Aquí quiero ir a parar. Ley sólo tiene sentido en lo simbólico. Luego sólo tiene sentido en la cadena significante y, si es el caso, la significación fálica sobreañadida. La razón doble de la geometría proyectiva. Tratada muy sucintamente como la serie de Fibonacci, por Lacan, cuando amplía lo que había indicado como media y extrema razón en el Escrito "La significación del Falo". Siempre que hablamos de ley estamos en el registro simbólico o en el de la nominación simbólica (la ley del padre).
En la ciencia, como se supone que hay isomorfía entre el registro de la teoría, basada en el registro simbólico y limpia de todo resto de proyección antropomórfica basada en el registro imaginario, con el real modelizado por ella, el asunto se resuelve fácilmente con la suposición de que hay un Saber en lo real. Dicho Saber (“la naturaleza es sabia” dicen los médicos y sobre todo si son naturistas) es el que busca isomorfizar la teoría. La isomorfía la asegura, no la coherencia interna de la teoría, sino el método experimental. El método ese el que anuda en la ciencia teoría y real.
En psicoanálisis nada de eso es correcto, lo real no es para ser sabido, no es lo necesario sino lo imposible para lo simbólico. Por eso sólo es "situado", no debe decirse sabido, mediante los impases de lo simbólico trabajados por la lógica matemática.
Por eso la transferencia, que es suponerle un sujeto al Saber del Inconsciente, se hace resistencia si es atribuirle un saber a un sujeto, como algunos desnortados proponen sin darse cuenta que eso es la psicoterapia. Quizá por eso están en ella, contra el discurso psicoanalítico. En eso están muy a la moda de la subjetividad moderna "El sujeto nada quiere saber, de que no sabe, que no hay saber sobre el sexo", frase de Oscar Masota, preciosa.
No hay, pues, isomorfía, porque no la puede haber con lo imposible. Recordamos que por eso es necesario triskelizarse con él, mediante un Saber que no sabe nada, que es tonto pero se articula entre sí, y se supone que de eso es de lo que tiene que estar advertido el analista.
Ahora vayamos a lo contingente. El trauma es definido por Lacan mediante la tyché, lo que ha hecho que muchos analistas la situaran mediante el concepto de azar. Hilemos fino. El concepto de azar no cambia en absoluto la idea de una ley. Aristóteles no supuso nunca que el azar se oponía a la necesidad en eso. Lo que hoy en día se denomina lo determinista frente a lo azaroso. Lo que decía Aristóteles es que para los futuros contingentes no aplicaba la bivalencia, no se podía indicar que "o eran verdaderos o falsos". O sea, no aplicaba el tertium non datur.
Hay que tenerlo claro, los procesos azarosos siguen una ley exactamente igual de implacable que los deterministas. Por eso se pierde siempre a la ruleta o a cualquier lotería bien calculada y por eso existen los casinos: porque la ley de las probabilidades se cumple inexorablemente y la casa siempre gana.
Evidentemente no es lo mismo lo necesario (determinista) que lo contingente. Veamos las diferencias. Lo contingente se presenta, en Aristóteles, de dos formas cuando se escribe en lo simbólico: es posible que sí o es posible que no. Puede darse o puede no-darse, por eso no es lo necesario. La clave es la lectura del "puede no darse". Los fenómenos se dan o no pasa nada. El hecho de introducir "puede no-darse" supone que es esperado por "alguien" que se dé. Es decir, nos acaba de introducir la expectativa, lo esperado. Sólo tiene sentido desde un aparato psíquico ya constituido mínimamente.
La ciencia ha tratado lo contingente mediante la probabilidad y la estadística (que no son lo mismo). La estadística es para conocer leyes excesivamente complejas por estar "determinadas" por muchos factores. La probabilidad es para establecer la ley entre el “se da y no se da”.
Cuando Lacan habla de la tyché habla del azar y los psicoanalistas creyeron que el azar, porque la tyché se daba entre lo simbólico y lo real, introducía un real que seguía las leyes del azar. No. La cosa es mucho más complicada. El azar, trabajado como clases combinatorias (de un tipo muy determinado) es el que rige la ley de la cadena significante. Si suponemos que lo real sigue una ley azarosa también (hay un Saber en lo real) lo tyquico sería el encuentro de dos azares. Luego sería el encuentro azaroso entre dos procesos que siguen, aunque de formas distintas, la ley del azar.
No es eso lo quería decir
Aristóteles y menos Lacan. El problema está en igualar lo contingente y el
azar. Que se haya tratado así en la ciencia es lo que incluso a
Lacan le causó problemas. Si partimos de que no sabemos qué hay en lo
real no podemos suponerle unas leyes ni las del azar. La Cosa no
sabemos cómo va y por eso es
Actualmente hay dos doctrinas científicas que tratan lo no-determinista. Los dos lo hacen mediante la clases combinatorias pero de forma distinta: la teoría de la probabilidad rigorizada al extremo por Carnap; y la teoría de la posibilidad (no confundirla con la posibilidad modal) rigorizada por Zadeh y epistemológicamente por el lógico español Julián Velarde Lombraña. No entro en las diferencias que son sutiles y maravillosas. Lo que me interesa es introducir de nuevo el universo de la falta, la segunda acepción de la castración.
En psicoanálisis no se supone que lo contingente es modelizado mediante la probabilidad ni la posibilidad (en el sentido de Zadeh) sino que lo contingente no sabemos cómo va. Lo traumático es lo que se presenta desde lo real y no puede ser asumido por la lógica combinatoria (contingente en el sentido aristotélico). No puede ser asumido justamente por el azar de la cadena simbólica y sólo le deja su impronta. Recordemos la primera definición de síntoma de Lacan: un nudo de significantes. Nudo que envuelve a lo real traumático desde el Seminario de la Ética.
Por eso sólo la teoría de nudos permite articular un Saber, "significantes encadenados", con un real que no sabemos como funciona gracias a un triskel con lo imaginario (que es el que hace creer que se sabe). Si la cadena es a cuatro, las cosas aún se complican más ya que los triskel se sostienen por una nominación. Un Saber del padre del nombre que si es imaginario las cosas no son iguales que si es simbólico, la antropología que se deriva no es la misma, como la política a veces demuestra.
Por eso Lacan debe cambiar la
definición de contingente: "lo que cesa de no-escribirse". Lo
contingente definido así deja ya de ser lo traumático y por fin aclara el tema.
Lo contingente es lo que justamente deja de ser traumático porque puede
pasar a la cadena significante en forma de significante y se puede hacer algo
con él. Si es el falo no es poco lo que se puede hacer. Por eso el psicótico lo
busca en su empuje a la mujer: espera escribirlo, en un movimiento hiperbólico,
y debe renunciar si no quiere volverse loco. Evidentemente, la
confusión venía porque el significante hace semblante de lo traumático y
eso nos ha despistado durante años o siglos, según se mire. Lo traumático es lo imposible.
Esto nos puede servir para entender por qué corren malos tiempos para el psicoanálisis. No es culpa de los psicoanalistas, ya que vamos tan despistados como siempre; el problema viene por el lado de lo analizantes. Cada vez están más en transferencia en el sentido de resistencia, tal como indicaba antes. Cada vez creen más en un sujeto que sabe, y lo hacen tanto que se marchan del dispositivo analítico para seguir manteniendo dicha transferencia. Lo hacen hasta tal punto que siguen llamando en navidad para indicarnos que "piensan mucho en nosotros" y que "somos su referente". Incluso nos piden alguna sesión de cuando en cuando. Es decir somos su "psicoanalista de cabecera". Una frase típica es "sé que está usted ahí". El problema no es que no entren en transferencia, sino que entran fatal. La pregunta que nos hacemos es ¿tenemos alguna responsabilidad?
Si sabemos que el sujeto está determinado por la multiplicidad de discursos que atraviesan su organismo y su psique, no-toda la culpa será de los otros discursos, ¿no será que también nosotros estamos presentándonos para sostener esa transferencia al Dios de la ciencia que todo o casi-todo lo sabe? Que cada uno se lo piense, psicoanálisis o psicoterapia, ¡a escoger! o ¡a la orden!
C.B.
Únicamente una breve intervención.
Mi ultima lectura del Seminario del
sinthome me permite esta observación: El "real" del psicoanálisis
se distingue del "real" de la ciencia en la medida en que no se
construye como un saber (leyes, etc...). La invención del "real" lacaniano
como fuera de sentido implica que se haga caer toda suposición de
"saber" en lo real. No hay "ley" en nuestro real" no
hay "lazo alguno" "relación" en nuestro real. El real que
se deduce de la practica psicoanalítica es un "real" del que solo
puede enunciarse una negatividad "no hay relación sexual que pueda
escribirse"; y del que solo puede "mostrarse" algo en su conexión
con lo S y lo I a partir de los nudos.
No hay ley entre el "No hay.." (imposible) y el síntoma (necesario)
como suplencia... solo contingencia del uno por uno.
R.C.
Absolutamente de acuerdo. Ésa es la tesis desarrollada. Pero aún hay más, no se trata sólo de un real desprovisto de sentido. Esto ya lo intenta la ciencia, y por eso Frege diferencia sentido y significación: Sinn y Bedeutung. "El lucero del alba" y "la luna" tienen la misma referencia, objeto, pero sentidos distintos. La literatura, sentido, debe ser sustituida en psicoanálisis por la litura-terre.
Términos que han producido mucha confusión porque Bedeutung ha sido traducido en español, como en francés, por significación y no es correcto. Las traducciones que se imponen ahora desde la lógica y no la filosofía son: sentido y referencia.
El término alemán es ambiguo porque tanto se refiere a lo referenciado, lógica, como a lo significado, lingüística. Desgraciadamente, los términos de la lingüística y la filosofía no son totalmente comunes para unos y otros, con lo que la polisemia de conceptos, hace estragos.
Lacan, en el Seminario XIX, propone para la lógica del psicoanálisis basada en un sustrato lingüístico, traducirlo por denotación (como puedo dice...). Es un paso aclaratorio tremendo, ya que se elimina así el constructo referencia; sólo lógico, que es menos preciso y se utiliza el de denotación de Barthes que es muy preciso. Sus términos son los que usa Lacan para metalenguaje y denotación porque son equivalentes en la lógica y en la lingüística, así que perfecto. Puede consultarse sus Elementos de Semiología.
Bueno, pues la tesis fuerte es que es un real que incluso no se deja denotar mas que por vía de la triskelización tal como usted vuelve a remarcar. Dicho en terminología lógica psicoanalítica: no hay objetos en lo real (antigua tesis del Seminario XIV de que no existe el universo de discurso) y por tanto no existe el objeto macho y ni el objeto hembra, no sólo no existen los significantes. Ésa es la dificultad que hace que sólo haya significación en dos direcciones: creación del sentido ligado al síntoma y denotación triskelizada. Uno por uno, ahí.
Pensarlo en términos de denotación soluciona un problema mayor que tenía la doctrina desde Freud. Él indica que no existe representación de masculino y femenino, pero resulta que los significantes sí existen. ¿Cómo lo resolvíamos? Incluso Lacan indica que el significante mujer se inscribe como privación y el hombre como frustración. Luego se escriben en unas operaciones muy importantes. Pasar el problema a la denotación termina con la idea de que no existe un significante de la mujer. Es un tema que hay que trabajar con mucho cuidado por el lado de la existencia y la denotación. Universal no hay, dice Lacan pero sí se escribe un significante pero no denota... esto es harina de otro costal.
Por eso el objeto @ es una maravilla, porque permite situar algo no significante sin denotar un universo del discurso. Tomar a un semejante por un objeto sin que lo sea o se lo denote. En fin, el fantasma y la pulsión.
El problema grueso es que entonces el camino inverso también ofrece dificultades y el significante que no entra en esa operación queda como super-yo y ahí sí que se capta que no denota nada de nada. O mejor dicho, intenta denotar al sujeto dividido, que como es imposible denotarlo, por estar dividido, le martiriza empujándole cada vez más en un goce que no se puede obtener, cristalino en el delirio de culpa en la melancolía.
C.B.
Me gustaría mucho que ampliara un
poco la expresión “El seminario Encore no es otra cosa que eso para qué,
introducir lo femenino y el nuevo concepto de castración, entre otros” me
refiero específicamente a lo que usted lee en Lacan a partir de este seminario,
como “nuevo concepto de castración”. Con respecto a la referencia y la
significación, en Lacan mismo hay un uso equívoco de la expresión
“significación” puesto que a veces es empleado como referido al sentido (Sinn) y otras a la referencia (Bedeutung) he propuesto una traducción:
“significación-referencia” cuando se refiere específicamente a
Beatriz Maya
En mi último mail me he adelantado a la cuestión de la traducción. De acuerdo, significación-referencia o sentido, según el caso.
En cuanto la castración, es el mismo Lacan el que indica, en el capítulo 3 de Encore, que el significante fálico es algo más que lo que la doctrina denomina falo. Un abordaje original dice que es la función fálica. Una función es aplicar algo sobre algo. Los matemáticos exigen que el segundo conjunto sean números, si no lo denominan aplicación. No creo que Lacan diferenciase eso. Lo que sí diferencia es que una vez constituido el espacio del goce, éste, es tratado mediante teoría de letras y no significantes a secas. La función fálica aplica el significante en su dimensión material, la de siempre en Lacan, sobre el espacio del goce. Lo importante es que el espacio del goce no es lo real. Por eso él mismo cuestiona la referencia al decir que la referencia del significante siempre es a un discurso. Por eso introduce la denotación, que aplica entre el significante y el goce.
Yo lo he indicado varias veces diciendo que no es lo mismo el significante en su dimensión densa, ("un significante representa…" que deja huecos entre los significantes, el deseo, y su causa), que la dimensión compacta, sin ningún hueco.
Entonces el Inconsciente que se
sostiene como un leguaje por la función fálica no puede drenar todo el
goce. Pero claro, las funciones, como el significante, no se pueden
negativizar, sólo negar y cuantificar (dos sexos). La cuantificación
permite "castrar de dos formas al
Inconsciente" y no al narcisismo-fantasma-Otro, el denominado
. En ese sentido el no-del-todo y la excepción son las dos
maneras que tiene el falo de castrar. A lo macho y a lo hembra. Por
eso indica que si algo no hace freno al goce fálico, existe un goce que no pasa
por la función fálica, mitificado por el padre de la horda, el varón no
puede abordar a la femme, femme que
Lacan identifica con la infinitud de segundo orden del espacio del goce. Entonces,
mediante el teorema de la compacidad obtiene un paso a lo finito, un
recubrimiento finito de dicho espacio finito, un número determinado y por tanto
contable de objetos @.
Para la hembra, será la nueva negación, y situará también el objeto @ pero colocando niño ahí. No se trata en su castración de encontrar puntos que no están definidos sino que en todo punto algo no esta definido y algo sí, por eso dice que la hembra está en la función fálica a tutti pleni.
Con lógica difusa (prometo hacerlo) se ve mucho más claro ya que aparece la pertenencia con grado: el espacio del goce pertenece a lo significado fálicamente en un grado, por ejemplo 0.4. Por eso si hay forclusión se confunde la mujer con el espacio del goce. Nada permite castrar el goce.
El espacio del goce es la nueva definición lacaniana del Ello freudiano, y es de gran precisión. En la clínica ayuda a dirigir la cura no suponiendo que el sujeto se prohíbe el goce incestuoso sino que lo que aparece como prohibición es un camuflaje de lo imposible, es decir, tratado con lo contingente de la función fálica.
Veamos un caso. Un analizante que hizo un tramo de 7 años de análisis y que concluye separándose de su mujer que le tenía amargado. Tiene una hija que siempre le aparece situada en sus sueños como incestuosa.
Hizo de nuevo pareja con su secretaria-amante más joven que él y la cosa acabó como el rosario de la aurora. La nueva búsqueda de pareja le trae a análisis de nuevo con un síntoma de fallo de erección frente a un tipo de mujer que le exige. Un día sueña que su hija está delante de él desnuda y agachada hacia delante, luego él intenta penetrarla por detrás y no hay manera porque parece una pared, ella le mira con una mirada que él interpreta como "si te empeñas...". Advertido de la doctrina analítica se interpreta que, claro, "no puede ser..." y sigue con la idea de qué manía tiene él con eso. Incluso dice que claro eso no se abre, porque está prohibido. Mi intervención fue "más bien parece que es imposible". El análisis dio un giro enorme y se acabó el síntoma, pudo establecer una pareja y empezó de nuevo su problema con la falta en el Otro. Se ve cómo se reviste lo imposible mediante la prohibición incestuosa; no se puede suena tanto en el sentido como que no se debe moralmente como que es imposible. Una intervención en ese sentido hubiese alargado el análisis in aeternum.
C.B.
Un pequeño añadido al tema del azar. Cuando se tira una moneda (caso mas simple y suponiendo que canto no sirve) cada tirada es independiente de la anterior. Esto quiere decir que la probabilidad de salir cara o cruz es la misma haya salido en las tiradas anteriores lo que hubiese salido. Pero si tiramos bastantes veces, aproximadamente 1.000, se cumplirá casi exactamente que el número de veces que ha salido cara es igual al que ha salido cruz. ¿El sistema tiene memoria? ¿Cómo sabe que lleva demasiadas caras, por ejemplo, y tiene que sacar más cruces? Esta pregunta ha torturado a los jugadores de ruleta ya que ocurre exactamente lo mismo con los 37 números.
Los matemáticos indican que las clases combinatorias (cara, cruz), que son combinatorias porque no pueden darse a la vez, se transforman o proyectan en dos clases porfirianas (cara, cruz) que sí que están contempladas a la vez.
Son dos formas distintas de relacionar el todo atributivo (clases de orden) y todo distributivo (clases de equivalencia). Ahora podemos recordar cómo Lacan obtiene, por agrupamientos sincrónicos de 3 tiradas, estados que sí que mantengan la memoria. Y finalmente aún hace otro salto que no comento. Pero lo importante es que si se cumple que hay memoria, clase porfiriana, y a la vez cada tirada es independiente de la anterior ¿esto cómo cuadra?
¿Es que hay un sujeto que lleva la cuenta como el primer sujeto lacaniano? ¿Un Dios que sabe? Creo que la respuesta está en otra línea. No se trata de ligar lo diacrónico (combinatorio) con lo sincrónico (porfiriano) sino que, como visualizó Lacan sin quizá darse cuenta, se trata de introducir el tiempo en un sentido distinto.
Cuando se efectúa la combinatoria (tiradas) no sólo se tiene en juego lo diacrónico, un tiempo sin el que no es posible pensar la serie de tiradas y que los matemáticos no tienen en cuenta, sino otro tiempo: la retroacción. Si no, ¿cómo podemos pensar la acción de las clases porfirianas sincrónicas sobre la combinatorias diacrónicas? Para que parezca que tiene memoria. Lean con esto el Seminario “De un Otro al otro”.
Es imposible articular bien la doctrina de clases, que es complicada, sin tener en cuenta el tiempo en esa dimensión. Lacan acertó cuando, en el “Seminario de la carta robada”, estipula el reparto mediante tiempos. Se lo hemos leído a la letra.
Entonces sí resulta que la imposibilidad matemáticamente demostrada de construir una clase que contenga a las clases combinatorias y las porfirianas a la vez, aspecto profundo de la barra en Otro, vemos en la retroacción como aparece la dobladura de dicha falta: el objeto @. Por eso tetiza la prisa y es el puente entre las dimensiones espaciales y las temporales. ¡Menudo trabajo queda!
Los que lo deseen, el libro que trabaja este punto de una manera exhaustiva es el de Julián Velarde Lombraña, un discípulo de uno de los mejores profesores españoles, Gustavo Bueno. Es un libro sobre la nueva teoría de la posibilidad y analiza con lucidez la probabilidad y la lógica difusa. El texto:
Gnoseología de los sistemas difusos. Ed. Universidad de Oviedo. Servicio de publicaciones. Por suerte España está entre los países punteros en matemática y lógica difusa, cosa rara pues en otras cosas vamos a remolque. Esto es gracias al catedrático de matemáticas de la facultad de Arquitectura de Barcelona: Enrique Trillas. No está en exactas porque no le dejaron por traer la nueva matemática.
Luego fue el primer director del Centro de Investigaciones Científicas de España tras la dictadura. El hecho de estar durante un tiempo como un paria por las universidades me ofreció la suerte de tenerlo como profesor de álgebra en mi primer encuentro con ella en serio. Las letras volaban por el aula con una precisión y belleza que dejaba estupefactos a los alumnos. De hecho y ya que por el tipo de carrera nos machacaron con el álgebra de Bool recuerdo que ese trimestre venían a las clases los profesores de muchas otras asignaturas. En fin, cada uno tiene a sus profesores.
C.B.
Tal vez esto permita entender lo que dice Lacan en El Atolondradicho: “Mantengo que aquí todas las jugadas están
permitidas por la sencilla razón de que, por estar cualquiera a su alcance
sin poder en ellas reconocerse, ellas nos juegan. A no ser que los poetas las
vuelvan cálculo y el psicoanalista las emplee donde conviene” (no sé si la
traducción es correcta). Hay una memoria escrita, diría yo, de pura letra, que
nos juega o que es empleada como cálculo pero sin saberlo por el poeta,
igualmente “sin saberlo” el acto interpretativo las juega haciendo retroacción
de la palabra. De esa manera el azar somete el acto y no es entonces
“voluntad”. ¿Podríamos decir que se trata de un determinismo del Saber
inconsciente?
Beatriz Maya
Estimada Beatriz,
Sí y no. Sí, porque se refiere a la operación
homofonía (similicadencia en Freud) y ésta se basa en las combinatorias
posibles de las letras (fonéticas) lo que permite el bricolaje de los
significantes y produce efectos de sentido que "nos juegan" cuando
pasan por
Evidentemente eso se efectúa mediante lo que Freud
denominaba “sobredeterminación”. El asunto es muy claro, porque lo que
empieza a estar sólo sobredeterminado (la teoría de clases de la cadena a la
que hago mención) termina en una determinación cuando el tiempo se despliega
y el efecto de sentido se produce.
Luego el Saber sobre-determina
mas que determina. Hace falta el tiempo para determinar en el proceso.
Veamos un caso. Un homosexual neurótico fóbico, es
decir situado en la plataforma que Lacan define en el Seminario IV, eligió a los hombres de
adolescente tras preguntarle a un hermano mayor (homosexual y no al otro hermano
varonil al que le tenía respeto) "¿Tú por dónde te mueves?".
Su análisis lleva 20 años en marcha, y parece abierta la puerta de dejar esa
posición. Ahora se maneja con 3 o 4 significantes que dan vueltas y uno de
ellos es de su madre "tu padre se
iba de casa y nos abandonaba y cuando volvía me hacía un hijo y sólo nos daba
lo que le sobraba". Esta versión materna sostenida por el fantasma de
Aquí no usaré la homofonía, sino el otro recurso: el equívoco. La madre parecía decir que
no le interesaba el sexo por sus quejas, pero siempre se abría porque son 12
hermanos. Así que en su momento el sujeto concluyó en el piso del
enunciado: "el sexo es cosa de
hombres". El equívoco es claro, porque muchos hombres de mi generación
hemos oído por estas tierras algo parecido en nuestra infancia. ¿Identificación
o elección de objeto? diría Freud.
La segunda fue la elección del sujeto, por
eso le preguntó a un hermano y no al otro; entonces el discurso del maestro, juntando los dos pisos,
se constituyó con ellos:
S1= que no entre mi padre; S2= el sexo es cosa de
hombres
La inconsistencia de dicha posición en este caso
es muy clara, y por eso el fantasma es muy pobre y es fóbico. Su fantasma es de
ser devorado, luego es la pulsión. Porque por un lado dice que es cosa de
hombres pero su padre no paraba de follarse a su madre. Es, pues, la
literalidad con la que está sobredeterminado por el Saber del Inconsciente
y su articulación con lo necesario pulsional (aquí sí estaría la voluntad como
retoño de las pulsiones) como se constituyó.
Si hubiese leído el Saber de otra manera, otras
posibilidades hubiesen sido posibles. Veremos si ahora lo hace. Le espera
.
Siento que ahora no me haya venido a la cabeza un
caso de homofonía que hubiese quedado mejor, pero...
Como, en este caso, no se trata de homofonía no se
trata de referirse al poeta y su cálculo del sentido que el psicoanalista debe
poder hacer donde conviene, más bien se trataba de que el “S1 pase a ser un S2”
por retorno del toro. Y que deje de dominar todos sus significaciones, que el
padre entre y él salga. Por eso le marqué no sólo el equívoco y la
contradicción, sino su posición de obstáculo, y algo se ha movido,
Si repaso el caso sí que se ve cómo las jugadas de
la cadena del Otro jugaron antes que él viniese al mundo porque al nacer su
abuela dijo: "¡otro niño!", pues esperaban una niña. Pero aquí la
determinación es por el lado del objeto y del pene, nunca fue cuestión de falo,
y es lo que contamina como fantasma del Otro y le coloca en una posición
de objeto complicada con las mujeres, que le gustan un montón.
Lacan indica que el neurótico ha sufrido al
comienzo la castración, este hombre parece que sufrió además una privación. Indico
esto para resaltar que no sólo es el Saber del Inconsciente el que nos
determina, aunque en la cura debe aplicar, pero además el analista debe estar
advertido de que dicho saber está movido por el enjambre de S1 y no se lo puede
dejar a su libre albedrío.
C.B.
Estimado Carlos,
"… Entonces si resulta que la imposibilidad matemáticamente demostrada de construir una clase que contenga a las clases combinatorias y las porfirianas, aspecto profundo de la barra en Otro".
Querrías ampliar lo que comporta la frase "…Entonces si resulta que la imposibilidad matemáticamente demostrada de construir una clase que contenga a las clases combinatorias y las porfirianas, aspecto profundo de la barra en Otro", en particular en relación con la barra en el Otro, sobre todo en lo que hace a esa imposibilidad matemática, ¡ojala! con un ejemplo clínico.
Esa
imposibilidad matemática en que refiere al tiempo de la repetición, y la barra
en el Otro, que se infiere de la imposibilidad matemática, ¿sería la que da
lugar a un tiempo otro, diferente del tiempo del Otro?
Amanda
Oliveros
Lacan define con la barra en el Otro una dificultad de lo simbólico. No puede atraparse a sí mismo así que no hay metalenguaje. Pero se intenta. Ahora, al principio, Lacan toma primero al Otro en su dimensión de batería significante, sincronía, que se despliega en la diacronía en el orden más estricto. Se refiere a las clases de orden, son más sencillas que las combinatorias. Orden quiere decir qué va delante y qué detrás.
Entonces lee a Russell y obtiene el problema de que tomado como conjunto, clases de equivalencia (quesitos), el significante entra en contradicción, luego no existe el conjunto Otro que lo contenga todo, siempre hay un Uno fuera, no la nada como indica J. Miller en U o no hay metalenguaje.
La primera consecuencia es que el significante, tomado entonces como los conjuntos, no puede atraparse a sí mismo. Lacan no denomina como “axioma de especificación” en el Seminario XIV, que no es más que la rigorización de la imposibilidad de la identidad de percepción en Freud. A Freud hay que leerlo lógicamente y no dinámicamente tal como a Lacan, si no uno lo dinamiza y se pierde su fuerza.
Pero el problema debe plantearse al revés, lo que hay es una cadena significante diacrónica = los significantes que se dan y nos sobredeterminan. La erección de un Otro sincrónico que los contendría a todos es una ilusión, por lo de todos, pero además el Otro igual no existe. Entonces si tomamos la mejor definición de cadena significante desde el punto de vista lógico (clases combinatorias, que encaja con una base de topología de cadenas), el problema es que dichas clases no hay manera de sincronizarlas en una clase, Otro, que las contenga como porfirianas (todas a la vez opuestas una a la otra).
Dos consecuencias, la repetición y el objeto @ en el medio. La sincronización es una ilusión si no es parcial. Ese es el cambio de Lacan a partir del Seminario XVI. No es que hay un Otro del que salen significantes encadenados, sino que hay una cadena significante de forma que si la tomamos como toros anudados con otros toros sólo con que uno se retorne puede englobar a todo el resto de la cadena. Seminario XXIV; ver también Essaim de Vappereau.
Entonces todos esos englobados por el retorno de uno son el Saber, el S2. Pero siempre habrá como mínimo un Uno fuera. Ahora ese Saber puede estar ocupando diferentes lugares en los discursos, puede estar en el campo de Otro o del sujeto o de la verdad...
Luego el campo del Otro ya no es lo mismo que lo que denominaba al comienzo: Saber del Otro y ahora denomina Saber del Inconsciente. Este Saber necesita su retracción temporal para efectuar su trabajo si no sólo copula con los S1 o lo que sea.
Lo que no situó Lacan en la cadena significante final fue el objeto @, ya que requiere bandas y no las ponía. Habrá que pensar una cadena significante nueva.
Esta imposibilidad de que las clases combinatorias de la cadena significante se estampen en una clase sincrónica, en un Otro, es lo que denomino el significado profundo de la barra en el Otro.
Es cuestionar la existencia del Otro como un significante, que es lo que le amarga la vida al neurótico. Porque si eso fuese posible se habría escrito el sujeto y tendría existencia como signo; ése es el pasaje al acto del suicida para ser un signo, para existir eternamente.
Veamos el caso de una mujer que acudió deprimida y tras separación de su marido que le pegaba, además de otras fechorías.
Su demanda es "ser yo misma". La madre la expulsó de casa porque se casó con quien ella no quería, porque era un mal hombre y tuvo razón a posteriori. Por lo que ella cuenta, la madre era una paranoica de personalidad con la dureza y maldad típica de estos sujetos. En sus sueños, que son abundantes, siempre va de un sitio a otro, una escena a otra. En otros sueños se ve caminando. O en uno muy simple: “soy como la cabecera de un tren y veo la vía avanzando pero hay una curva y no veo dónde voy.”
Otro sueño:
“Voy de viaje en un autocar por dentro de una habitación, pero es una carretera, por donde pasa el autocar se estrecha y no hay ni espacio, pero pasa, como si sólo pasase con la rueda de en medio en vez de las dos de los lados, como un adoquín, ¿cómo pasaré? Pero pienso que otra vez ya hemos pasado o pasé por un sitio así, y pasamos, es como una mesa ovalada tipo escalextric, y cuando va a coger la curva, yo iba delante dentro, pero voy como a caballito y una pierna mía topa y no puede, la meto hacia dentro y gira, lo chocante es ese paso de dentro a encima, vamos como de una plaza uno detrás del otro, bajamos para preparar una piezas de puzzles y volvemos a subir y el autocar ocupa de nuevo todo el espacio y seguimos viaje. Es de dentro a fuera y de ir rápidos pero el autobús continua viajando; cojo, ahora lo recuerdo, la compra y la meto en el congelador y el guía me dice que "yo no tengo tiempo para hacer eso" "como si estuviera fuera de lugar" ¡pero si estoy en mi casa!”
Ella siempre comenta el caso de una tía suya que se quedó sin casa. Se identifica pues con el objeto excluido, y ella es una mirada como signo del sujeto. ¿Dónde está el ejemplo? Pues que intenta sincronizar en un lugar de destino y parada todo lo que hace o se encuentra en su camino. La casa simboliza a ese Otro que lo contendría todo y en particular a ella misma.
Es un caso interesante porque es una mujer que oscila en presentarse más como objeto que como sujeto dividido. Cuanto más busca al S2 que escriba al sujeto más afanisis del sujeto y vuelta a comenzar.
Los tiempos del Otro son objetivos, como los de su empresa, que ya le ha llamado la atención por su pequeño síntoma de llegar tarde; los de ella son los que se derivan de las retroacciones que puede hacer. Si primero fue la madre la que marcaba los tiempos para todo, ella los retrasa para desincronizarse del Otro, mala separación. Ahora tras una intervención mía en la que puede hacerle sentir que esa desincronización la dejaba justamente a la merced del Otro, y que la separación venía por otro lado, la cosa ha mejorado.
¿Se escucha cómo cree en el Otro absolutamente? Y cómo intenta sincronizarlo, y el síntoma no la deja. No se puede ir contra el des-ser que las clases combinatorias introducen. Pero ella en eso insiste como cuando al principio del análisis se empeñaba en comprarse unos zapatos de un número más pequeño que el que le convenía. No era coquetería femenina, ya que es una mujer francamente bonita y tiene muchos encantos que lucir. Se trataba de que nada se saliese de la horma del Otro. Esto es muy común en los hijos de padres o madres paranoicos de personalidad: cuestionan el Otro que les venden pero erigiendo otro.
¿Cuándo parará? Cuando aparezca el significante de una falta en el Otro. Cualquier intervención en ese sentido por mi parte ha puesto el análisis al borde. Hay que esperar, ahora empieza un discurso de limitaciones que quizá...
C.B.
En relación con la siguiente frase, querrías explicar la noción de afanisis, en tanto dices más, lo cual implica volver a comenzar, es decir repetición? Ésta última estaría entonces ligada a buscar el S2
"Cuanto más busca al S2 que cierre más afanisis del sujeto y vuelta a comenzar."
Amanda Oliveros
No tengo muy claro que la repetición se dé entre el S1 y el S2. Lo que Lacan plantea es que el S2 abole al sujeto (afanisis) que parecía que se iba a constituir con el S1. Por eso en las patologías holofrásicas no hay afanisis del sujeto, y todo intento, como algunos que dicen saber sobre la psicosomática practican, de que se produzca empuja al sujeto al suicidio o a algún pasaje al acto.
Lacan al principio sí que sitúa la repetición con el ocho interior y es el mismo significante el que se repite y en el centro queda el objeto @. Para eso debía tomar la superficie de tensión del ocho interior como dicho objeto. Una banda de Möbius cuya superficie sin el borde era el objeto y el borde era la repetición. Pero había algo que no encajaba: Obtiene el objeto @ al cuadrado. Era una mancha.
Cuando se establece la copulación entre S1 y S2, es decir, cuando hay dos tipos de significantes, la repetición toma más la forma del fort-da y la mancha ha desaparecido, porque lo que se repite es el movimiento significante y no el significante en sí mismo. Aunque podemos guardar la primera definición de repetición para los S1 entre sí.
Lo que Freud denomina identidad
de percepción, buscada por el Inconsciente, en nuestro caso ya es algo más, es
que el S2 englobe al S1 y no puede, cuanto más lo busca más lo pierde, por eso
debe plantearse la alienación y tirar por el camino del medio, la castración:
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C.B.