El nombre del lado del ser sexual de goce

 

 

La lógica cuantificacional

 

Ésta supone diferenciar las proposiciones universales de las particulares, son sus dos modos, un aspecto del adverbio. No hay cuatro modos en dicha lógica, sino sólo tres: universal, particular y vacío. Éste último suele ser eliminado mediante una suposición previa en la mayoría de las ocasiones de la siguiente forma: “suponiendo un Universo del discurso no vacío”, aunque se acepte el modo vacío para la extensión de predicados concretos. Este tercer modo en la teoría de conjuntos (de la letra) se usa mucho.

 

¿Nos sirve el modo particular como nombre? Por ejemplo, para indicar al objeto Luis decir “existe un x tal que x está bajo el predicado Luis”. Escrito así: . Dicho de otra manera, en la proposición lógica sustituimos el nombre propio por una proposición cuantificada. Un cuantificador y un nombre propio. Una proposición completa estaría entonces formada por esta proposición mas un nombre común. Por ejemplo, “Luis es alto”; escrita así: [1] La respuesta es que no, porque vale para cada Luis. Los lógicos se dieron cuenta de ese problema y para nombrar a un sujeto-objeto individual en concreto, un sujeto-objeto en su singularidad, utilizan una sentencia muy elaborada denominada operador iota. Supongamos la proposición “Luis es hombre”, nos referimos a un Luis concreto y no a los luises en general. Entonces hay que escribir lo siguiente para sustituir a Luis:

 

 

Traducimos. Existe un “x” tal que “x” es Luis (L)  y para todo “y” tal que “y” sea Luis  implica que “y” es igual a “x”. Ser igual en lógica quiere decir en la lengua, o con los signos de sentido, que “x” e “y” “son el mismo”. Es decir, hay que sustituir el nombre propio “Luis” por todo lo que aparece en el corchete. Luego “Luis x” se sustituye por el corchete o lo que es lo mismo: indicar que existe un “x” que es Luis y que cualquier otro “y” que sea al que aplique el nombre Luis es el mismo Luis. Toda la fórmula es abreviada por el operador iota definido así:

 

ix[Luis(x)]

 

Entonces “Luis es un hombre” se escribe así:

 

 

Existe un “x” tal que hace verdadero el predicado Luis y cualquier otro “y” que lo haga es el mismo Luis, y este Luis es un hombre (H). El nombre propio de “Luis” se ha sustituido por todo lo que hay dentro del paréntesis.

 

Entonces se escribe así para abreviar: ix[Luis(x)] Ù H(x)

 

“Existe un individuo que nombramos Luis, éste es único, y éste es un hombre”. Podría hacerse el enunciado simétrico para mujer: otro operador iota y el predicado ser mujer.

 

Lo importante a retener es que se ha sustituido el nombre propio por una proposición existencial, particular, con un predicado. Éste es un predicado al que sólo hace verdad un único elemento, es decir, hemos solucionado la singularidad sustituyéndola por la unicidad: “x” es único[2].

 

Vemos de paso por qué se dice que el cuantificador existencial además de introducir el modo particular afirma una existencia. Esto ha comportado innumerables debates, pues esa existencia parecía introducir una ontología. A causa de esa afirmación de existencia, un significante sería el sujeto y sabemos que sólo puede representarlo, esta solución no es válida para el psicoanálisis, lo que nos lleva a la doctrina del objeto @. Recordemos que Lacan sitúa el ser aristotélico del lado del objeto @, eso sí, indicando que es el falso ser en psicoanálisis resolviendo mejor el problema. Es un objeto metonímico en la operación de triskelización y no un objeto de lo real; luego se da la definitiva separación con la ontología y se substituye por el ser de la significancia. El Seminario “Encore” es precioso en este sentido. Además no debe pasarnos por alto que, en el operador iota, se ha utilizado la igualdad que aporta el axioma de identidad[3] que sabemos que no aplica para el significante. Una razón más para rechazar esa rigorización.

 

Por contra, el cuantificador universal sí parece servir, para el psicoanálisis, porque no afirma ninguna existencia, ya que bajo el predicado sobre el que aplica, su extensión, bien puede estar el conjunto vacío (modo vacío en lógica). Por ejemplo, decir que “los unicornios son verdes” que traducido lógicamente es: “todos los unicornios son verdes” es verdadero, y que se escribe así eliminando la cópula: . Este enunciado es verdadero porque no existe ningún unicornio, luego es un predicado con extensión vacía, y toda proposición sobre un subuniverso vacío es siempre verdadera, ya que no hay ningún caso que la contradiga. Afirmar algo de todos no afirma ninguna existencia, ésta debe ser probada de otra manera. La lógica-matemática intuicionista es especialmente exigente en este punto. Recuerden esto, que en psicoanálisis es fundamental pues es la lógica de la fase fálica en Freud. Un ejemplo matemático ayuda a entenderlo: el hecho de que sea verdad que “todas las soluciones de una ecuación serán del tipo tal” no asegura que exista ninguna solución. Si no existe x, pues todo lo que se diga de x es verdadero. Aplíquenlo al falo si desean. Por eso Lacan cuestiona el ejemplo de “Todo hombre es mortal”, porque lo que no está claro es lo que hay bajo el predicado hombre, o dicho de otra manera: no está asegurado que no sea vacío. Lo que nos explica porqué los varones, si están nombrados del lado macho de goce, siempre buscan demostrar pertenecen a él y las mujeres, si están nombradas del lado hembra, buscan al-menos-uno: .

 

Repasemos ahora cómo abordó el problema Aristóteles antes de articular la solución Lacaniana; áquel articuló los cuantificadores con la negación. De esta forma, si se niega el universal afirmativo resulta el modo particular negativo, y si se niega el universal negativo resulta el modo particular afirmativo y viceversa. Son las cuatro fórmulas clásicas que no hay que confundir con cuatro modos, sino que representan sólo dos. Insistimos, el hecho de que haya dos proposiciones universales y dos particulares no significa que existan cuatro modos. Recordemos el esquema de Aristóteles:

 

 

De hecho hay 8 fórmulas posibles, ya que cada una de las cuatro puede escribirse con un cuantificador o con o el otro. Véase el gráfico 1.

 

 

Gráfico 1

 

 

En dicho gráfico están escritos los tres modos de la lógica existencial o cuantificacional con las proposiciones afirmadas o negadas, o lo que es lo mismo, articulados con la negación del predicado. No olvidar que estamos construyendo la formula alternativa al nombre propio: luego no estamos en el nombre común, éste, en la doctrina, vine por el lado del falo imaginario: ser o tener. No está de más recordar que en el Escrito “L’Etourdit” Lacan nos recuerda que justamente esas dos mitades son un asunto del “moi”; aquí sólo estamos en el nombre del lado de goce.  Articular tres modos y dos posibilidades (afirmación o negación) ofrece cuatro proposiciones, más las dos del vacío si pusiésemos el predicado y su negación, cosa que no hemos hecho en el gráfico por simplicidad. Son las cinco fórmulas de la primera columna, o las cinco de la segunda si se tiene en cuenta que un cuantificador puede ser sustituido por el otro mediante el siguiente criterio: . Es decir, un cuantificador es igual a la negación del otro, pero negando el predicado que le sigue. Así se obtienen sus duales-equivalentes, las cinco de la segunda columna. Podría haber una sexta si aplicamos vacío a la proposición negada.

 

Entendámoslo bien, para los lógicos da igual escribirlas con un cuantificador o con el otro. De hecho, algunos usan sólo uno, lo que además tiene un beneficio añadido –si queremos que los cálculos los haga una máquina, con diseñar un chip que haga la operación de un cuantificador y las negaciones ya podemos automatizar todos los cálculos y no hay que diseñar dos chips. Lo que en la mente, manejo de dos cuantificadores, es más sencillo resulta más complicado para la máquina que calcula mucho más deprisa y no le molestan ni fatigan la longitud de las fórmulas escritas con un solo cuantificador.

 

Queda claro así que las cuatro fórmulas de Aristóteles pertenecen a los dos modos, universal y particular, aunque use un cuantificador para las dos primeras (modos universales) y el otro cuantificador para las dos segundas (modos particulares). Hizo lo que hoy se denomina un MIX ¿Se visualiza que hizo semblante, como si fuese una evidencia, de cuatro modos cuando sólo usaba dos? Lacan captó el problema, pero no acabó de verlo del todo bien y se empeñó en el Seminario “Encore” en igualar sus fórmulas con los cuatro modos de la lógica modal alética[4]: necesario, posible, contingente e imposible ya modificados por él. Véase gráfico 2. Esta terminación del vaciamiento[5] (évidement) de la evidencia (évidence) de la presentación aristotélica creemos que la hemos efectuado nosotros. Por eso lo masculino no acababa de salir bien, entre otras razones que iremos exponiendo. 

 

 

Gráfico 2

 

 

La segunda negación, o segundo tipo de negación del cuantificador, del universal (que hubiese sido realmente el tercer modo que desplazase al vacío como cuarto modo, el modo que sería análogo al modo contingente de la lógica modal alética) Aristóteles la excluyó de la lógica cuantificacional. Lo hizo porque era indeterminada, no se podía afirmar su verdad o su falsedad. Por eso lo que denominamos modo singular fue forcluido del sistema. En griego es el vocablo “mèpantes” formado por una partícula de negación y el verbo todo. Debido a esta forclusión, algo de lo que Lacan rigoriza para lo femenino quedó forcluido del saber y de la ciencia[6].

 

Desde el discurso analítico podemos decir que los lógicos tienen que hacer el operador iota para solucionar en parte el problema que plantean los nombres únicos o singulares que quedaban excluidos de la lógica pero al precio de incluir la lógica de la identidad, lo que no es poco, ya que la identidad es uno de los axiomas que necesita la letrificación del significante como ya vimos en ítems anteriores.

 

 

 

La solución Lacaniana para el lado de goce en psicoanálisis sin utilizar el axioma de identidad[7]

 

Lacan nos va a proponer toda una nueva lógica cuantificacional y no el operador iota para que el sujeto nombre su lado de goce como macho o hembra. Recupera, insistimos, el modo singular, mèpantes, y lo denomina no-todo. Modo que proponemos traducir por no-del-todo para diferenciarlo de la primera negación del todo, clásica, que produce el modo particular.

 

Así se ve que lo que escribe de la misma forma que los lógicos como  no es el no-todo de Aristóteles, sino el modo singular. Para eliminar dicha confusión habitual lo escribimos de forma distinta, , y así el gráfico 1 sitúa mejor la diferencia de uso de las dos negaciones del todo, del universal, y nos abre la posibilidad de entender bien la lógica que sustituye a la doctrina del Edipo freudiano, la doctrina del sinthoma del padre, del padre como sinthoma o del padre-del-nombre simbólico y, además, la introducción de un nuevo concepto de castración[8]. Es decir, las dos alternativas al operador iota para nombrar el modo de goce del lado macho o del lado hembra.

 

Antes de continuar hay que dejar claras dos cuestiones. Primera, en psicoanálisis sólo hay una función mayor, un trazo si lo quieren visualizar como en el Seminario de la identificación, un significante que se eleva a función que aplique sobre los predicados[9], es decir, sobre los otros significantes. Es la denominada función[10] fálica. Recordamos: como si fuese un metalenguaje, porque el metalenguaje no existe y en un punto se va a unir al lenguaje y por eso falla. La significación fálica no es una ley impuesta al Otro sino la capacidad de que el Otro coja una significación y la pueda re-significar de nuevo, es decir, que pueda pasar a ser otra vez  significante que aplique sobre el significado. Es, pues, una capacidad que tiene el Otro de cuestionar sus propias significaciones, lo que tiene como consecuencia no vivir en el mundo de las certezas. Si toda significación puede ser cuestionada, o no hay metalenguaje, o no hay Otro del Otro, o el metalenguaje falla, nos indica que nunca se significa todo y por eso la significación fálica no impide que haya síntoma, de hecho lo construye de una manera determinada. La psicosis es entonces la incapacidad de actuar con ese “como si” hubiese metalenguaje, estableciendo muchas veces su modo singular de “como si”. En la psicósis desencadenada No hay separador entre el goce del Otro introducido por el significante en su dimensión de sustancia y la representación introducida por el significante en su dimensión material. Muere el sujeto y el significante queda en su dimensión de goce.

 

Lacan en el Escrito de “La cuestión preliminar” toma, aún equivocadamente, la función fálica como un metalenguaje del Otro, como una “ley” para el Otro, pero sin que sea externa, como se suelen confundir los analistas con la función paterna, ya que creen que “impondría una ley al deseo del Otro”[11]. Por eso decimos que no es una ley, sino un metalenguaje, pero que dependía del “valor que la madre daba a la palabra del padre”, punto éste donde el metalenguaje depende del mismo lenguaje: luego se funde con él. Por eso Lacan usa la banda de Möbius para topologizarlo: localmente hay dos caras, significante y significado, pero son la misma. Pero en el Seminario VII las cosas se aclaran más y desaparece el error o borrón en la doctrina. La nueva tesis es que no hay Otro del Otro. En ese momento es cuando articula la otra castración, la de Lacan en ese momento, el significante del Otro barrado, , y lo articula con el falo, . En el primer abordaje, en “Subversión del ...”, donde no llega el Otro aparece la función fálica, más tarde es al revés, donde falla la función fálica aparece el significante del Otro barrado. Esa segunda articulación entre los dos significantes es mucho mejor: ahí donde la función metalingüística sostenida por el significante fálico falla debe haber un significante que nos lo indique: ; si no, simplemente se experimenta la barra en el Otro en vivo y en directo, , y entonces el nombre del sujeto no existe porque la forclusión del falo acarrea la imposibilidad de situar el significante de una falta en el Otro con el que nombrar al sujeto como castrado. La primera versión lacaniana está más vista del lado macho y la segunda desde el lado hembra y su no-del-todo. O dicho de otra manera, cuando ha podido ligar los dos significantes de la castración fundamentales mediante el significante .

 

El hecho de que sólo haya una función mayor quiere decir que lo que no es fálico, en cualquiera de sus negaciones: (cuantificacional o de predicado), no pertenece a otro significante ni rasgo, sino que es de otra pasta. En consecuencia, negar el predicado nos lleva al objeto @, que no es otro significante. Por eso es tan importante la negación intuicionista que indica que negar dos veces no es volver al predicado original. Ésta es la negación en la que se basa la doctrina de Lacan sobre las negaciones en el comentario sobre la Verneinung. Véase esta lógica en nuestro trabajo:

 

http://carlosbermejo.net/logica%20alienacion/logica%20alienacion.htm

 

En consecuencia, cuantificar el falo supone introducir un goce de otro tipo que no pasa por la significación. Luego ya necesitamos tres lugares como mínimo: fálico, no-fálico o @ y fuera del falo.

 

Ya hemos dejado claro antes que no hay objetos en el universo del discurso porque éste no existe, segundo axioma de la teoría del significante[12], luego de lo que se trata en el inconsciente es que un significante aplique como si fuese un metalenguaje a otro significante que en ningún caso es un objeto. El significante mayor que sostiene dicha operación es el significante fálico. Ésa es la operación de constitución del inconsciente. Lo que denominamos la significación fálica. Véase el Escrito “La significación del falo”. Esto quiere decir que las x son significantes.

 

Segunda, sólo hay una función mayor porque en el inconsciente no hay inscripción de lo masculino y lo femenino: ésa es la tesis freudiana. Luego no tenemos la función fálica y otra función[13]. Sólo disponemos del significante fálico en su función de ligar el goce fálico (el del significante que no es del cuerpo) al cuerpo mediante el inconsciente. Luego de la significación fálica no es posible obtener dos lugares sexuados. Por eso Freud, que se mueve en un Para-todo fálico, no consigue diferenciar el nombre del goce macho del de hembra. El inconsciente, en tanto fálico, no puede por definición diferenciar dos sexos. El inconsciente como máximo puede diferenciar fálico y su negación, no-fálico, pero de ahí no pasa. Lo que deja atrapado al neurótico. Y para ese “no” necesita la palabra, por eso Freud decía que el inconsciente, simplemente como lugar, no conocía la negación[14] y Lacan sitúa el “no” en los mecanismos del discurso: la Verneinung. 

 

El inconsciente se mueve, en sus significaciones, entre las cuatro fórmulas aristotélicas de los universales y las particulares. Por eso no sabe hacer con lo femenino y confunde lo masculino con lo universal. De ahí que el mismo Freud no dejase nunca de afirmar que la libido era de color macho. Hace lo mismo que nuestra lengua cuando construye el plural mediante la “s” añadida al masculino. Freud se mueve con el Para-todo fálico en la neurosis y en la perversión y con un Para-todo no-fálico en la psicosis (o así lo leyó Lacan para la doctrina[15]). Freud tiene que obtener los dos lados mediante operaciones complicadas con el falo imaginario, la castración  y la privación, que Lacan deja para el deseo y no el goce, amén de la envidia (crédito impugnado). Es lo que denomina la comedia de los sexos y que nosotros situamos lógicamente por el lado del nombre común tal como hemos indicado más arriba.

 

Para el goce, Lacan cuantifica la función fálica, o lo que es lo mismo cuantifica el inconsciente. Introduce un más allá de la función fálica que no sea negar el falo, o cuantificar mediante “que todo sea no-fálico”, lo que llevaría de nuevo a afirmar una existencia: la particular afirmativa, es decir, afirmar una existencia que indica específicamente que es un camino desesperado. Son las fórmulas de la tercera columna del gráfico 1. No hay ninguna existencia de un significante en el goce que ofrezca existencia a un sujeto que nunca la tuvo por el lado material del significante. Afirmarlo supondría el hundimiento de todo el edificio doctrinal del psicoanálisis y el alejamiento de la dirección de la cura hacia el campo de una psicoterapia más elaborada que siempre supone creer que la relación sexual se puede escribir, o aún peor, se puede imaginarizar.

 

El no-del-todo, como traducimos el pas-tout de Lacan para no confundirlo con el de la lógica, lo utilizó para indicar que la femme está en parte en el goce fálico y en parte no. Es decir, que a la vez que algo pasa por lo inconsciente, algo no pasa en su amarre con el goce. Ese “a la vez” es fundamental, ya que no es un problema  de “a veces sí, a veces no” tal como se confunde la histeria con la feminidad. Por el contrario, supone asumir la indeterminación de que gozar a lo hembra sea verdadero. De lo contrario la pregunta por la feminidad es recurrente.

 

Se aclaran así los pasos que propone Lacan. Utiliza para la fase fálica el universal afirmativo, pero escrito con diferente cuantificador para el lado macho y el lado hembra, lo que tiene su importancia.  Guarda la particular negativa para la excepción del padre, que es el que indica que hay un goce más allá del fálico, el padre de la horda mal llamado padre real y que debería llamarse padre del goce. Padre que reintroduce un goce del cuerpo del semejante, el que simboliza al goce del Otro, pero por recubrimientos y no sólo por el lado del significante: los objetos @ en su cara de plus-de-goce. Elimina las que son de la psicosis y la existencia positiva como hemos dicho. Entonces el varón se mueve entre la para-todo fálico y la excepción.

 

 

Pero sin ninguna duda lo mejor elaborado es que Lacan construye una negación nueva para el lado hembra y no para el lado macho, al que deja oscilando entre el todo y su excepción. Es verdad que no puede construirle uno nuevo porque sería dar un cuantificador para cada sexo, pero nos parece insatisfactorio que el varón sitúe al partenaire en el mismo lugar que la excepción del padre, que sabemos que es la posición obsesiva denominada por Freud pasivo-femenina, o en otros casos colocar el amor por el partenaire en la línea del amor al padre. Asunto que creemos que merece una cierta mejora. Nosotros proponemos este otro gráfico:

 

 

 

 

De no efectuarse dicha mejora, la salida de análisis de los varones puede ser la identificación al padre normalizador y de nuevo pensar en goces más allá del falo, de forma oscura, con un super-yo muy exigente. Y además ésa es la solución de la política, “sal tú, que me pongo yo”. Tenemos muy presente la frase del final del Escrito “Televisión” cuando a Lacan le hacen una pregunta directa por su goce y responde como puede finalizando con esta frase: “lo que apuesta del padre a lo peor”. Un primer apunte que la clínica de algunos pases nos aporta es que el varón debe vaciar de goce el significante fálico en el sentido de que ese más allá del falo, pero representado por él, no se convierta en una búsqueda de goce continuo y cada vez más oscuro u obsceno. Proponemos, de momento, que el modo de vacío sea el que se contrapone al para-todo fálico en el lado macho al final de la cura. Entendemos que el modo vacío no es un cuantificador en sí mismo, sino una operación significante que lo convierte en un semblante más, pues de lo contrario tendríamos un cuantificador para cada sexo. Un semblante vacío quiere decir que no contiene nada dentro de él.

 

Al fin y al cabo, darse cuenta de que el falo como significante está tan vacío como cualquier otro permite mucho mejor el abordaje de la femme. Por contra, si está demasiado lleno de goce como significante produce la eyaculación precoz: todo el goce del significante fálico encarnado en el órgano. 

 

Saberes que han circulado

 

Sobre el color sexual

 

Nudos, letras, objeto y sexuación

 

Real y azar



[1]  es la conectiva “y” de la lógica de enunciados o predicados. También denotada como conjunción.

[2] No se nos escapa que ésta es la solución simbólico-imaginaria que se da el sujeto, mal nominado, por el lado del fantasma. Entonces el objeto @ le cuestiona sistemáticamente por lo que el sujeto pasa de ser único a ser   la nada en un instante. Es importante recordar el objeto “nada” ya que se suele confundir la desvalorización con el objeto anal y éste ya da un valor.

[3] No diferenciamos aquí igualdad de identidad en lógica, ya que sólo nos complica el tema, no aportando nada valioso ahora aunque habrá que tenerla en cuenta en su momento.

[4] Modos que ya había modificado para ajustarlos al psicoanálisis. Véase la primera parte de nuestro ensayo:

http://carlosbermejo.net/real%20y%20sexuacion/real%20y%20sexuacionweb.htm

[5] Seguimos así el método que nos enseñó al pie de la letra.

[6] La exclusión de lo singular de la ciencia no es exacto del todo, ya que la matemática recoge lo que se denominan los puntos singulares de las funciones. Puntos en los que la función no está definida porque la hacen infinita. Muchos estudios electrónicos, y otros aspectos de la física o de la ingeniería funcionan con esos puntos singulares. Además, desde los estudios sobre morfogénesis (catástrofes) los puntos singulares toman a veces la función de ser punto de cambio de estructura o “creación”. Son los denominados en otras teorías puntos de inestabilidad. La creatividad vista no desde el punto de vista del corte en la estructura topológica sino en los espacios de funciones que sobre dichos espacios pueden construirse. Un tema apasionante para el futuro del psicoanálisis.  

[7] Por eso en psicoanálisis hay que construir las “Identidades sexuales” que dependerán de anudamientos, operaciones y elecciones en cada individuo.

[8] Una castración por el lado del nombre “propio” y no la Freudiana que queda relegada para el lado del nombre “común”.

[9] Sólo hay trazo horizontal y no trazo vertical en el esquema de Peirce que Lacan usa en el Seminario IX.

[10] Por función entendemos algo más que un puro significante ya que es la capacidad de que el significante aplique sobre el significante y no sólo sobre imágenes y lo real.

[11] El término de Lacan de “ley materna” nos parece muy interesante siempre que se tenga claro que la ley materna (super-yo materno) es el sobrante de cadena significante que no entra a formar parte de la significación del Otro, o de la metáfora princeps del sujeto. Por lo que quedará sólo como super-yo materno en la psicosis. No debemos olvidar que el significante per se es imperativo, y un imperativo fuera de la significación queda como algo loco y sin lógica alguna. Es decir, no es una ley normativa, sino todo lo contrario, un imperativo que toma función de ley. Este super-yo quedaría resignificado por el super-yo paterno como otro producto del sinthome, si lo hay, distinto del síntoma. Este tema lo desarrollaremos más cuando tengamos más avanzada la nominación. Por eso es tan importante diferenciar sinthome y síntoma. Ver nuestro trabajo sobre el super-yo:

 http://carlosbermejo.net/presentaciones%20orales/superyo%20y%20sinthoma.htm

[12] No está de más recordar el primero: el significante no se significa a sí mismo.

[13] El significante fálico sólo establece la diferencia de sexos pero no indica nada de cada lado. Sígase este camino y se entenderá mejor la privación en el lado hembra y la encarnación en un órgano en el lado macho. Queda así claro algo que Lacan no dejaba de indicar: el falo no es el que marca una supuesta falta de significante. Primero, porque no hay tal falta de significante, sino una falta en el significante, que no es lo mismo, y eso lo establece el otro significante, . El falo marca la diferencia sexual como diferencia pura y nada más. Otra cosa es la función fálica que estamos desarrollando para los dos lados de goce que nos propone el lenguaje..

[14] Se ve que situamos el inconsciente entre un espacio, el del Otro, y un decir (sólo ahí puede haber claramente negación, Verneinung) en el que se sitúa como corte en acto. Recuperamos, pues, la definición de Lacan del Escrito “Posición del inconsciente”.

[15] Se ve que la fórmula universal negativa la utilizamos para la doxa, pero no la puede utilizar el psicótico y por eso el empuje hacia la femme. Si la pudiese utilizar simplemente se libraría del goce fálico. Cuando entran en mutismo no deja de ser un intento de sustraerse a dicho goce sin posibilidad de articularse con el cuerpo que es la función del inconsciente en el decir. Ésta sería la ilusión de algunos santones orientales. Además esto nos permite visualizar que no es lo mismo lo no-fálico que no disponer del falo debido a su forclusión. Se entiende bien que las operaciones lógicas psicoanalíticas en la cadena significante son previas a las que la lógica puede hacer después y que es la que dio lugar a la lógica científica.