NUDOS Y FALSOS AGUJEROS
Os envío dos gráficos de nudos. Son el mismo pero uno
sólo es la estructura y el otro una posible utilización. Se trata del
que ya os envié en negro de 8 nudos con anudamiento borromeo. Éste está formado
por una cadena-nudo de 4 falsos agujeros y su anudamiento borromeo (como si
cada uno fuese un solo nudo).
El primer gráfico aporta un coloreado que hace más fácil
vislumbrar dos componentes diferentes para cada registro.
El segundo aporta un posible uso para los conceptos más utilizados:
a) En negro lo real puro: lo imposible.
b) En gris el afecto freudiano, como un imaginario de lo real.
Por eso Freud lo sitúa fuera de la representación (el famoso representante de
la representación) pero formando parte de la pulsión; y además no lo confunde
nunca con la emoción que hay que situar en el registro de lo imaginario: del
lado de lo real de lo imaginario o quizás en una segunda subdivisión en tres
registros de lo real de lo imaginario no situada en este gráfico. En este
asunto, cuando se confunde afecto con emoción, ha extraviado a la mayoría
de colegas de USA.
c) En azul lo imaginario puro, las imágenes.
d) En azul claro lo real de lo imaginario, el Real-Ich.
e) En rojo lo simbólico puro: el significante.
f) En naranja lo real de lo simbólico: la letra materialidad del
significante.
g) En verde oliva fuerte el sinthoma, que podemos situar en
nuestro caso (el viejo Edipo freudiano o teoría del padre), luego sería lo
simbólico del sinthoma.
h) En verde suave lo imaginario del sinthoma a decidir
en cada caso. Por ejemplo, podríamos poner el Padre Imaginario o Ideal que
Lacan nombra como agente del segundo tiempo del Edipo: que es el que puede ser
débil en estructuras no-psicóticas. Esto nos permite entender mejor el
denominado declive del padre sin cargarnos al padre simbólico de la teoría.
Evidentemente podríamos pensar lo real del sinthoma que nos
abriría la puerta a los trastornos seriamente complicados como la manía (eso
que vuelve mortífero dice Lacan en Televisión)
en el caso de estructuras no borromeas; o ciertas "conversiones" que
son casi una marca de la constitución del sujeto y por ende incurables.
Me parece una manera elegante y no desprovista de cierta
belleza: la de la sencillez, para presentar la complejidad de la doctrina que
se puede construir de la clínica obtenida de la experiencia
psicoanalítica.


Lacan, para la teoría de la letra, en especial desde el Seminario XIX, sigue un libro que era
por esa época el manual de teoría de conjuntos y de topología de conjuntos o
general más usado. Me baso para afirmarlo en que utiliza definiciones con una
notación (escritura) que aparecieron por primera vez en dicho manual, cuya
notación ha caído ahora en desuso aunque sigan siendo válidas las definiciones.
Dicho texto es de un polaco, profesor en
La versión castellana está absolutamente agotada. Existe versión
en inglés, como de todo, con el mismo nombre y que puede comprarse por Internet
en las librerías de anticuarios. Por mi parte conseguí una traducción
excelente (pues el texto original está en polaco) en francés pero de una
editorial Suiza:
Introduction a la théorie
des ensembles et a
Ed. L'Enseignement Mathématique. Institut de Mathématiques de
L'Université de Genéve. 1966
De todas maneras aquellos que tengáis un curso mínimo de álgebra
podéis recurrir a un texto traducido al español de un americano (USA), que es
un clásico, más sencillo y muy claro y facilón, de introducción a la
topología de conjuntos:
Introducción a
Ya para rizar el rizo en la misma editorial existe otro pequeña
joya, Introducción a la topología
algebraica (la de cadenas) de John W. Keesee. Madrid 1971. La doctrina
que expone con la mayor sencillez posible es la que utiliza JM Vappereau para
hacer sus esquemas de topologías de grupos.
Son dos textos que permiten entender lo que hace Lacan sin
recurrir a los grandes manuales que son más farragosos y dan excesiva
información. Pero eso sí, exigen un curso de álgebra previo, el que debería
enseñarse en la formación psicoanalítica en serio para este siglo XXI.
C.B.
Lamento caer con una pregunta básica, pero no he logrado rastrear
la respuesta en el material que circula. Si pudiera Carlos remitirme
puntualmente al ítem en que se ha tratado la cuestión. Es respecto al falso
nudo, no logro entender cómo se connota esa falsedad en términos topológicos,
ni tampoco en términos clínicos.
Felipe Maino
Veamos,
el ítem que más claro lo sitúa es:
http://carlosbermejo.net/seminario%20virtual2/nominacion1.htm
Y
dentro de él, al final, el link denotado como fractalización de los registros:
http://carlosbermejo.net/seminario%20virtual2/aclaracion3.htm
El
tema no es del falso nudo sino del falso agujero. Un falso nudo borromeo es la estructura
para entender cómo se estructuran los trastornos de personalidad.
El problema es que si sólo manejamos una cadena de 3 o 4 nudos, cada registro
es un sólo nudo y entonces ¿cómo diferenciamos los niveles de cada uno?
En
el registro simbólico ¿cómo diferenciamos la letra del significante? ¿O un significante
de su imaginarización, por ejemplo en la escritura en espejo?
El
error más habitual es entonces decir que la letra es lo real, y el significante
es lo simbólico, y entonces no se entiende nada de qué es lo imposible, y
parece que al final de los análisis, o en según que estructuras, no se
diferencian las operaciones que debe hacer el sujeto para triskelizarse sobre
un real imposible, diferenciar decía, de las letras como real del significante.
Son dos direcciones de la cura antagónicas. Algunos creen que su final de
análisis es leer esas letras. Eso supone, además de volver a la mancia,
psicotizar la doctrina.
Lo
mismo ocurre con el registro imaginario: si no se diferencia la imagen pura del
real que Freud denomina Real-Ich, resulta que no se diferencia el real del
psicoanálisis del real que está bajo el narcisismo y no se entiende bien cómo
los problemas de este tipo pueden alterar el organismo de forma diferente de
como lo hace el real sexual. O dicho de otra manera, no se entiende bien la
diferencia entre trastornos de una tópica, el espejo (narcisistas) de
trastornos en la otra tópica inconsciente (neuróticos).
Y
por otro lado, si no se diferencia real de verdad se vuelve a caer en una lectura
cientificista del psicoanálisis o en una lectura religiosa. Depende de dónde se
ponga el énfasis de la verdad; si se pone en el significante es religiosa y si
se pone en el real denotado es cientificista.
Situar
entonces la verdad como un nudo ligado dentro de lo real permite situar ese lugarteniente
de él.¡Qué diferente es concebir la verdad como un acto de decir a concebirla
como algo inmutable que está en lo real y uno debe saberla! ¿Cuánto tiempo costó
eliminar el concepto de conocerse a sí mismo que vendían muchos psicoanalistas?
Según
se cometa uno u otro de esos errores o simplificaciones se deriva de ello una
dirección de la cura u otra. Por ejemplo, y si sólo se tiene la doctrina de la
tópica del inconsciente y no se sitúa la diferencia entre la pulsión que viene
del real y los investimentos del Yo, pues se tiene el psicoanálisis USA, contra
el que se levantó con dureza Lacan.
Topológicamente,
para hacer esa doctrina se usa un falso agujero que es una cadena de 2 nudos de
forma que no están enlazados y que por eso se sueltan. Es decir, el dos o la
dimensión dos no enlazada no se sostiene, luego no hay tópica ninguna ahí. Pero
si se los sitúa de la forma que Lacan recuerda, entonces el hecho (y así lo indica
él) de que pase una recta (que puede ser de otro nudo) por el medio hace que
aparezca un agujero donde antes no estaba. Es decir, sólo había dos agujeros provenientes
de cada uno de los dos nudos, pero el hecho de que pase entre ellos el otro
nudo "crea un agujero nuevo" donde antes por la forma parecía que
había uno, pero era falso. Por la forma quiere decir que al ponerlos de esa
manera parece que sea un círculo en el sentido gestáltico.
Ese
tercer agujero creado hace que cada falso agujero funcione, al anudarse con
otros, como si fuese un solo nudo (el que crea agujero, consistencia y
ex-sistencia) y se los pueda anudar borromeamente; sean 3 o 4 falsos agujeros.
Eso
es lo que he llamado fractalización de los registros. Por eso son registros y
no sustancias ni materialidades "per se", lo que nos devolvería a la
ontología de nuevo.
Tiene,
pues, fuertes connotaciones doctrinales y permite situar la clínica desde el
nudo y no desde una tópica como solemos hacer habitualmente. Por ejemplo,
definimos los componentes narcisistas "por aquello que no pasa por el
inconsciente" y no por lo que son en sí mismos. Eso nos impide diferenciar
lo narcisístico que depende de simbolizaciones de lo narcisístico que no
depende y entonces, el Goce Otro sería un ejemplo, la mayoría no saben cómo
tratarlo que no sea simplemente obviándolo. Entonces no se sabe cómo ayudar a
que el sujeto imaginarize, que es lo que toca en esos casos, en vez de que
signifique. Por ejemplo, esto es fundamental en la dirección de la cura de los
TLP.
Hay
muchas más cosas, pero poco a poco. Espero haber introducido un poco de claridad.
C.B.
Quiero referirme a este párrafo: "El error más habitual es
entonces decir que la letra es lo real, y el significante es lo simbólico, y
entonces no se entiende nada de qué es lo imposible, y parece que al final de
los análisis o en según que estructuras, no se diferencian las operaciones que
debe hacer el sujeto para triskelizarse sobre un real imposible, diferenciar
decía, de las letras como real del significante. Son dos direcciones de la cura
antagónicas. Algunos creen que su final de análisis es leer esas letras. Eso supone,
además de volver a la mancia, psicotizar la doctrina."
Tomo la primera frase: "El error más habitual es entonces
decir que la letra es lo real, y el significante es lo simbólico". Lacan
en el Seminario XVIII, en la clase
del 12 de mayo de 1971, dice: "La escritura no calca el significante, ella
sólo lo remonta cuando toma nombre, pero exactamente de la misma forma que eso
ocurre a toda cosa que viene a designar la batería significante después que
ella las ha enumerado. Por supuesto, como no estoy seguro de que todo mi
discurso se entienda, va a ser necesario no obstante
que marque una oposición: la escritura, la letra, es en lo real, y el significante
en lo simbólico. ¡Así eso podrá hacer ritornello para ustedes!".
¿Estaba equivocado Lacan? O decir "la letra es en lo
real" no implica decir que sea lo real, pero de todas maneras nos está
diciendo que la letra nos acerca a lo Real, por supuesto entendido como
imposible.
Ahora, qué se quiere decir con la frase "Las operaciones que
debe hacer el sujeto para triskelizarse sobre un real imposible" que por
supuesto apunta al final de análisis. Me remití nuevamente a los últimos
párrafos del Semiario R.S.I en la
lección 10 del 15 de abril de 1975, donde hace referencia al triskel y más me
confundo porque allí se refiere a la identificación necesaria que es al Nombre-del-padre,
con lo cual se haría nudo o triskelización, si entiendo este término. Nos
aclara que es a lo que Freud ha llamado "rasgo unario". Entonces la
pregunta es ¿Hay alguna relación entre el rasgo unario, nombre-del-padre y
letra? Si es afirmativa la respuesta no podemos afirmar que "algunos creen
que su final de análisis es leer esas letras. Eso supone, además de volver a la
mancia, psicotizar la doctrina." Me gustaría que Carlos ampliara más esta afirmación,
pues no creo que todo lo que tenga que ver con la letra sea del lado psicótico.
Beatriz Maya
Estimado Carlos: ¿querrias ampliar y explicar lo que de este
párrafo indicas así:
“Lo mismo ocurre con el registro imaginario, si no se diferencia la
imagen pura del real que Freud denomina Real-Ich resulta que no se diferencia
el real del psicoanálisis del real que está bajo el narcisismo y no se entiende
bien cómo los problemas de este tipo pueden alterar el organismo de forma diferente
de como lo hace el real sexual. O dicho de otra manera, no se entiende bien la
diferencia entre trastornos de una tópica, el espejo narcisistas) de trastornos
en la otra tópica inconsciente (neuróticos).”
¿Cómo diferenciar entonces, en la cura, la imagen pura del real
para que no ocurra lo que anotas?
Amanda Oliveros.
Sí
que es verdad que los nombres que provienen del saber universitario suenan a religiosos
pero es que fue dicho discurso el que los creó. La ciencia no los ha cambiado y
creo que por eso Lacan proponía “Escuela” para diferenciarlo de “Universitas” y
todo lo que cuelga de ella y salir definitivamente de
Bueno
vayamos al grano. Me parece muy oportuna tu lectura y cuestionamiento. Porque
la letra de la que yo hablo en los últimos mails sobre fractalización de los
registros es la letra de soporte material del significante; letra sobre la que
se puede hacer la homofonía y todo los juegos que permiten lo que Freud
denominaba similicadencia, es decir, todos los juegos que permitirán los
cambios de sentido y doble sentido etc. La estructura del chiste, para ser más
claro; estructura que no alcanza lo real.
Por
el contrario, en los párrafos a los que te refieres, que me parecen
tremendamente oportunos, se trata de la letra que se escribe en un aparato de
escritura basado en el significante, o lo que es lo mismo, la producción de
letras desde los discursos. Es la otra vertiente del lenguaje, una escritura
basada en su estructura. Es lo que en Lituraterre
denomina ruisselement. Eso supone que
ya los Unos hayan sido agrupados y formen letras, indica en Encore cuando sitúa en "ronds de
fiçelle" la fórmula física de la inercia: mv2/2
Es
lo mismo que escribir
, sólo aparece dicha letra cuando se ha trabajado con el
discurso analítico.
Podrías
decir que al fin y al cabo
Aquí
aparece lo que trabaja en el Seminario IX.
Para que la letra pueda escribirse hace falta tener un alfabeto y no un Otro
como batería significante. Y ese alfabeto proviene de otros discursos, por
ejemplo el económico. Esas letras provienen de una progresiva eliminación de la
forma (lo imaginario) para llegar a ser un rasgo unario. Y ahí es cuando se encuentran
el rasgo unario en su dimensión simbólica y el rasgo unario en su dimensión de
trazo de escritura. Por eso creo que Lacan los usa indistintamente; si no ¿cómo
se pasa de lo hablado a lo escrito?
Naturalmente
que la dimensión de la letra no siempre es psicótica. Todo lo contrario, el
problema es que cuando hay psicosis, la continuidad de los registros hace que
se pase de una letra a la otra y se las tome por iguales. Y eso justamente porque
el inconsciente en su dimensión de escritura está fallante.
Si
en al ciencia las letras producidas en la significación son las que nos dan
acceso a lo real ¿en psicoanálisis qué?
No
es fácil la respuesta. La triskelización de registros supone operaciones de
algo más que de significación, son algo más que el inconsciente (triskelización
de cadenas significantes), de hecho sitúan al inconsciente de una manera u
otra. ¿Cómo se sitúa lo imposible?
La
respuesta va en la línea de que es por el significante pero en su dimensión de
escritura. Hay que escribir desde el discurso construido con el significante
una letra. Ahora bien, el discurso no sólo se basa en el significante contiene
las otras letras, las del objeto @. Tercer tipo.
Ahí
estaría la relación con el nombre-del-padre o nominación. La cadena de 4 nos
une cuatro rasgos escritos, la letra del objeto, y las dos tópicas (además del
la del espejo): la del sentido y la del inconsciente.
Creo
que la solución es darse cuenta que en Freud, y en el mismo Lacan, aunque se
acerca mucho, no están bien separadas las dos tópicas, la del sentido y la del
inconsciente. La misma ambigüedad de la palabra bedeutung lo explica, ¿por qué no pensar que tanto se refiere al
efecto de sentido como al denotativo? La primera juega con las letras del
soporte material y su efectos de sentido (todo lo que Lacan trabaja en el Seminario V y en
Si
aceptamos esa diferencia entre tópicas entenderemos por qué cuando el inconsciente
topa con la significación imposible, cuando no puede seguir significando, tapona
con un síntoma, y éste está construido con el sentido que proporciona la otra
tópica. Por eso Lacan dice que frente al síntoma sólo tenemos el juego con el
equívoco, siempre habrá uno. Y por otro lado, cuando el sujeto encuentra el
sin-sentido intenta taponarlo con la significación. Lo que en el caso de las personalidades
psicóticas (que se sostienen del sentido) suele ser una catástrofe. Y en la
psicosis un brote.
Todo
lo dicho hasta ahora sirve para una vía, la que va del simbólico a lo real.
Pero en la cura nos encontramos con la otra vía: la que va de lo real a lo
simbólico, denotado ravissement en Lituraterre. Lo real pasando a lo simbólico.
Lo que he trabajado, siguiendo L'Etourdit.
Es la escritura de esa letra del objeto @. Tema que Lacan retoma finalmente
como "te pido que rechaces lo que te ofrezco, porque no es eso..." y
que indica que es el objeto y que por eso pasa a trabajarlo mediante el nudo.
El final del análisis lo sitúa ahí Lacan. Lo cual no quiere decir para nada que
sea sólo por la vía del fantasma como se ha "vendido".
El
tema ahí es muy específico porque Lacan no sitúa el final del análisis por el
padre y sus nominaciones. Este tema es fundamental para diferenciar nominaciones
de analista y cura. Sino que lo sitúa por lo que se escribe ahí donde es imposible
alcanzar al Otro de la diferencia. En ese litoral el significante sólo nos
proporciona el Uno-en-menos que no quiere decir que falte un Uno. Y entonces su
dobladura es el objeto @. Esa letra es la que no puede escribir nunca el
psicótico, y debe conformarse con otra escritura de suplencia.
Vemos
entonces cómo el objeto @ es para Lacan la suplencia de la tercera imposibilidad,
la del sexo. O la de la relación al Otro
Tres
imposibles, el sentido, la significación y el sexo indica en L'Étourdit. Tres imposibles situados
mediante la nominación del padre, si es el caso, pero que deben ser asumidos
mediante castraciones. El padre las sitúa pero no responde de ellas. La feroz ignorancia de Yahvé lo titula
Miller en el Seminario XVII. Por eso,
si se articulan mal, como es habitual, nominación y castración, el efecto del
pase es el abandono del psicoanálisis y su sustitución por otro tipo de
sinthoma o lo que sea por mucho que se siga hablando de psicoanálisis.
Por
eso las nominaciones borromeas de nombre del padre imaginario que yo he denominado
provisionalmente mesiánicas (y no me refiero a los delirios mesiánicos en
forclusiones) sitúan esos imposibles y su asunción de forma muy diferente a las
nominaciones de padre simbólico. Intentar diagnosticar las patologías con la nosología
que se desprende de la nominación simbólica o sus fallos es perder el tiempo ya
que los sujetos tienen de todo.
Los
jefes de sectas suelen estar nominados así, por eso no son delirantes, porque
tienen cuarto nudo borromeo y una nominación. Si el neurótico se nomina con el
nombre del padre simbólico crea la política que se desprende del Edipo: sea el
de Sófocles, sea la versión de Shakespeare, o la del padrino de Mario Puzo, por
el contrario, el Mesiánico crea su propia política y con ella maneja sus
sociedades: las sectas. En éstas es evidente que la mayoría de las veces no se
cumple el tabú del incesto sino que hay que violentarlo para entrar a formar
parte. En las nominaciones imaginarias siempre veo yo dos tipos, el mesiánico
que parece perverso y el bobo de solemnidad que va de buen tipo a crear una
sociedad nueva (basada en una antropología nueva).
Tenemos
de eso por todos los lados y los diagnosticamos de perverso-paranoico o de simple-narcisísta-idealista,
muy metido por ejemplo en los movimientos antisistema simplones u okupas por
nuestros lares, o como me indicaba un quiosquero el otro día, con ese saber del
pueblo, "de inconscientes". Bonito doble sentido de dicho vocablo en
castellano.
Un
consejo técnico, cuando os traigan un adolescente del tipo segundo, afinad el
diagnóstico y no osciléis sólo entre neurosis o psicosis. Escuchad bien cómo se
nomina el sujeto, si desde una saga o desde una Idea platónica. Los segundos no
tienen Edipo, pero no son psicóticos. Os propongo un nombre: Ideosis.
C.B.
El hecho de situar a los registros como algo primario sin que
sean sustancias ni materialidades en los diferentes sentidos que estos términos
toman en la filosofía permite definir las sustancias como algo no primario sino
secundario, es decir encuentros entre diferentes niveles de los registros, o su
fractalización. Por ejemplo, la sustancia gozante supone el encuentro del
significante como simbólico de lo simbólico con el organismo como real de lo imaginario.
El significante, en tanto muerto, no puede gozar por sí mismo, sólo trasporta
goce cuando atrapa al organismo, y es entonces cuando se convierte en sustancia
gozante, y la letra de su real (real de lo simbólico) toma dimensión de muerte,
(“la letra mata”, decía Lacan y Freud lo sitúa como pulsión de muerte).
Esto nos sitúa al principio de la filosofía y abriendo lo que ésta
da por supuesto. Es un camino apasionante.
Un poco más de la clínica que se puede abordar con la nominación
imaginaria.
Algunos de vosotros recordareis, yo no lo consigo en este
momento, que ante la gravedad de algunas neurosis fóbicas unos analistas se han
planteado hablar de una cuarta estructura.
Lacan jamás renunció a esta tesis: el sujeto ante la
imposibilidad de escribir la relación sexual se posiciona como neurótico,
perverso o psicótico. Ya en Subversión...
toca esta dificultad aunque de pasada. Da dos definiciones de neurótico:
a) Un sin nombre. Que yo tomo ligado al S(
) como yo he trabajado
b) Cuando el fantasma es la fórmula de la pulsión: ![]()
Vayamos por pasos, porque lo que dice es "…más radicalmente
neurótico". Una especie de neurosis más dura. Nunca propuso un fantasma para
la fobia tal como hizo en el Seminario de
la transferencia con la histeria y la obsesión. Por otro lado, siempre
decía que el catálogo de las pulsiones se había podido hacer en el neurótico
porque están ahí más claras en flor.
¿Hay cuarta estructura? Yo creo que no. Es verdad que algunos casos
de fobias no son tan claras como las de Juanito, ésas que son de border lines según
A mi juicio hay que diferenciar la fobia como plataforma con la
homosexualidad, tal como la presenta Lacan en el Seminario IV, de la fobia que podríamos situar en algunos casos de
nombre-del-padre imaginario. Son sujetos, habitualmente mujeres, con un
aparente Edipo muy débil y profundamente narcisistas. En las supervisiones cada
uno marca un aspecto, unos el narcisístico, otros el histérico, otros lo border line, otros te indican la de
psicosis o personalidad psicótica si están un poco más al día en la clínica.
Yo he llegado a una hipótesis de trabajo. No hay que confundir al
sujeto dividido con la histeria, lo que hace que cuando el sujeto no ha muerto
siempre aparezca dividido. Además, este tipo de sujetos, que son pegajosos en
el discurso, por otro lado tienen sueños que indican con regularidad un
triángulo Edípico alternativo y que no le sirve para sexuarse, muchos o muchas
restan solteros. Cuando digo que es un Edipo alternativo me refiero a que no
aparece claramente un padre de la excepción,
, sino simplemente la "otra figura" de la madre
fálica. Los hombres, en el caso de mujeres, deben protegerlas de dicha figura
(como todos) pero suelen estar en dicho sueños sometidas a la madre fálica (el
falo no está bien metaforizado sino que es metonímico). La fobia cumple
entonces no sólo la misma función de defensa ante el goce del Otro como en la
fobias "histerias de angustia". El significante fóbico es el único
recubrimiento del espacio del Otro como dice Lacan para la fobia, pero en este
caso no es un sustituto del padre en el sentido de Freud. O dicho de otra
manera, no sustituye a uno de sus nombres, el falo, cuando está ausente. Sino
que forma parte de un mecanismo que está muy próximo a sostener al sujeto
mediante una pulsión. No es pues tanto el separador del Otro como la representación
del sujeto lo que está en juego.
En las fuertes crisis de angustia parece que el sujeto puede
morir. Me refiero como sujeto, y no descarto la relación los ataques de pánico
en sujetos que no nos pueden decir absolutamente nada de ello cuando se les propone
ir al analista (siempre suelen ir ligados con hipocondría).
La triangulación Edípica, realidad sexual, alternativa y que nos
puede confundir es: Otro+falo, padre-feminizado (analmente habitualmente) y
sujeto.La parafernalia Edípica es sustituida, en el caso de mujeres, por un
hombre que la escogerá porque la ama en vez de un padre que goza de ella. Pero
en el fondo ambos huyen de ser sometidos por el Otro fálico. Es pues un hombre
"colega "que como mucho es un I(A).
Lo que me hace dudar de situar eso como nominación imaginaria es
que entonces no habría segunda cadena simbólica para sostener al sujeto como en
la nominación simbólica. Ante esta contradicción acude rápidamente la solución,
vía metonimia: fractalizar el registro del sinthoma o nominación. Es imaginario
pero puede subdividirse como mínimo en lo imaginario de lo imaginario y lo
simbólico de lo imaginario del sinthoma. Ahí tendríamos una cadena simbólica
muy precaria que permite sostener al sujeto (sin recurrir a más registros o
nudos de la cadena-nudo principal).
Precaria y por eso siempre están teniendo que sostener al sujeto
mediante lo pulsional, y en continua angustia o pánico (otro tema para ir
diferenciando).
Sería pues un tipo muy elaborado de Ideosis, en la que lo simbólico
de la nominación imaginaria construye una especie de inconsciente metonímico.
Está muy presente la privación (tan fácilmente confundida con la castración)
pero ésta última parece imposible situarla como alivio.
Bueno, sé que está esto muy precario o "cogido con
alfileres" pero sirva de ejemplo de la forma de abordar la clínica que
abre lo que voy a denominar teoría
multidimensional de la clínica psicoanalítica.
Podemos debatir sobre estos casos, y se agradecería que
aportásemos la clínica de que seguro que todos disponemos. Esto daría un nuevo
empuje al seminario y permitiría obtener los beneficios clínicos de la cantidad
de doctrina que llevamos expuesta.
C.B.
Os apoprto tres gráficos, que además están colgados en la página
principal del grupo:
a) una cadena borromea de 3 nudos tal como Lacan la presenta en Encore.
b) el anudamiento borromeo de tres cadenas como la anterior para
visualizar el nudo de 9 que dibujaremos con más precisión. Cada registro
fractalizado en 3.
c) un recorte de la anterior.



C.B.
Una línea de trabajo
muy sugerente y que da mucho que pensar la que planteas, Carlos.
A “bote pronto”, lo
que me ha venido a la cabeza al leer tu e-mail es la frecuente observación
clínica de eso que en psiquiatría llamamos “comorbilidad”, y que, entre otras
cosas, está llevando “de cabeza” al mundo psiquiátrico, y poniendo en
entredicho la fiabilidad del instrumento diagnóstico más comúnmente usado: el
DSM IV. Pero pasando por encima de eso, que no es poco cosa, y como decía al
principio, no es raro en la clínica observar en los pródromos de un primer
desencadenamiento psicótico, y antes de la aparición de la sintomatología
positiva clara, “verdaderas” crisis de angustia, que para nada se diferencian
fenomenológicamente de las crisis que se producen en lo que Freud denominó
“histeria de angustia” (tampoco es extremadamente raro verlas en los periodos
de estabilización), y que en ocasiones lleva a errores diagnósticos y
terapéuticos. Insisto que más allá de la validez del sistema diagnóstico
actual, eso es algo que últimamente me interroga.
Clásicamente, siempre
se había señalado a la “angustia psicótica” cualitativamente diferente de la
“angustia neurótica”, y en general, se puede apreciar bien esa diferencia, pero
en otras ocasiones no es tan fácil, cuando no directamente imposible. Por otro
lado, y desde el punto de vista farmacológico, también se observa que es un
tipo de ansiedad o de crisis de angustia que suele reaccionar bastante bien al
tratamiento habitual con ansiolíticos o antidepresivos, de la misma manera que
las “neuróticas” (no ocurre lo mismo con la clásica vivencia de muerte del
sujeto o derrumbamiento del mundo tal y como lo describió Freud a propósito de
Schreber, por ejemplo), al menos hasta su desencadenamiento. Además, si Lacan señala que la angustia
aparece “cuando falta la falta”, algo que haría pensar exclusivamente en
estructuras neuróticas, esa observación clínica cuestionaría en esas ocasiones
la diferenciación que desde la perspectiva psicoanalítica parecería también ser
muy clara.
No es la única
muestra de comorbilidad que me viene a la cabeza: otro caso observado
frecuentemente en la clínica de psicóticos, especialmente los afectivos, es la
alta presencia de síntomas somáticos, no conversivos, pero sin lesión orgánica,
y que en ocasiones da la sensación de aparecer en lugar del brote melancólico o
maníaco, algo así como lo que planteas de la “defensa fóbica” en el caso de
otras psicosis (por cierto que en los últimos años aumentan los casos de
trastornos de angustia, en general acompañados de “agorafobia” muy grave,
progresivamente deteriorantes, con una pésima respuesta farmacológica, y donde
es habitual encontrar un sujeto cada vez más perplejo, e incapaz de asociar ni
responder nada en relación a las crisis)
En fin, son
realidades clínicas que me cuestionan últimamente, y que desde la teoría
psicoanalítica creo que no están suficientemente desarrolladas.
Por eso, la vía que
abres para pensar ésos y otros fenómenos me parece más que interesante.
Gracias, estimado Vicente, por
este recorrido que nos pone al día en la fenomenología de la clínica.
Me ha hecho pensar en el Seminario de la angustia, tan rico y con
tantos cabos sueltos.
En él Lacan sitúa tres respuestas
no significantes: la emoción,la efervescencia (emoi), y la angustia. Siempre me
ha resultado dificultoso el matiz de sentido entre las dos primeras. Supongo
que efervescencia es mas claro y se refiere a la conmoción con componente
expresivo que (proveniente de los trabajos de Darwin) trabaja la psicología
científica y que yo pongo del lado de lo imaginario. Aunque de hecho estaría
entre lo imaginario y lo simbólico. Por el contrario, la emoción sería el
componente más sentimental o psicológico. El constructo de emoción de la
psicología científica parece que los une en uno solo. Espero aclaraciones si
las tenéis.
Por el contrario, la angustia es
un "señal de lo real", no es una emoción ni una efervescencia como en
la ciencia psicológica, de ahí su certidumbre absoluta. Una señal quiere decir
que "evoca" pero no representa. Por eso Lacan es tan insistente en
situar la angustia por fuera del significante en dicho seminario.
Tenemos así tres tríadas:
a) la psicoanalítica: emoi,
emoción, angustia
b) la psiquiátrica: ansiedad,
angustia, pánico
Creo que Lacan prefiere
denominar al pánico "la terreur", pero a veces usa pánico.
Es un punto importante porque si
el fantasma es el que hace el cálculo que parece que genera la angustia ¿cómo
es que su certidumbre viene de lo real? Lacan parece que apuesta por situar al
cálculo fantasmático como el que intenta solucionar esa certidumbre
ofreciéndole representación. De ahí que hable del significante en más y en
menos. Bueno, toda la temática que ya he situado del S(
).
En este tema me parece muy
importante lo que apuntas en las psicosis afectivas, debidas a la forclusión de
la falta en el Otro, sobre lo somático en lugar de lo melancólico o hipomaníaco.
Ya que es un punto que puede hace errar mucho en los diagnósticos. Vemos cómo
lo real del organismo (real de lo imaginario) queda afectado justamente en las
psicosis que Freud denominaba precisamente narcisistas. Un ejemplo de cómo el
narcisismo altera el organismo sin que sea una verdadera conversión (que supone
ya una significación inconsciente). ¿Lo tomas como una ayuda a la
estabilización? Y por tanto no debe intentar mejorarse. En algunos casos la
mejoría de estos problemas me ha parecido el prolegómeno del brote. Es evidente
que nos falta la estructura de nudo, con sus tópicas para la psicosis afectiva.
Es verdad, y son casos que
interrogan mucho, esos sujetos que están en perenne estado de angustia y que
"de contacto fóbico o fóbico-obsesivo" resultan incapaces de hilar
nada de un discurso, todo lo contrario, si se les da esa oportunidad las crisis
de angustia aumentan considerablemente.
La crisis apareció de golpe un
día haciendo algo aparentemente fútil, y la significación que se le dio es la
que genera ahora la angustia. O sea, parece que primero es el pánico y después
la angustia. Parece un real que aparece desamarrado o desanudado de lo
simbólico y lo imaginario, que no se escribe y sólo se evoca,ya que la tópica
del sentido y la del inconsciente parecen ir sin articulación. Por ejemplo, si
se les dice algo "no entienden", no consiguen darle sentido, pero por
otro lado te dicen "me angustia eso que me dice". Es como si
estuviesen construyendo la neurosis (si es que lo es) en ese momento. Son
sujetos muy frágiles que nunca pueden abordar una sexuación o una relación de
pareja que no sea "volátil". La pregunta siempre es la misma ¿están
construyendo una neurosis? Con lo cual deberían establecer un fantasma que
calcule un poco más que esa certidumbre de lo real,a lo que el psicoanalista
debería ayudar (que algo se escriba: lo posible de una palabra) o son
nominaciones imaginarias en las que por ser Ideosis, el sujeto "está
siempre a punto de morir". Porque a mi me paree que la agorafobia (o al
menos esa forma de presentarse) es una mala construcción de una buena fobia. El
"espacio del Otro" (la antigua Cosa) está prácticamente a cielo abierto ¿Qué opinas?
Tenemos siempre en estos temas
la dificultad entre la doctrina de articulación al Otro y la relación con lo
real que Lacan nos dejó sin terminar.
Si seguimos la tesis de Lacan,
si no hay una nominación simbólica que motive la práctica analítica ¿qué práctica
nueva debemos implementar que le ayude a imaginarizar y no a significar?
No me parece casual algo que
nuestro colega Alberto Caballero nos ha repetido muchas veces, que este tipo de
pacientes, junto a otros de otro tipo, se "cronifican-pacifican" por
la vía de la asociación de enfermos de su mismo tipo. Es verdad que la
psiquiatría lo ha favorecido, pero algo más debe haber cuando es el grupo el
que les ayuda porque, no nos olvidemos, dicho grupo está dirigido por alguien
que toma la figura del equivalente del falo en la nominación simbólica ) y no,
o no sólo,la del Ideal del Otro. Un sujeto que ocupa el lugar de un
nombre-del-padre imaginario.
C.B.