Instantes clínico-teóricos

Se trata de plasmar capturas de consideraciones teórico-clínicas obtenidas de la escucha, las supervisiones de colegas o de centros y también en espacios de enseñanzas orales. Se pierde el discurso en el que aparecieron, pero queda la simplicidad de la conclusión.

1.- 1 diciembre 2019. Sobre el autismo, o mejor el EA.

El Otro puede no existir (en cierto sentido que ahora no explicamos), por eso hay que construirse uno que haga las veces de.. . Un Otro al que, después, se le captará su déficit. Su in-existencia (siempre en forma modal y no como afirmación) será trabajada muy a posteriori. Pero si en un momento, para un niño, cae o se derrumba parcialmente, entonces aparece una clínica con signos psicóticos y autísticos, a veces de difícil diagnóstico y diferenciación. Si se derrumba del todo es el autismo. Si no es excesivamente grave, es debido a que se ha podido reconstruir un Otro-código lleno de «reglas» de funcionamiento. Otro-código a la vez semiótico (al autista le cuesta mucho no actuar como lo haría una máquina de Touring con Lalengua) y reglamentario (como las sub-rutinas en la informática). Si eso se consigue, a veces puede dar algún paso en la construcción del sujeto (en el sentido lacaniano).

2.- 2 de diciembre 2019. Sobre la disociación.

Cuando un sujeto que no dispone del significante del Otro barrado, S(Ⱥ) se le exige que sea consecuente, consistente, no le queda más remedio que disociarse un poco. Pero cuando además la tesis gira alrededor de lo que cree que es su falso ser (melancolías en general y tipos clínicos afectivos) la cuestión se agrava y el sujeto dividido desaparece radicalmente, pero no como su muerte sino que queda absorbido por el objeto @ y entonces hay un aplastamiento del narcisismo y es cuando aparece la disociación severa que puede llevar hasta la fuga disociativa. Lo habitual es poder ser inconsistente sin derrumbarse. La subjetivización que lo permite son los distintos niveles de la castración del Otro o del sujeto. Esto es patente cuando se intenta romper una pareja de paranoico y afectivo que se llevan fatal, y el afectivo se derrumba. También puede verse en mujeres afectivas emparejadas con EAS de alto rendimiento, cuando éste ya no puede más con la exigencia de ella de que le dé ‘lo que sea’ como continua demanda de amor patológica. Clínica que no debe confundirse con una histeria y un inhibido algo obsesivo o rígido.

3.- 12 de diciembre 2019. Sobre el caso por caso.

Es habitual entre los colegas psicoanalistas confundir el término singular con la tesis lacaniana del caso por caso. Son dos cosas totalmente distintas. Lo singular hay que recordar que existe en la ciencia, y en particular en la lógica. Lo singular no es lo particular, ya que lo particular es lo que cumple el universal (o lo general en su caso), sea en forma positiva o negativa si tenemos en cuenta la articulación (en relación al universo del discurso) del cuantificador «existe» con la negación. Lo singular es lo que no tiene definida la propiedad o la predicación; es un elemento del universo del discurso para el que es imposible aplicar la definición del predicado. Lacan utiliza esta definición de singular, para la función fálica, de forma que se añada a la excepción. Excepción definida primero por una particular negativa. Atentos ahora, no cumple esa función ni ninguna otra porque no hay otro significante distinto del Falo para repartir el goce, por eso es cuando pasa a ser lo singular-excepción. El goce que debía denotar es imposible definirlo para ese punto, y es cuando se le adjudica un espacio nuevo, el objeto plus de goce. En ese punto ya no hay más goce fálico denotado. Es singular para esa función fálica y una excepción radical porque no puede recuperarse ese punto y denotarle un goce fálico mediante otra función. Por contra, el caso por caso se deriva, no como en la lógica-matemática, de forma objetiva, sino que depende totalmente de la subjetivización que hace el sujeto ante los distintos imposibles. Para ello es estrictamente necesario lo que ya introduce Freud con el concepto de sobredeterminado, y que ahora ampliamos y hacemos depender además del Sinthoma. Éste es el que introduce la subjetividad y es de ella de la que se desprenderá, además del caso particular, lo que Lacan denomina caso por caso para no usar el término singularidad. Es muy precisa la definición diferenciada de Lacan. Definición que amplía mucho a la de sigularidad de la ciencia.

4.- 21 de diciembre 2019. Más sobre el autismo.

Imágenes soporte para el texto

Hemos estado compartiendo con Lorena García su experiencia sobre el autismo, y cada vez veo más claro que no se trata de una nominación o al menos no de un nuevo sinthome. Creo que el asunto va por el lado de qué tipo de Otro se construye el sujeto, o le construyen, e incluso cuando no se construye y produce el autismo severo: el que se va dando golpes contra la pared. El tipo de Otro permite una gradación y en consecuencia lo denominan Espectro Autista. Un espectro que puede variar desde una gran levedad a una severidad brutal. Exactamente igual que los tipos clínicos de padre del nombre simbólico pueden gradarse desde el leve carácter hasta la psicosis, pasando por la personalidades psicóticas y las perversiones. 

Hay en ellos una des-sincronización entre sentido y sentimiento. La poética no es lo suyo. A veces parece que dan con la ausencia de sentido de forma diferente al melancólico. No entienden los “códigos” de la parroquia (como la llamaba Lacan), que sabemos que no son códigos sino metonimias cristalizadas. A veces en adultos aparece ese aspecto de forma muy moderada, casi imperceptible, y entonces uno de los hijos es autista. Algún clínico los denomina rasgos autistas, termino que habrá que mejorar cuando no son autistas claros ni Aspergers nítidos. 

Es lo que denominaban los kleinianos “la mala madre” y no es eso. Sobre la lógica o denotación tenemos mucho escrito en la cultura, pero sobre el sentido no tanto, porque todo está hecho desde la lengua y el discurso pero parece un galimatías. No me extraña que algunos vayan a buscar en los alumnos filósofos de Lacan Deleuze y Guattarí. Reconozco que intenté leer el libro La lógica del sentido de Deleuze y no pude hacerlo; deberé volver sobre ella. Si alguno de vosotros es capaz de extraer las tesis fundamentales, se lo agradecería. 

Pero antes de hacerlo desde lalengua y sus signos me gustaría entenderlo desde el tipo de Otro que se construyen y con el cual tienen que estructurarse. El doble sentido, o la connotación [Término que Lacan no utiliza, por pertenecer a la teoría del signo. Prefiere mantenerse en cifrado de él y el consecuente efecto de sentido para decir otra cosa]  no es lo suyo, de ahí que el deseo sea algo extraño para ellos. La retórica se les escapa y cuando hacen alguna es tan literal o con “tan poco sentido” que se parten de risa y a nosotros nos dejan descolocados. 

Es como que letra y sentido se articulan directamente sin una buena articulación por el significante, en una sintaxis propia que no acabamos de entender. Es como si tuvieran una lengua propia que no es “social”. Es única para ellos. El esfuerzo para usar la función comunicativa de lalengua se les escapa, y tienen que hacer un gran esfuerzo para manejarla bien. 

Desde el punto de vista lógico no utilizan casi nada la lógica combinatoria sino que son rígidos como los lenguajes científicos. No es que no entiendan los signos sino que no juegan con el significante suelto, porque lo captan más en su dimensión de letra fija y rígida. De hecho, en los casos más graves, se recurre a signos para que funcionen. Tampoco hacen los chistes tontos que tanta gracia les hacen a los niños. Ven el esqueleto de las situaciones y no el recubrimiento del horror de la Cosa, tapado por lo poemático (aveces utilizan una especie de épica fabulatoria), que hacen los otros tipos clínicos. 

¿No sienten? Creo que emoción y afecto no van juntos en absoluto, porque afectados sí pueden estar, pero no lo recubren con una emoción. Por contra, a veces se emocionan mucho; por ejemplo, uno que llevé se emocionaba tanto con la música que no podía pararse e iba dando saltos y grititos por el pasillo. 

Diría que a veces son el reverso de los psicópatas [Cuya patología fundamental es el delirio moral, no ético, sin emoción. No se deben confundir jamás con los sociópatas] siempre están afectados moralmente pero sin emoción[Lo que ha hecho creer a las disciplinas científicas del Psi que no sienten] ¿Qué tipo de anudamiento entonces? Lo que me viene, como instante de la mirada, es que uno de los registros no está cerrado y es una pura línea recta. O tal vez dos de ellos. La consecuencia es que el agujero que le corresponde a un registro cuando está cerrado, en ellos es, como Lacan captó, todo lo que está fuera de la línea. Es decir, el agujero articulado con consistencia no está definido. Podemos preguntarnos entonces cómo funcionan las ex-sistencias y las insistencias. 

Lacan lo denominaba la recta infinita como agujero; es un poco forzado pero entonces no se pueden construir bien las superficies de la cadena-nudo. En particular el sentido entre simbólico e imaginario. No es que el sentido fugue, es que no está anclado mediante un objeto @, eso implica que todo se mueve, de ahí que no soporten que las cosas se muevan en la realidad. Recordemos que el objeto @ aparece en el momento de triskelización de los registros, identificación primera en Freud. Es como cuando vas en barco y la superficie del suelo no está clara, quieres algo fijo. El objeto mirada es muy habitual que no esté instalado en ellos, haciendo que la visión, que se estabiliza con él, no funcione o quede desconectada en las relaciones con el semejante. En los casos más leves hay que estar atento a ese objeto en ellos que no suele ser persecutorio pero sí podríamos captarlo en la pantalla del aparato “que hace de mirada” que sostiene al sujeto y quizás por ello se quedan jugando horas y horas. Seguramente no es la única razón, pero el plasma del juego los estabiliza. Por contra el Otro lo construyen como pueden con las “reglas que reciben” o se montan; un juego con un Otro-código. La unión de la mirada y el goce de las reglas en las que están articulados lo imaginario y lo simbólico con una identidad (el jugador o puntero) estabilizada. Que en muchos casos sean bizarros  nos indica la forma de unir registros y obtener “su sentido”.

Su discurso, en el que se pueden anclar, es una historia repetitiva de un personaje, y no un sujeto representado, sino un rol imaginario, Les cuesta dios y ayuda historizar y si es el caso lo sustituyen por una fabulación. Fabulación muy habitual en los adultos de alto rendimiento, que puede captarse en las mentiras épicas que cuentan. 

¿Hay un nombre del padre en ellos? Alguno debe haber en los mejor establecidos, pero no uno que asegura una tópica estable de significación, sino uno que pueda actuar sobre un código, a veces representado por un ser con un poder maléfico o del tipo que sea; les obsesiona el mal. Un poder oscuro frente al que hay aplicar reglas de control. Luego hay que captar qué poder maléfico es el de su Otro y qué hace de contrapeso, como regulador. 

Sería una especie de nominación mágico-fenoménica (¿paralela?) a esa recta infinita del registro que no está cerrado. Ya lo dibujaré pero me imagino, de momento, dos líneas rectas y los otros dos registros articulados con ellas por su agujero, y cruzados de alguna manera entre ellos dos. No hay triskel, luego la pregunta es ¿qué hay?